Rumbo al millón de personas en ERTE

Escrivá admite casi 900.000 y los expertos pronostican que 450.000 acabarán en el paro

Una persona pasa por delante de una Oficina de Empleo en Madrid
Una persona pasa por delante de una Oficina de Empleo en MadridRicardo RubioEuropa Press

Las previsiones se han visto una vez más desbordadas y el mercado laboral ha retrocedido más de un semestre, hasta las cifras del pasado mes de julio, al registrarse a mediados de este mes 878.000 trabajadores afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) como consecuencia de la gestión de la pandemia. El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, reconoció que hay casi 140.000 asalariados más en situación de «paro temporal» aunque aseguró que «en las próximas semanas» habrá una reducción «significativa» de los trabajadores inmersos en un ERTE.

Escrivá no explicó con detalle en qué se fundamenta tal vaticinio, ya que los sectores y las regiones más afectadas prosiguen sumidos en un profundo calvario que no tiene visos de mejora ni en las próximas semanas ni tampoco en los próximos meses de marzo y abril, cuando cae la Semana Santa este año.

Y es que, según los propios datos de la Seguridad Social, existe una importante concentración de los trabajadores en ERTE. Canarias es la comunidad con mayor porcentaje de afiliados bajo alguna modalidad de ERTE. Así, cerró enero con 84.403 personas protegidas, el 13,7% de sus afiliados. Le sigue Baleares, con un 11,4% de trabajadores afectados, en total, 35.156 a 31 de enero. Ninguna de las dos regiones vislumbra una recuperación turística para la Semana Santa, con algunas comunidades autónomas pidiendo ya acuerdos para cerrar España durante esas fechas y evitar desplazamientos, como ha solicitado el presidente de la Comunidad Valenciana, el socialista Ximo Puig. También hay una importante concentración sectorial de las personas acogidas a alguna modalidad de ERTE. En términos absolutos, la hostelería (servicios de comidas y bebidas) concentra prácticamente a una de cada tres personas acogidas a ERTE, de los afiliados al Régimen General en este sector.

ERTE España
ERTE EspañaAntonio Cruz

«Estamos en una cifra cercana al millón de personas en ERTE y la tendencia es a crecer», asegura a LA RAZÓN Valentín Bote, economista y director de Randstad Research. «Es difícil pensar que estos números vayan a reducirse en el corto plazo en las actuales circunstancias. Para que esto ocurra tiene que concurrir una situación a la que no quisiéramos llegar: que los ERTE se transformen en ERE y posteriormente en despidos», añade. «A largo plazo tendrán que reducirse porque es una medida temporal y no tiene sentido prolongar la agonía de miles de empresas con las que no se ha sido muy generoso, sin ayudas directas, y que además han estado cada tres meses amenazadas por la incertidumbre de una negociación a tumba abierta para renovar los ERTE», remarca Bote.

Segunda ola

La patronal de agencias de empleo (Asempleo) recuerda que durante la segunda ola, entre el 28 de octubre y el 11 de diciembre, el número de trabajadores en ERTE aumentó en casi 180.000 personas. «Los ERTE son muy simétricos con la intensidad de las olas de la pandemia. Vemos que entre el 25% y el 30% de los ERTE son parciales y que las restricciones han afectado a la hostelería y han puesto el punto final anticipado a la temporada de rebajas, pero también ha impactado en la automoción», considera Andreu Cruañas, presidente de Asempleo.

Cuestión a parte es qué ocurrirá con buena parte de esos trabajadores. «En mayo, cuando se negocie la renovación de los ERTE, habrá que afrontar el compromiso de mantenimiento del empleo, porque no se puede esperar que las empresas tengan el mismo músculo después de más de un año en crisis que a principios de 2020», advierte Cruañas, quien considera que unos 450.000 trabajadores pasarán directamente al paro, mientras otros 400.000 podrían ser absorbidos por el mercado laboral. «Hay una bolsa grande de trabajadores que será complicado recuperar antes del verano y dependiendo del ritmo de vacunación», coincide Ángel de la Fuente, director de Fedea.