«El gas está garantizado en Europa hasta febrero o marzo»

La vicepresidenta Teresa Ribera asegura en LA RAZÓN que «en España no hay un problema de desabastecimiento, sino de precio del gas» y confirma que el Gobierno quiere limitar la subvención al carburante

«Es muy difícil que en España tengamos un problema de suministro de gas este invierno. Lo que sí puede haber es un problema de precios». Y en el caso de Europa, tampoco se una situación crítica, porque «el suministro está garantizado hasta febrero o marzo», pero sí que ha avisado de que «los problemas pueden llegar después» de esa fecha. Así se expresó ayer la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, en la sede de la LA RAZÓN, en la que fue la protagonista del estreno de un nuevo formato denominado «Conversaciones con...», en la que intercambió opiniones y pareceres con cinco periodistas del Grupo Atresmedia: Paco Marhuenda, director del periódico; Carmen Morodo, adjunta al director; Santiago González, director general de Antena 3 Noticias; Julián Cabrera, director de Informativos de Onda Cero; y Ángela Vera, periodista de La Sexta. En un tono distendido pero minucioso, Ribera no esquivó ninguna cuestión y respondió una a una cada una de las cuestiones planteadas, empezando por el tope al gas, sobre el que defendió que «en España contamos con un sistema mucho más estable que en Europa, por nuestra capacidad regasificadora y por nuestro gran desarrollo en energías renovables». La ministra aseguró que nuestro país dispone de almacenes de gas al 95%, lo que otorga «flexibilidad y confianza», ya que «no hay una preocupación por el acceso a la materia prima energética ni por la producción de electricidad».

También volvió a recordar que desde Europa se deben tomar medidas paliativas para que el alto precio de la energía impacte lo menos posible en nuestro tejido empresarial o en los hogares. Por ello, cree que se deben activar «medidas más estructurales» para encontrar y desarrollar otras opciones de energías y gases renovables. «Hay que evitar las tensiones en el corto plazo, aunque nos afecte de manera indirecta a nivel de precio. Pero soy optimista en cuanto al control del precio del gas», aunque admitió cierta preocupación por las diversas opiniones dentro de la UE. «Somos 15 estados miembros, cada uno con sus necesidades y opiniones, pero debemos tener claro que debemos evitar que el mercado piense que estamos dispuestos a pagar lo que sea por el gas. Ese precio del gas debe ser más competitivo y no un precio alto. En España no hay un problema de desabastecimiento, sino un problema de precio del gas».

Ribera ha apuntado también que una de las cuestiones que genera más «tensión» tiene que ver con el déficit energético que acumulan nuestros vecinos, Francia y Portugal, a quienes España debe seguir exportando gas y energía. «Nos han pedido que estemos en disposición de exportar al máximo para evitar apagones en esos países», y recalcó que «nuestra capacidad exportadora está ahora mismo al máximo. Si a nuestros vecinos no les va bien, podemos sufrir tensiones de precio, más que de suministro».

Respecto a si se va a renovar la subvención general al carburante más allá del 31 de diciembre, la ministra aseguró –entre sonrisas– que «desvelaremos el secreto pronto», aunque sí confirmó que el Gobierno estudiará el modo de «focalizar» esta bonificación de 0,20 euros por litro porque ahora mismo «favorece a quien más usa el coche y puede tener efectos regresivos desde el punto de vista social». Pese a ello, sí defendió que en el momento que se aprobó era «la única opción en la que podíamos reaccionar», intentando que la aplicación de la medida fuese «ágil, eficaz e inmediata». Pasados ya unos meses desde su aprobación, Ribera reiteró que el Gobierno ha decidido optar por subvencionar el transporte público, «que ayuda a impulsar un cambio en los patrones de movilidad. Y ahora estamos viendo el modo de focalizar unas ayudas que tuvieron un efecto beneficioso para liberar renta familiar. Y sé que no era la medida más equitativa, pero sí la más eficaz en ese momento».

Su intención, «como la del Gobierno», es conseguir tener «unas ciudades más verdes y más limpias», por lo que «pretendemos volver a coger velocidad» en la electrificación del parque móvil español, «que parece que se ha quedado ahora en un segundo plano con todos los problemas que nos acechan». La ministra admitió que «estamos todavía a la cola de nuestro proceso de transformación hacia la automoción eléctrica, algo que se debe volver a reactivar», pero este cambio «debe hacerse sin perder el peso de la industria de automoción españolar, y que no se pierda empleo y ni peso en el PIB». Para ello cuenta con los fondos del Plan de Recuperación, que debe «lograr un crecimiento exponencial de ,la electrificación y no lineal, como hasta ahora».

Otro de los grandes temas energéticos que se puso sobre la mesa fue el desmantelamiento total de las centrales nucleares españolas, previsto para 2035, fecha que aseguró «se mantiene y no va cambiar. El calendario nuclear se ha aprobado para que no se generan tensiones en el suministro y es absolutamente válido, y creemos que se puede cumplir. Nuestro objetivo es impulsar todo un sistema energético nuevo, que pasa por mejorar el almacenamiento de renovables». Esa apuesta por las energía limpias «es aún mayor del que tenía antes por el impacto social y económico que representa esta crisis sobre los combustibles fósiles, sobre debemos acabar cuanto antes con nuestra dependencia».

En cuanto al pacto nacional del agua cree que es uno de los temas «más sensibles para el bienestar de las familias, los sectores productivos y los ecosistemas. Antes, en los planes hidrológicos se decidía el agua del que se podría disponer y repartir, pero ahora, con el cambio climático y las sequías, ese modelo no es válido y debemos presentar unos planes modernos y equilibrados. Ahora tenemos que valorar cuánto agua necesitamos, de cuánto disponemos, cuál es su coste y qué financiación debemos disponer y cómo nos enfrentamos a la sequía y al desertificación».

Más escueta se pronunció sobre el impuesto a las energéticas, sobre el que dijo que «creemos en un equilibrio entres los costes y los beneficios empresariales. Es constatable que las energéticas tienen unos beneficios más grandes y extraordinario con la actual situación. Por tanto, deben aportar más que el resto».

Ribera ligó buena parte del incremento de la inflación a la subida de los precios de la energía, lo que genera «incertidumbre en familias y empresas. El Gobierno ha logrado contener esa inflación gracias a las medidas tomadas y por el desacople del precio del gas». Pese a ello, no descartó que si en los próximos meses hay un nuevo crecimiento exponencial de la energía, eso redundará en los precios. «Si nos encontramos dentro de rango de precios razonable y recuperamos un cierta normalidad, que llueva y no haga demasiado frío, la situación será mejor y la inflación seguirá bajando».

En cuanto a los continuos enfrentamientos entre los dos socios de Gobierno, la vicepresidenta le restó importancia porque «Todos los que han gobernado saben que cada ministro defiende su trabajo y eso a veces choca con otro ministro, pero eso no nos aparta de nuestros objetivos generales». Además aseguró que «vamos a continuar con una nueva legislatura y un gobierno de coalición muy parecido a este que defenderá los mismos principios».