El novio de la Historia: La Legión cumple cien años de historia

Lo celebra con una exposición en el Museo del Ejército de Toledo que podrá visitarse hasta el mes de abril

«No hay atajos: lo que no se consigue con sudor, se paga con sangre». Es una de las frases que puede leerse en la exposición que este pasado jueves fue inaugurada en el Museo del Ejército, ubicado en el Alcázar de Toledo, dedicada a conmemorar los cien años de la fundación de la Legión Española.

«Combatir, la razón de ser de la Legión es combatir», dice el coronel Pedro Pérez García, comisario de la muestra que podrá verse hasta el próximo mes de abril. «Legionarios a luchar, legionarios a morir… Ese podría ser el lema del legionario… Estar preparado para cualquier misión, en cualquier lugar y en todo momento».

Para dar muestra de ello y explicar al visitante el espíritu del legionario, la exposición se divide en cuatro partes, que abarcan los principales períodos de su historia centenaria. Desde su fundación en 1920 hasta la pacificación del Protectorado siete años después; de 1927 a 1961, cuando finaliza el Protectorado; de 1956 a 1975, con la presencia en el Sáhara y desde entonces hasta la actualidad, con la participación en diversas misiones exteriores.

«La Legión es una extraordinaria unidad de combate», asegura el coronel. «Es una escuela de mandos, valores, servicio, sacrificio, lealtad y disciplina». Fundada por Alfonso XIII y el ministro de la Guerra, el general Villalba (también muy vinculado a Toledo), su mando será encargado al teniente coronel José Millán Terreros, conocido posteriormente por usar su segundo apellido como Millán Astray. Su mano derecha ya entonces fue el comandante Francisco Franco Bahamonde. Ambos tuvieron un papel clave en la campaña de África durante los años veinte, que en el caso de Franco le valió incluso la ascensión al generalato, convirtiéndose en el militar más joven de Europa alcanzando esa graduación.

Su primer nombre fue el de Tercios de Extranjeros, pues realmente se consideraba que se trataba de una unidad militar del extrarradio. Enseguida adoptó algunos de sus emblemas más visibles, como la figura del tigre, asociada a la valentía y ferocidad con la que se desempeñaban sus miembros en combate.

«El novio de la muerte», la canción que también sirve de himno a la legión proviene, según el comisario de la exposición, de un cuplé o copla que ya era popular en los años veinte. «Millán Astray se dio cuenta de la fuerza de la letra y la adoptó… Creo que era de Lola Montes».

También de aquellos años veinte es la asociación que establece la Legión con el famoso Cristo de Mena, que cada Jueves Santo procesiona en un acto cada vez más multitudinario durante la Semana Santa de Málaga. En cuanto a la adopción de la cabra, el coronel Pérez García explica que «muchas unidades tienen animales, no hay mascota oficial; de hecho, la mayor parte de las veces se ha tratado de un carnero, pero ha habido monos, jabalíes y pastores alemanes».

Sobre el paso de la Legión, a un ritmo mucho más veloz que el de otras escuadras o cuerpos, el cálculo establecido aproximadamente es de 170 pasos por minuto, cuando lo normal suelen ser 120, salvo por ejemplo, en el caso de la Guardia Mora, que lo hace más lento, con 90 por minuto.

«Nada importa su vida anterior», puede leerse en otros de los momentos de la exposición, como frase de bienvenida al legionario cuando ingresa en el cuerpo. «Lo que importa es la moral y la eficacia». Junto a las cuatro partes en que está dividida, la muestra también ofrece en la explanada del Alcázar vehículos y piezas de armamento que utiliza la Legión.

En la cuarta planta del museo se ha habilitado además un espacio para los más pequeños con dioramas y la repercusión de la Legión en los juguetes.

El recorrido da idea de lo que ha supuesto la Legión dentro de las Fuerzas Armadas. Desde unos inicios convulsos a un presente espléndido en el que ha podido desarrollar toda su eficacia en misiones internacionales como la de los Balcanes o Afganistán. El novio de la muerte ya es centenario.