Así será la indemnización si el arreglo de un siniestro total supera el valor del coche

El Supremo fija en una sentencia cómo se debe realizar el cálculo

El Tribunal Supremo ha establecido cómo se debe calcular la indemnización que debe recibir el propietario de un vehículo que tras un accidente queda en siniestro total cuando la reparación es más cara que el valor de mercado del coche, para evitar el “enriquecimiento injusto” del perjudicado. En una sentencia de julio de este año, la Sala de lo Civil ha establecido que la indemnización a la que tiene derecho el propietario, en el caso de que el coste de la reparación supere el valor del vehículo, debe ser su valor venal o de mercado más una cantidad porcentual, de recargo o de suplemento por riesgo o confianza. Este porcentaje incluye gastos administrativos, dificultades de encontrar un vehículo similar en el mercado o incertidumbre sobre su funcionamiento, señala la sentencia, que variarán en cada caso.

La Sala recuerda que el daño ha de ser resarcido, pero “en su justa medida, y no puede convertirse en beneficio injustificado para el perjudicado”, porque “el seguro no puede ser objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado”. Y es que la finalidad de la indemnización es la de reparar el daño causado y no la de “enriquecer” al perjudicado, añade.

El resarcimiento del daño habrá de ser racional y equitativo y no se puede imponer al causante una reparación desproporcionada o un sacrificio económico desorbitado que sobrepase la entidad real del daño; no cabe por tanto que el que debe indemnizar tenga que abonar una cantidad superior a lo que realmente vale el coche en el mercado. Máxime cuando los vehículos de motor “son bienes perecederos, que se deterioran y agotan con su uso y, por lo tanto, se devalúan con el tiempo”.

Normalmente, tras un accidente se procede a reparar el coche, pero en los casos en los que el coste de la reparación es superior al valor del coche lo lógico es declarar siniestro total; pero eso no significa que el perjudicado tenga derecho a percibir el valor real del coche como si fuera nuevo.