Energía

Repsol, sobre la prohibición de los coches de combustión: "Vamos a perder una carrera tecnológica por culpa de la cerrazón ideológica"

Carga contra la visión prohibicionista de Europa, ya que "el 50% o el 60% de la economía mundial no se va a poder electrificar". Pide "neutralidad tecnológica" para no quedar atrás en el desarrollo de combustibles renovables

Economía.- Imaz (Repsol) inaugurará el electrolizador de 2,5 MW de Petronor para producir hidrógeno renovable en Euskadi
Josu Jon Imaz, consejero delegado de RepsolEuropa Press

Este lunes Repsol ha comenzado a producir hidrógeno renovable en el centro industrial de Petronor (Muskiz, a las afueras de Bilbao, Vizcaya) mediante la puesta en funcionamiento de su primer electrolizador. Durante la inauguración, el consejero delegado de la energética, Josu Jon Imaz, ha defendido la necesidad de impulsar la industria cada vez de forma más sostenible. No obstante, ha advertido de que Europa está asociando la descarbonización con la electrificación, pese a que "el 50% o el 60% de la economía mundial no se va a poder electrificar". Por ello, ha insistido en que para descarbonizar múltiples sectores como la aviación, el transporte marítimo y el transporte pesado será necesario el desarrollo de "combustibles renovables".

La "batalla" con Estados Unidos

Ello hace que, en estos momentos, se esté decidiendo "dónde van a invertir las empresas ingentes cantidades de dinero para crear todo un nuevo sector económico". En este sentido, Imaz ha destacado que mientras EE UU está apostando por la neutralidad tecnológica en el camino hacia la descarbonización, la Unión Europea está virando hacia la prohibición y la restricción con medidas como el veto a la venta de vehículos de combustión desde 2035. Si Europa mantiene esa visión, "vamos a perder una carrera tecnológica por culpa de la cerrazón ideológica que quiere restringir las tecnologías que tienen que ayudar a descarbonizar el mundo", ya que si las inversiones en combustibles renovables no son rentables en Europa, se irán a EE UU, ha alertado.

En este sentido, consideró que Europa está bien situada, ya que cuenta con "el talento, la tecnología y las empresas dispuestas a invertir", aunque Estados Unidos está dando los pasos para "liderar esta inversión" desde el punto de vista de la estabilidad jurídica y la estabilidad fiscal. Por ello, Imaz ha llamado a las autoridades europeas a tener "una visión abierta" para apostar por la neutralidad tecnológica en la transición energética y no perder la batalla con Estados Unidos de atraer las "ingentes cantidades de dinero" en inversiones.

De esta manera, pidió que "no sea la ideología la que determine los combustibles por los que se va a apostar" y aseguró que no se debe dejar pasar la oportunidad de apostar por el desarrollo de "una sociedad que dé oportunidades a la gente y que merezca la pena" a través del impulso a la industria.

El directivo de Repsol ya se ha pronunciado en anteriores ocasiones en la misma línea. Durante unas jornadas del Campus de la Fundación FAES, Imaz alertó de que el sector de la automoción está amenazado por una serie de medidas de transición energética "absolutamente incorrectas" y añadió que se está haciendo "una movilidad para ricos, que gran parte de la población no puede pagar". Imaz explicó en esa ocasión que el conductor de un coche diésel que viaja de la localidad de Móstoles a la cercana Madrid no tiene en la actualidad ninguna ayuda para renovar su vehículo de combustible, a no ser que compre un eléctrico, cuyo precio es mayor.

Según Imaz, si se dieran ayudas para sustituir vehículos de combustible antiguos por nuevos de esa tecnología, que contaminan menos, se reactivaría la industria automovilística española, la segunda de la UE en producción, y, además, sería "socialmente más progresivo" que lo que ocurre ahora, en que se transfieren rentas de las clases bajas a las altas, que son las que se pueden comprar un coche eléctrico y acceder a sus ayudas. Asimismo, señaló que el litro de biocombustible cuesta 30 céntimos más que el diésel en las estaciones de servicio de Repsol, algo que no ocurriría si no pagara el mismo Impuesto de Hidrocarburos que el diésel general.