Salida del túnel incierta y sin fecha

La crisis ha paralizado el consumo. Los hogares ahorran por si acaso y las empresas han paralizado la inversión

Los malos vaticinios que pesaban sobre la economía española se cumplieron ayer. El INE confirmó que sufrió un desplome del 21,5% del PIB o lo que es lo mismo, que 267.000 millones de euros se fueron por el desagüe en el segundo trimestre de este año. ¿Pero hemos tocado fondo? La realidad es que la salida del túnel es incierta y este hundimiento de la economía se puede agravar aún más en los próximos meses en función de la intensidad y la duración de la pandemia del coronavirus, de difícil pronóstico ahora que se avecina la segunda oleada. Este brutal retroceso del PIB, que devuelve a España de un plumazo a las postrimerías de la postguerra civil, se explica por el desplome del consumo privado y de la inversión.

Los españoles tienen tal pavor a gastar, por si se quedan sin empleo y, por tanto, sin hucha de la que tirar, que prefieren quedarse en casa y conservar su escaso capital. Algo similar le sucede a las empresas, que optan por ser prudentes en sus planes de inversión por si la recesión se prolonga en demasía, situación que dependerá de las medidas económicas y sanitarias que adopte el Gobierno para frenar la pandemia.

Lo que parece claro es que el tsunami económico impactará en la línea de flotación de las cuentas públicas a modo de una sangría en los gastos y de una caída sin parangón de los ingresos. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga y este año el Gobierno se ahorrará la tradicional paga extra de las pensiones por el desvío al alza del IPC, que en agostó decreció un 1,5% en tasa anual.