Ahorro

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Ni un premio ni un castigo por las tareas domésticas: la paga es en realidad la gran oportunidad de las familias para enseñar a gestionar el dinero a sus hijos en un país con escasa cultura financiera

Ahorro familiar
Ahorro familiarTowfiqu barbhuiya

La educación financiera continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes en nuestro país. El dato es contundente: más del 60 % de los jóvenes carece de los conocimientos básicos para gestionar su economía. En este escenario, la tradicional paga se revela no como un simple capricho, sino como un instrumento pedagógico de primer orden, siempre que se entienda como una herramienta para aprender a manejar el dinero y no como un mero premio o castigo.

En este sentido, los expertos recomiendan introducirla a una edad temprana, por lo general entre los seis y los ocho años. La clave reside en adaptar la periodicidad a la madurez del niño: una entrega semanal para los más pequeños, que les ayuda a planificar a corto plazo, y una mensual para los adolescentes, que fomenta una visión más amplia de sus recursos. Además, los especialistas insisten en un punto crucial: la paga debe desvincularse por completo de las tareas domésticas, ya que estas forman parte de la responsabilidad compartida del hogar y no de un trabajo remunerado. Para fomentar esta visión a largo plazo y la gestión eficaz de los recursos, la implementación de trucos sencillos de ahorro puede complementar la paga, enseñando a los niños a optimizar su dinero de cara a sus objetivos.

De hecho, las cifras que maneja la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) dibujan una horquilla de entre 5 y 10 euros semanales para la franja de seis a doce años, ascendiendo a entre 15 y 30 euros para los adolescentes. Para enseñar a gestionar estas cantidades, uno de los métodos más extendidos, es el de los tres sobres. Este sistema consiste en dividir el importe en tres partes: una para gastos inmediatos, otra para el ahorro y una tercera destinada a donar o, en el caso de los más mayores, a invertir.

Más allá de los tres sobres: otras fórmulas de ahorro

Por otro lado, existen otros sistemas igualmente eficaces, como la división por porcentajes fijos. Un modelo popular es el del 50 % para gastar, 30 % para ahorrar y 20 % para otros fines. Otra técnica es la fijación de un objetivo visual, como una hucha transparente que muestre el progreso hacia la compra de un objeto deseado. Tampoco hay que descartar herramientas de apoyo como juegos de mesa de finanzas o la creación de un sencillo diario de gastos para tomar conciencia de los hábitos de consumo. En este contexto, la estrategia del preahorro, que implica destinar una parte de los ingresos al ahorro antes incluso de considerarlos disponibles para gastar, está ganando popularidad como una de las fórmulas más efectivas para acumular grandes cantidades.

No obstante, los especialistas recuerdan que ninguna de estas técnicas funciona por sí sola. El acompañamiento y, sobre todo, el ejemplo de los adultos resultan fundamentales. Observar cómo sus padres gestionan la economía del hogar, planifican las compras o ahorran para un objetivo común es la lección más valiosa que un niño puede recibir en su camino hacia la independencia financiera.