El modelo ‘low cost’ que cambió el turismo en España

Ryanair importó los vuelos de bajo coste hace 20 años y abrió la puerta a un turismo desestacionalizado y accesible para todos los públicos

Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Fráncfort
Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Fráncfort

España lleva décadas siendo una de las capitales del turismo en Europa, pero desde 2002 la experiencia de conocer nuestra cultura se democratizó gracias a la llegada de Ryanair, la aerolínea que importó el modelo de viajes ‘low cost’. El número de visitantes extranjeros no vivió un acelerón, sino que su aumento ha sido sostenido en el tiempo desde el inicio de siglo hasta la actualidad. En concreto, a España llegaron 48,56 millones de turistas internacionales en 2001 y 50,33 en 2002, una evolución equivalente a la que se había producido en años anteriores y a la que se sigue produciendo en la actualidad, hasta llegar a la cifra récord 83,5 millones de visitantes en 2019, año anterior al estallido de la pandemia. Sin embargo, la posibilidad de viajar a España durante todo el año a precio de ganga abrió la puerta a un turismo desestacionalizado y accesible para todos los públicos.

En diciembre de hace 20 años la empresa irlandesa realizó su primer vuelo desde España, en concreto, desde Gerona a Fráncfort, ciudad que se convirtió en su centro de operaciones español. Su estrategia de precios fue clave para conseguir el éxito en España. Las tarifas de Ryanair suponían una rebaja de entre el 86% y el 95% respecto a otras compañías del momento. Aunque las campañas de billetes a cinco euros han quedado relegadas a momentos puntuales del año para dar un empujón a la actividad, la compañía presidida desde 1994 Michael O’Leary sigue conquistando los cielos con sus competitivos precios. En España, es la aerolínea líder por número de pasajeros desde 2010, una posición que aspira mantener durante un largo periodo.

En su primer año en España, de diciembre de 2002 a 2003, aumentó el número de pasajeros del aeropuerto de Gerona en un 167% respecto al año anterior, llegando a dar servicio a 1,4 millones de viajeros. El billete de ida a Fráncfort costaba 14,50 euros, el de Londres tan solo 12,99 y el de Milán 39,99 euros. El efecto del aterrizaje de la empresa irlandesa en la ciudad catalana no fue directamente atraer visitantes extranjeros, sino que los españoles pudieran permitirse unas vacaciones más asequibles y obligar a sus competidores a bajar precios, ya que Ryanair no tardó mucho en expandirse por toda España. De hecho, tras 20 años en España, la aerolínea de bajo coste ha operado más de 1.000 rutas internacionales únicas entre España, el resto de Europa y Marruecos, que se han traducido en más de 341 millones de visitantes internacionales desde que llegó. En cuanto a la distribución por países, el 34% de los pasajeros son internacionales, el 18% italianos, un 14% alemanes, un 7% irlandeses, otros 7% belgas y 4% franceses, y el 16% restante de varios países.

Desde su llegada, el número de usuarios de Ryanair en España ha crecido a un ritmo muy elevado, con una tasa de crecimiento anual del 26%, hasta alcanzar la cifra de 46 millones en 2019, último año previo a la pandemia. En términos acumulados, Ryanair es la compañía que más pasajeros ha transportado en España en los últimos 20 años: más de 400 millones de pasajeros. En concreto, los pasajeros de la aerolínea ‘low cost’ representaron 1 de cada 5 pasajeros internacionales en España en 2019 y el 22,3% en 2020.

Durante la rueda de prensa que celebró la compañía este pasado jueves en Madrid, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, reconoció el papel de Ryanair para “reforzar la conectividad dentro de los mercados europeos” y también con Marruecos, lo que ha ayudado a hacer frente a la desestacionalización del modelo turístico español.

La actividad corporativa de Ryanair genera una contribución a la economía española de 1.090 millones de euros anuales en términos de PIB (datos de 2019). Aunque, en conjunto, el impacto total anual de Ryanair en términos de PIB en 2019, incluyendo el impacto corporativo y del turismo, asciende a 15.680 millones de euros, lo que equivale al 1,3% del PIB español. Si se suman los 20 años de Ryanair en España, el impacto total de la aerolínea en el PIB español escala hasta los 124.490 millones de euros. En concreto, por cada euro de impacto directo de Ryanair en el PIB español se generan 2,2 euros de PIB en la economía nacional.

En términos de empleo, Ryanair tiene una contribución directa anual de 6.167 empleos. Además, por cada 1.000 turistas que viajan con Ryanair, se generan 16,3 puestos de trabajo en España. Esto da lugar a que, incluyendo el impacto corporativo y el del turismo, el impacto anual de Ryanair en España en términos de empleo sea de 309.440 puestos de trabajo, una cifra que aumenta hasta los 2,45 millones de empleos en los últimos 20 años.

Su estrategia ganadora: la guerra de precios

Los datos constatan el éxito de la compañía en España y su aportación al país, un logro atribuible a su estrategia de precios competitivos que impulsó su expansión internacional. La compañía cotizada que actualmente cuenta con más de 149 millones de pasajeros, nació, sin embargo, como una pequeña empresa familiar. Fundada en 1985 por la familia irlandesa Ryan, apenas contaba con un avión de solo 15 asientos y 25 empleados. En 1986 lograron permiso para cubrir también la ruta Dublín-Londres, donde se hicieron hueco entre British Airways y Aer Lingus con su ya característica guerra de precios.

En 1990, la compañía había crecido hasta alcanzar los 651.000 pasajeros, pero también acumulaba varios millones de pérdidas. La familia Ryan decidió invertir otros 20 millones de libras en la compañía para crear una ‘low cost’, siguiendo la estrategia de la estadounidense Southest Airlines, pionera del bajo coste al eliminar los costes superfluos.

Su apuesta fue todo un acierto. En 1995, Ryanair se convirtió en la mayor aerolínea de pasajeros en la ruta Dubín-Londres y alcanzó los 2,2 millones de pasajeros. Su expansión al resto de Europa comenzó, hasta llegar en 2022 a España, momento en el que la aerolínea ya estaba presente también en Francia, Italia, Alemania.

Sus tarifas se convirtieron en una ganga a cambio de volar a aeropuertos secundarios a horas intempestivas, lo que le permitió acceder a abultadas subvenciones públicas, que con la llegada de la crisis se fueron deshinchando hasta que en 2014 cambió su estrategia para continuar su andadura en España. Desde entonces, dejó de vender billetes a 5 y 10 euros a cambio de desplazarse hacia grandes aeropuertos y dejar que los pasajeros vuelen con maleta y bolso extra.

50 nuevos aviones y 50 millones de pasajeros

Con la vista puesta en el futuro, Ryanair prevé acelerar su crecimiento en los próximos cinco años hasta alcanzar los 225 millones de pasajeros en 2026. En cuanto a su avance en España, este pasado jueves, Michael O’Leary, CEO del Grupo Ryanair, destacó durante su intervención que la aerolínea tiene previsto alcanzar los 50 millones de pasajeros en España, incorporar 50 nuevos aviones de los 210 Boeing que ha encargado para los próximos cinco años, a un ritmo de 12 por año, y lanzar la primera ruta de Milán-La Palma. Para aumentar el número de rutas, quiere reabrir las bases en cuatro islas del archipiélago, valorando también la base de Menorca y con gran interés en las regiones españolas, como Cantabria o Galicia. Esto supondrá una inversión de 5.000 millones de euros en España y un aumento de la plantilla de los 6.000 actuales a 10.000, a un ritmo de entre 800 y 1.000 anuales.