Energía

El Gobierno sigue anclado en el «suicidio nuclear» pese al resurgir de esta tecnología en todo el mundo

Sánchez y su Ejecutivo siguen anclados en su discurso y en sus planes de cierre de las centrales a pesar de que cada vez más países apuestan por fuentes atómicas para dar seguridad a sus redes energéticas

La Sociedad Nuclear Española lanza cinco programas gratuitos para divulgar la energía nuclear en un modelo verde
Torres de una central nuclearEuropa Press

El apagón del pasado 28 de abril, que ha obligado a España a operar de forma reforzada –quemando más gas para generación eléctrica- para asegurar que no se repita una caída del sistema ante la penetración masiva de renovables mantiene abierto el debate sobre la continuidad de las centrales nucleares en España. Pero la cuenta atrás sobre el cierre de los dos reactores de la planta de Almaraz, el primero de ellos previsto para finales de 2027, urge a tomar decisiones cuanto antes. La ola pro-nuclear global debiera servir de pista sobre dónde apuntan las estrategias energéticas de las principales economías del mundo y sobre los plazos para desplegar de forma segura y eficaz las tecnologías que respalden la transición casi total hacia las renovables, como el almacenamiento con baterías e hidráulica reversible, pero el Gobierno, desde el propio Pedro Sánchez hasta el ala de Yolanda Díaz, sigue anclado en el discurso anti-nuclear. La cuestión es si ese planteamiento ideológico tiene fundamento o resulta un sinsentido que puede costar miles de millones a los españoles en las próximas décadas y convertir un sistema eléctrico fiable en uno desbocado, movedizo e inseguro.

El consenso internacional apunta a un desarrollo meteórico de la nuclear. La Agencia Internacional de la Energía proyecta un crecimiento del 40% de capacidad nuclear instalada hasta 2050 en sus escenarios alineados con la descarbonización (2,5 veces la actual, de los 378 gigavatios de 2022 a 916 GW en 2050). En este contexto, más de 70 GW están actualmente en construcción, el nivel más alto en 30 años, con 40 países ampliando su programa nuclear. En un informe realizado para el G20, la Agencia Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (NEA) afirma que las nucleares han evitado aproximadamente 70 gigatoneladas de CO₂ en las últimas cinco décadas y siguen evitando más de una gigatonelada de estas emisiones cada año.

Energía nuclear
Energía nuclearTania NietoLA RAZÓN

Además, el panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático incluye escenarios donde solo con nuclear se puede alcanzar la neutralidad climática, y subraya que las reducciones relativas dependen de supuestos sociales más que técnicos. «La energía nuclear puede contribuir no solo como fuente de electricidad baja en carbono, sino también como fuente de calor y servicios de integración del sistema». «La energía nuclear puede contribuir a la capacidad de generación limpia y a la reducción de emisiones entre 2020 y 2050», señala y destaca que, para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, la nuclear debe ser parte integral del «mix energético», no solo en electricidad sino también en calor, hidrógeno o procesos industriales.

Entre los impulsores clave figuran los reactores modulares pequeños (SMRs), que ofrecen mayor flexibilidad, menor huella territorial y tiempos de instalación más reducidos. La AIE estima que esta tecnología nuclear podría representar el 10% de la capacidad global en 2040.

El auge de la nuclear como energía de transición hasta que las economías estén listas para las renovables se ha impuesto a los viejos debates ideológicos, más oportunistas que prácticos. En la Cumbre del Clima de 2024 celebrada en Dubái (COP28) se reconoció por primera vez la importancia de la energía nuclear junto con las energías renovables en la lucha contra el cambio climático. Se acordó que tecnologías como la energía nuclear deben acelerarse para lograr una reducción profunda de las emisiones y limitar el aumento de la temperatura global a 1,5°C. En este contexto, 22 países firmaron una declaración para triplicar su producción de energía nuclear para 2050.

Los motivos para este renacimiento son muchos y no solo tienen que ver con la crisis de Ucrania y la volatilidad del gas natural. Las nucleares ofrecen estabilidad y cero emisiones directas, fundamentales para acompañar la implantación renovable y suplir la falta de almacenamiento; y son fuente de crecimiento allí donde se encuentran, siendo tractores del empleo y la industria, a la que garantizan, además, energía segura, constante y barata.

Situación en el mundo

Un coloso nuclear como Francia planea construir al menos seis nuevos reactores y ya ha avanzado en la fase de planificación de otros ocho. Podría parecer una consecuencia lógica de su apuesta por esta tecnología, pero es que Bélgica, con apoyo de la Comisión Europea, ha prorrogado la vida útil de sus reactores y Reino Unido ha aprobado Sizewell C, una inversión multimillonaria que supera los 43.000 millones de euros.

Alemania, bajo el nuevo gobierno de Friedrich Merz, ha revertido su oposición histórica y se alinea ahora con la estrategia nuclear francesa. El nuevo Ejecutivo alemán ha calificado el apagón nuclear como un «grave error estratégico», pero no contempla reabrir las centrales desmanteladas pues requeriría un compromiso empresarial a largo plazo. En cualquier caso, Alemania sigue apostando por modelos como la fusión nuclear, sin comprometerse a reactivar el parque actual.

Por su parte, Polonia avanza en la construcción de una planta con tres reactores APR-1400, mientras que Países Bajos y Suecia también desarrollan infraestructuras nucleares. Estonia y Finlandia se suman con proyectos SMR tipo BWRX-300. Mientras tanto, Dinamarca ha reabierto también el debate nuclear tras 40 años de prohibición.

VÍDEO: Economía.- Trump aprueba un plan para potenciar la energía nuclear que reduce los requisitos para las licencias
VÍDEO: Economía.- Trump aprueba un plan para potenciar la energía nuclear que reduce los requisitos para las licenciasEuropa Press

Fuera de Europa, Canadá construye el primer BWRX-300 en Darlington y planea hasta tres unidades más. La Tennessee Valley Authority en EE UU ha solicitado permiso para construir SMRs con apoyo federal.

Y Japón, tras el paréntesis post-Fukushima, ha aprobado la construcción de 10 nuevos reactores antes de 2040 y la extensión a 60 años de los existentes.

Indonesia, Vietnam, Filipinas y Tailandia exploran activamente nuevos proyectos. Eslovaquia construye el reactor Mochovce-4 y valora nuevos SMRs. Sudáfrica ha anunciado un programa de 10 GW y en Bangladesh, la central de Rooppur (VVER-1200) entrará en servicio en 2025.

Estos son solo algunos ejemplos que ponen en duda la necesidad de que España mantenga su calendario de cierre (2027-2035) sin haber asegurado una red renovable madura ni capacidad de almacenamiento suficiente.

El parque actual (7.100 MW) quedará reducido a unos 3.000 MW para 2035. A esta desconexión se suma una fiscalidad nacional y autonómica que penaliza la generación nuclear, haciéndola inviable en condiciones de mercado, según los propietarios de las centrales. El tiempo apremia y en los próximos meses se deberá tomar una decisión definitiva que podría condenar en España a una energía que resurge en el resto del mundo.