Alemania quiere que los robots coticen para pagar las pensiones

La CDU cree que el cambio demográfico podría compensarse con un impuesto tecnológico a aquellas máquinas que sustituyan a empleados

Un robot trabaja sobre el chasis de un coche en una fábrica de Volkswagen en Alemania
Un robot trabaja sobre el chasis de un coche en una fábrica de Volkswagen en Alemania

En Alemania, como en el resto de Europa, aumenta el número de jubilados y desciende el número de trabajadores y de nacimientos, una tendencia que más pronto que tarde está provocando un desajuste en las huchas de las pensiones. Para compensar dicho déficit hay numerosas propuestas, como la del partido liberal FDP de convertir los fondos de pensiones en acciones con las que poder extraer un mayor beneficio mientras los tipos de interés permanezcan bajos.

La Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), ahora en la oposición, ha realizado una propuesta innovadora: los robots deberían pagar para mantener el nivel de las jubilaciones en el país. Gracias a las máquinas se puede mantener el nivel de producción, pero al sustituir éstas a un número no despreciable de trabajadores se produce a su vez un agujero en los ingresos para el retiro de los empleados, argumenta el partido.

El portavoz de Asuntos Sociales en el Bundestag de la CDU, Dennis Radtke, explicaba en un comunicado que “tenemos que pensar cómo asegurar la base económica de nuestros sistemas sociales”. Es por ello que su formación considera “que sería posible hacer que los robots pagasen en el fondo de jubilaciones”. Radtke cree que “la economía social de mercado necesita una actualización para poder garantizar la seguridad social en el futuro”. Para el político, los grandes conglomerados tecnológicos como Google o Facebook también deberían contribuir a fortalecer el estado del bienestar, ya que éstos ganan miles de millones gracias al comercio en línea. Éstos deberían “pagar por fin una contribución justa”.

La propuesta ha encontrado algunos partidarios, como el economista Thomas Straubhaar de la Universidad de Hamburgo, que ha declarado al diario “Bild” que sería positivo que si una fábrica utiliza máquinas o robots para hacer un determinado trabajo, que colabore en el sistema de jubilación pagando una parte del rendimiento a hacienda. “Igual que se paga en el caso de la producción mediante fuerza de trabajo humana”, asegura el experto.

Una idea que no es nueva

La idea de hacer pagar a las máquinas un impuesto no es nueva. El diario conservador “Frankfurter Allgemeine Zeitung” ya defendía la idea en 2012. El autor especialista en tecnología Frank Rieger explicaba en un ensayo que “las personas están compitiendo con unos salarios cada vez más bajos con máquinas que trabajan cada vez más barato” y titulaba su alegato “Los robots deben asegurar nuestras jubilaciones”. En dicho texto, pedía “un cambio de paradigma” para hacer frente a una situación que no se ha dado hasta ahora en la historia que lleva a “un círculo vicioso”: “la automatización y la flexibilización de la producción lleva a que cada vez menos personas tengan un salario regular”.

En su lugar aparecen “Mctrabajos”, minijobs y otros empleos precarios, asegura, que llevan a una pérdida adquisitiva, algo que en la última década desde que escribió su artículo ha continuado acentuándose en Alemania. Para el autor, la visión de un futuro de máquinas amigables pasa porque éstas contribuyan a pagar las jubilaciones y una renta básica universal. Lo que él llama “una utopía positiva”. También el fundador de Microsoft, Bill Gates, se había posicionado a favor de un impuesto en ese sentido.

Los detractores de la idea, como el autor especializado en robótica Guido Bruch, por su parte, aseguran que el uso de los robots en sí ya supone un aumento de las ganancias de las empresas por los costes de personal que se ahorran que se traduce en una contribución mayor por esa vía. La propuesta, por ahora, no ha encontrado resonancia en la coalición que gobierna el país. Y lo cierto es que el actual responsable de las jubilaciones y otros asuntos sociales fue también ministro en dichos menesteres en el gabinete de la canciller Angela Merkel de la CDU, Hubertus Heil, del partido socialdemócrata SPD, durante la última Gran Coalición. Lo último que dicho Gobierno hizo en ese sentido fue introducir una renta mínima, llamada a acabar con la pobreza en la tercera edad, y que está en vigor desde el 1 de enero de 2021.

El complemento económico a las jubilaciones más bajas tiene como requisitos que se haya pagado un seguro al menos 33 años para el reducido y 35 para el complemento entero. En dicho cálculo se reconocen tanto los tiempos de trabajo asegurado por cuenta propia o ajena como los tiempos de enfermedad, rehabilitación, baja por maternidad, cuidado de los hijos o bien de personas mayores. La ayuda se concede a personas que viven solas, en caso de jubilaciones menores de 1.250 euros y menores de 1.950 si viven en pareja. A partir de dicha suma, y hasta 1.600 y 2.300 euros de jubilación mensual, respectivamente, la cantidad que corresponde se va reduciendo de forma proporcional. El suplemento completo si se cumplen todos los requisitos supone un monto de 418 euros al mes.

Un futuro incierto

El diario “Süddeutsche Zeitung” asegura que el Gobierno se tendrá que enfrentar a una “cámara oscura” de las pensiones, ya que “entre el 2025 y el 2040 se jubilarán los nacidos en la generación del baby boom”. El Instituto ifo con sede en Múnich calcula que las contribuciones a las jubilaciones de los salarios tendrán que subir más allá de lo que ha prometido la coalición del semáforo. Es por ello, asegura dicho diario, que Scholz y su Gobierno apuestan por atraer mano de obra “cualificada” del extranjero, así como la subida del salario mínimo que se ha prometido en el acuerdo de coalición de hasta 12 euros la hora, que llevaría a una mayor recaudación de impuestos.

Otro de los acuerdos es crear unos fondos en los que los trabajadores puedan pagar de forma voluntaria una parte de su salario, por ejemplo el 2%, para que se invierta en acciones. De esa forma, se reduciría a su vez la contribución al seguro de pensiones general. El experto en jubilaciones Johannes Geyer del Instituto para la Investigación Económica (DIW) aseguraba a la segunda cadena alemana ZDF que dicha coalición no había propuesto medidas innovadoras para salvar las pensiones. Los compromisos asumidos contemplan que la edad de entrada en la jubilación no se eleve más allá de los 67, que no se dedique más del 20% del salario al seguro de jubilación y que el pago de ésta no sea inferior a 48% del último salario bruto. Unas promesas que Geyer cree que solo se podrían mantener hasta el 2025.