División en la UE por el impuesto mínimo del 15% a las multinacionales

La Presidencia francesa presiona para un acuerdo rápido este semestre aunque aún no hay unanimidad

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, durante el encuentro celebrado hoy con sus homólogos en Bruselas
El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, durante el encuentro celebrado hoy con sus homólogos en Bruselas FOTO: OLIVIER HOSLET EFE

El diablo está en los detalles. A pesar de que todos los países europeos dieron luz verde el pasado mes de octubre a un acuerdo internacional en el seno de la OCDE para fijar un tipo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades para las multinacionales, las dudas reaparecen cuando hay que poner el cascabel al gato.

La Comisión Europea presentó en diciembre su propuesta para trasladar el acuerdo de la OCDE al ordenamiento jurídico comunitario. Esta iniciativa se circunscribe a gravar con un mínimo del 15% a las multinacionales con más de 750 millones de ingresos y ha conseguido vencer las reticencias de países como Irlanda, que han hecho de su agresiva política fiscal una de las señas de identidad de su economía. Pero a pesar de estos buenos augurios aún quedan numerosos flecos que resolver.

Durante el primer debate celebrado en la capital comunitaria entre los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete, cinco países europeos –Suecia, Malta, Polonia, Estonia y Hungría– mostraron discrepancias ante esta iniciativa debido a los tiempos que maneja la Presidencia francesa –país que ostenta este semestre el timón de la UE– y a los pocos avances en la otra pata del acuerdo: la necesidad de que los gigantes digitales tributen allá dónde generan beneficios y no se aprovechen de las puertas abiertas de internet para eludir impuestos. Para estos países las dos iniciativas deben ir en paralelo, como modo de mantener la presión hacía Estados Unidos, ya que Washington se niega a hacer pagar impuestos a los dueños de internet, de nacionalidad estadounidense.

Estas discrepancias amenazan con hacer naufragar el acuerdo en el seno del club comunitario, ya que se necesita unanimidad, y suponen un serio revés para las ambiciones francesas. El Elíseo quiere aprobar este nuevo marco bajo su Presidencia para que el nuevo mínimo fiscal pueda ser una realidad a comienzos de 2023. Pero algunos países no comparten estas prisas y prefieren ir más despacio. España –uno de los pioneros de la tasa Google– está alineada en el bando francés. «Es crítico avanzar rápido dado el exigente calendario», señaló el secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo, durante el debate público entre los ministros de Finanzas de la UE sobre esta iniciativa.

«Tenemos un proyecto de directiva sobre la fiscalidad mínima a escala mundial y deseamos que esta directiva sea adoptada lo antes posible en el Consejo de ministros de Economía y Finanzas, subrayó el ministro francés Bruno Le Maire quién, a pesar de los obstáculos, sigue siendo optimista. «Tengo confianza en nuestra capacidad de encontrar el consenso en las próximas semanas y pienso que la UE tiene que demostrar su liderazgo en este asunto y adoptar rápidamente la directiva», recalcó. Según los cálculos de la OCDE, este impuesto del 15% conseguirá unos ingresos globales de 150.000 millones de dólares.