Echenique: el ex cayetano de Ñúñez de Balboa

Solo un kilómetro y medio separa la antigua vivienda del político de la calle en la que se iniciaron las protestas

Investigador del CSIC reconvertido en político, Pablo Echenique (Santa Fe, Argentina) está en el punto de mira por sus polémicos mensajes a través de la redes sociales y el misterio en torno a la localización de su vivienda personal. En medio de la desescalada asimétrica en el país y en un ambiente de creciente tensión en las calles, el portavoz de Podemos en el Congreso y el alcalde popular de Madrid, José Luis Martínez Almeida, protagonizaron un debate acalorado en los medios de comunicación con las protestas de Núñez de Balboa como hilo conductor. Echenique reclamó que las autoridades actuaran contra las protestas de «cayetanos» de «la clase alta» –como las definió el dirigente «morado»–, porque ponen «en peligro» a la población por «saltarse las normas» del confinamiento. «Por muy ridículas que sean las manifestaciones de la clase alta, golpeando señales de tráfico con palos de golf y cucharas de plata, la cosa es seria. Una minoría privilegiada no puede saltarse las normas y ponernos en peligro a todos. Las autoridades deben actuar», exigió en un mensaje en Twitter.

No hace mucho tiempo, Echenique era un vecino de Núñez de Balboa, un «cayetano» más que vivía en uno de los barrios más lujosos y caros de la capital. Allí se mudó a un bajo. Su casa apenas alcanzaba los 50 metros cuadrados y tenía un coste que rozaba los 800 euros, inferior a la media de la zona. Según pudo comprobar LA RAZÓN, la antigua vivienda tiene ahora nuevos inquilinos y ya no hay rastro de las cámaras de vigilancia y el aparato de aire acondicionado, que hace dos años provocaron un gran revuelo porque el ayuntamiento de Madrid –gobernado entonces por Manuela Carmena– abrió un expendiente por instalarlos sin licencia. Pese a los esfuerzos por Echenique de desvincular el barrio de la Guindalera –en el que se situaba su vivienda– del distrito de Salamanca, la realidad es que forma parte de los seis barrios que componen su tejido urbanístico. De espaldas a la siempre concurrida calle Francisco de Silvela, tiene solera y un encanto que enamora. De casas bajas, pasear por sus calles es como trasladarse a un pueblo sin abandonar la ciudad. Sin embargo, sus empedradas vías, muchas de ellas peatonales, pocas veces vieron a su ilustre vecino discurrir por ellas.

«Eran una pareja muy discreta. Apenas hacían vida social por aquí», explica a LA RAZÓN una de las vecinas de la Guindalera. «Solo se le veía por las mañanas montando en un taxi adaptado para ir a trabajar, una operación que se repetía por las tardes cuando regresaba a casa. De hecho, su mujer salía más. Se la veía paseando a los perretes».

Según explica otra vecina que se interesó por el alquiler del bajo, «la vivienda tiene dos habitaciones, un baño, cocina y un patio interior». Cuentan los residentes que el rastro del portavoz de Podemos en el Congreso se desvaneció de la noche a la mañana. «Desaparecieron sin dar explicaciones», cuentan. Solo un kilómetro y medio de distancia separa la antigua vivienda de Echenique de Núñez de Balboa, epicentro de las protestas contra el Ejecutivo. Durante más de 24 meses vivió en uno de los barrios más ricos de Madrid, situación que cambió hace un año. Según reveló el propio Echenique a través de su redes, en estos momentos vive en el distrito de Fuencarral, una zona muy amplia de Madrid en la que predomina la clase media. Las críticas no serán tan fáciles. O eso cree. Por lo pronto, su vivienda no está señalada como sí lo estaba la anterior a raíz de las denuncia del consistorio. Se desconoce en qué punto exacto reside aunque, con toda probabilidad, lo hará con su mujer y sus dos perros Luffy y Lela, los protagonistas de sus redes sociales. A pesar de que lleva años en el terreno político y es uno de los rostros del momento, poco se sabe de su vida personal. Abandonó la bata blanca para dedicarse a la política y tras un breve periodo en Ciudadanos, aunque ahora pueda parecer inversosímil la militancia en el centro, se unió a Podemos donde se hace notar a golpe de titular. Empezó con los círculos hasta convertirse en el portavoz en el Congreso.

«Con Mariale, el amor de mi vida»

De la vida personal de Echenique sabemos poco, pese a la exposición mediática. Gran parte está centrada en María Alejandra Nelo Bazán, su mujer. A esta venezolana, con la que está casado desde agosto de 2012, la conoció en la universidad. Marialé, como se la conoce, vio por primera vez al político en el Campus Río Ebro de la Universidad de Zaragoza. Tras un primer contacto entre ambos, ella le agregó a la red social Facebook, herramienta que les sirvió para conocerse e iniciar su relación. En sus redes publica varias fotos con ella a la describe como «el amor de su vida» y le dedica piropos como «en la vida y también en la política, lo más importante es el amor». Sus antiguos vecinos la recuerdan paseando a los dos perros de la pareja y la describen como «una persona reservada».