Análisis: El 12-J frena la coalición de Gobierno y aúpa a PP, BNG y PNV

PSOE y Podemos perderían 13 diputados en el Congreso, pasando de 155 a 142

La extrapolación de unos resultados autonómicos a otros nacionales debe ser siempre interpretada con prudencia, pues una parte del electorado vota en clave nacional incluso en los comicios autonómicos, pero otra parte no. Además el votante de centro-derecha, por lo general, se moviliza menos en unas elecciones regionales que en unas nacionales, lo que ha contribuido decisivamente a largos periodos de gobiernos regionales socialistas en autonomías como Extremadura y Castilla-La Mancha, o hasta diciembre de 2018 en Andalucía, por ejemplo.

En autonomías con mayor implantación de partidos separatistas, como en Cataluña y País Vasco, aún se acentúa más de desmovilización del centro-derecha constitucionalista, en comicios autonómicos, salvo en momentos históricos.

Si queremos traducir directamente el voto del 12-J en estas dos regiones, a escaños en el Congreso de los Diputados, nos encontraríamos que el PSOE perdería 8 de sus 120 escaños en la Carrera de San Jerónimo y Podemos otros 5 de los 35 que dispone. Por lo tanto, el actual Gobierno de coalición pasaría de sumar 155 escaños a 142.

De estos 13 diputados que perderían los dos grupos que, actualmente, soportan el Gobierno, 6 se repartirían entre el centro-derecha: 3 para el PP y 3 para el PNV. Los otros 7 irían a la extrema izquierda independentista: 5 para el BNG y 2 para EH Bildu. Hay que recordar que junto a ERC, estas dos formaciones radicales vienen concurriendo conjuntamente a las elecciones al Parlamento Europeo; en las últimas, las de 2019, su marca era «Ahora repúblicas».

Por lo tanto, el bloque de partidos nacionalistas/separatistas pasaría de 35 a 45 diputados en el Congreso.

En Galicia, la extrapolación hace que el BNG pase de 1 a 6 escaños y, de solo tener representación en La Coruña, pasaría a tenerla en todas las provincias. La explicación está en que el 53% de su voto del 12-J procede de Podemos y del PSOE (167.000 votos de morados y socialistas del total de 310.000 votos del BNG). La transferencia de voto de la izquierda gallega a otra opción mucho más radical, hasta convertirla en la alternativa al PP, al convertirla en primera fuerza de la oposición, es muy preocupante para la estabilidad política, no solo de la región, sino de toda la nación. Los socialistas pasarían de 10 a 4 diputados gallegos en el Congreso. Podemos perdería sus 2 diputados y el PP aumentaría su representación gallega, pasando de 10 a 13 escaños.

En el País Vasco, la extrapolación directa de los resultados autonómicos al Congreso permitiría al PNV aumentar la representación parlamentaria en las provincias de Álava y Guipúzcoa, manteniendo la de Vizcaya. Mientras que Bildú la incrementaría en Vizcaya, repitiendo sus escaños en Álava y Guipúzcoa. Los socialistas vascos reducirían sus delegados en Madrid de 4 a 2, quedando sin representación en Álava. Peor suerte corre Podemos, que ve reducida a cero su representación vasca en el Congreso: pierde sus tres escaños. Mientras que el PP mantiene su único escaños en Madrid procedente de Vizcaya.

Al igual que en Galicia, en el País Vasco el partido que más ha avanzado es el otro socio de la coalición europea «Ahora repúblicas» (EH Bildu), en detrimento de la izquierda del eje PSOE-Podemos.

Estos dos partidos, socios en el Gobierno de la nación, han inyectado en los herederos de Batasuna 45.000 votos, lo que representa el 18% del total del voto actual de EH Bidu.

La conclusión es que al sobrepasar el PSOE las líneas rojas, e ir al encuentro y confraternizar con los que quieren romper España y con su Constitución, se ha blanqueado a opciones políticas, legales, pero peligrosas para el futuro del país, y ahora parte de la izquierda, socialista y morada, se aventura sin ningún temor a votar a una izquierda aún más agresiva que la representada por PSOE-Podemos; BNG y EH Bildu.