Opinión

El vicio adictivo de la deuda

El INE revisó el PIB al alza y de forma notable. Ese ajuste provoca la paradoja aparente de que una deuda mayor en valores absolutos se reduzca en términos de porcentaje

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Billetes y monedas de euro

Benjamin Franklin (1706-1790), político, científico, considerado uno de «los padres fundadores de los Estados Unidos», y también inventor del pararrayos, advertía de que «el segundo vicio es mentir, el primero, endeudarse». Ambos vicios abundan en la España actual, incluidos los territorios que los «indepes» quieren separar, pero quizá el de endeudarse se lleve la palma. La deuda pública volvió a subir en el mes de agosto, según los datos publicados ayer por el Banco de España, y alcanzó la fantástica cantidad de 1,622 billones de euros. La cifra es 38.167 millones superior a la de principios de año, aunque el Gobierno presuma de haberla reducido. En este caso no miente, pero es una verdad a medias, que quizá sea la peor de las mentiras.

La deuda pública, al final del primer semestre del año, equivalía al 105,3% del PIB, un punto menos en el primer trimestre, aunque era el mismo porcentaje que al final de 2023. La reducción porcentual de la que sacan pecho Sánchez y sus ministros –los que entienden de esto, que no son muchos– se cimenta en un ajuste estadístico. El Instituto Nacional de Estadística (INE) revisó el PIB al alza y de forma notable. Ese ajuste provoca la paradoja aparente de que una deuda mayor en valores absolutos se reduzca en términos de porcentaje. Sin embargo, la deuda acumulada y la que, por lo tanto, hay que devolver es cada día mayor y hasta los planes del propio Gobierno no contemplan que quede por debajo del 70% del PIB hasta, por lo menos, 2040. No hay datos detallados, pero no hace falta ser premio Nobel de Economía, para saber que esa supuesta reducción dependerá de que el PIB crezca lo necesario en los próximos 15 años. «¡Largo me lo fiáis!», que diría el Tenorio.

La deuda pública española, que ha crecido nada menos en que 400.000 millones desde 2019, no parece figurar entre las preocupaciones del Gobierno, que prevé déficits para los próximos años, lo que se traduce de forma automática en más deuda. Por ejemplo, un 3% déficit, que es lo probable para 2025 si todo va bien, son unos 46.000 millones de euros que solo puede proceder de más deuda, convertida ya en la droga imprescindible para que funcione el país y en el primero de los vicios, según Franklin.