Boeing, seca: registra unos pedidos netos de -323 aviones y pierde 2.042 millones

La compañía reduce al mínimo su producción y confirma que dejará de fabricar el mítico 747 en 2022

Boeing está tieso. El fabricante de aviones americanos perdió 2.042 millones de euros en el segundo trimestre del año por la combinación de la crisis del sector aérea desatada por la Covid-19 y la propia que arrastra la compañía desde marzo del año pasado, cuando dos accidentes en los que murieron 346 personas le obligaron a paralizar la producción y entregas de su avión estrella, el 737 MAX. La rama comercial de Boeing está tan golpeada, que en lo que va de año sus pedidos netos ascienden a -323 aparatos. Desde que arrancó el año, la compañía recibió 59 encargos. Sin embargo, ha sufrido también 382 cancelaciones, la mayoría relacionadas con el 737 MAX; lo que arroja un saldo neto de pedidos de -323 aeronaves. Además, otras 323 reservas que habían hecho las aerolíneas a la compañía, la mayoría relacionadas con el 737 MAX, han sido también canceladas.

Aunque abultadas, las pérdidas sufridas por Boeing son un 18,6% menores que en el mismo periodo del año anterior a pesar de que sus ingresos descendieron el 25%, hasta los 10.054 millones de euros. Su presidente y consejero delegado, Dave Calhoun, ha explicado en un comunicado al presentar los resultados que si han conseguido frenar en parte la sangría ha sido porque la compañía está “tomando medidas proactivas para lidiar con el impacto comercial sin precedentes de la pandemia”, entre ellas “ajustar la producción comercial” y “reducir los niveles de empleo” -en marzo, la compañía anunció un recorte de plantilla de 16.000 personas, muy parecido al anunciado por su competidor europeo Airbus-. Unas medidas en las que, como ha reconocido Calhoun, la compañía tendrá que profundizar para adaptarse a la realidad de que el sector va a ser más pequeño al menos los próximos años.

Más recortes

Calhoun no ha precisado el nuevo recorte de plantilla que realizará la compañía y se ha limitado a decir que tratarán de que sea lo manos traumático posible. Lo que sí ha detallado es cómo quedará la producción de sus modelos después de reducirla para adaptarla a la nueva realidad.

La compañía ralentizará la vuelta a la cadena de producción del 737, con la mente puesta en alcanzar una producción de 31 unidades en 2022. Además, recortará la producción del 777/777X a dos unidades al mes en 2021, una menos de las anunciadas en el primer trimestre del año. También recortará a seis los 787 que producirá este año, dos menos de los que fijó a principios de ejercicio, con la vista puesta en incrementar su número hasta diez en 2022. Al respecto de este programa, Boeing se plantea además concentrar toda la producción en una sola fábrica. Los únicos modelos que mantendrán el ritmo de producción actual son el 767 y el 747. No obstante, la compañía ha confirmado hoy lo que era un secreto a voces: que pondrá fin a la fabricación del icónico 747 en 2022 en vista de las “nuevas dinámicas del mercado y las previsiones” que tiene la compañía.

Vuelta del 737 MAX

Respecto a la posible vuelta a la actividad del 737 MAX, Calhoun se ha limitado a decir que “estamos trabajando en estrecha colaboración con nuestros clientes, proveedores y socios globales para gestionar los desafíos de nuestra industria, tender un puente hacia la recuperación y reconstruir para ser más fuertes” a la salida de la crisis. En ese sentido, ha recordado que durante el segundo trimestre se retomó la producción en plantas claves tras la interrupción forzada por la pandemia, incluidas las primeras fases de la producción del programa 737 “enfocados en la seguridad, calidad y excelencia operativa”. Siguiendo las indicaciones de los reguladores mundiales, Boeing está avanzando en el regreso seguro al servicio del 737, incluida la finalización de las pruebas de vuelo de certificación de la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés).