El Ejército de Aire diseña la base aérea 4.0, una “smart city” militar

El proyecto “Bacsi” (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente) busca incorporar los últimos avances tecnológicos y la inteligencia artificial

“Bacsi” (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente), así se llamará la base aérea del futuro para el Ejército del Aire español. Será una base 4.0, una “smart city” militar. Los avances tecnológicos han convertido el material, ya sean aviones o simples fusiles, en sistemas futuristas dignos de cualquier película de ciencia ficción, y las bases militares no podían quedar atrás. En el caso del Ejército del Aire, ese viaje al futuro pasa por la transformación digital y la incorporación de las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.

El concepto “Bacsi” tendrá una escala humana en el sentido de que todo, desde las dimensiones al sistema de trabajo, pasando por esa sostenibilidad medioambiental o 4.0 está pensado para las dimensiones de los que allí se muevan. En cuestión de infraestructuras esto es fácilmente entendible, no se buscan grandes edificios, sino prácticos y eficientes. En cuestión de conceptos la escala humana supone la involucración de las personas como eje principal del proyecto con la conectividad como hilo conductor. Conectar personas, ideas y cosas. La base, por así decir, será por y para las personas pese al alto grado tecnológico que incorporará.

¿Y cómo lo piensa conseguir? Pues con ayuda. Y lo harán desde abajo hacia arriba, hablando con los de más abajo para que aporten lo que se necesitará para la gestión que decide sobre ellos más arriba. El Ejército del Aire pondrá a trabajar a su propio personal con ese objetivo, pero también buscará aliados en el mundo universitario y en el industrial. Están abiertos a todo el que pueda aportar algo y ahí el mundo empresarial tendrá mucho que decir.

Pero, ¿qué busca exactamente el Ejército del Aire? Para entender lo que busca es necesario entender qué es una base. Son las instalaciones desde las que operan los sistemas y que los protegen, son los centros logísticos, de inteligencia, centros de adiestramiento, donde está el control aéreo. Una base es el núcleo de la fuerza. Y en base a ese concepto de centro neurálgico, lo que busca el Ejército del Aire es que esa base sea sostenible, que no gaste demasiado y sea fácil de mantener, con una tecnología que le permita gestionar la información y el conocimiento, que sea un cerebro conectado con todo y con todos y que encima proteja a sus habitantes y garantice la seguridad de las operaciones. Para conseguirlo el Ejército del Aire ha establecido seis áreas de interacción: conectividad, eficiencia energética, sostenibilidad 4.0, gestión de la información, protección de la fuerza y seguridad en la operación. Esas áreas, a su vez, se dividirán en subproyectos con el fin de subirse al tren de la denominada revolución industrial 4.0.

Conectividad

El Ejército del Aire quiere, por ejemplo, desarrollar una infraestructura de red inalámbrica que facilite el trabajo en la propia base y en las áreas de operaciones y una app para la gestión de los servicios móviles de la base. El Ejército del Aire deja claro que la conexión “no es un fin en sí misma, sino el medio que posibilita la interacción y la colaboración entre personas, por un lado, y la captura y compartición de información recogida o contenida en sistemas, por otro lado”.

Eficiencia energética

Las instalaciones debe ser eficientes, para lo que hay que sustituir todo lo que no lo sea. Los sistemas de generación energética deberán ser renovables para la autogeneración. Debe haber unos altos índices de automatización para optimizar recursos y todo debe ser intramuros. Es decir, la base debe ser autosuficiente por una cuestión estratégica además de ambiental.

Optimización de procesos

Para conseguir este objetivo la apuesta pasa por la automatización de procesos, la implantación de medidas digitales (eliminar el papel), integración de nuevas bases de datos y desarrollo de nuevos software.

Protección de la fuerza

Hay que mejorar la protección de la fuerza de las bases y para ello hay que reforzar determinadas capacidades. El cimiento de esta apuesta será la sensorización, digitalización, conexión, integración y fusión de la información que llega desde todas las fuentes existentes. Es decir, conseguir la superioridad en la información. Para ello es necesario un sistema de mando y control acorde, así como mejores capacidades de defensa pasiva, sistemas de armas, sistemas técnicos de seguridad o el ámbito del combatiente asistido, entre otras.

Seguridad

La base incorporará todo tipo de sensores, desde infrarrojos a radáricos pasando por drones para controlar la seguridad dentro y fuera de las instalaciones. Las patrullas no serán tan necesarias, pues el sistema alertará de cualquier problema. Una red inalámbrica permitirá que todos esos datos fluyan en la dirección correcta. Por ejemplo, un sensor detecta movimiento donde no debería de haberlo, lanza una alerta y un dron sale hacia la zona para hacer una comprobación. Esos dispositivos también permitirán, por ejemplo, monitorizar el estado físico de las tripulaciones.

Sostenimiento 4.0

Sensorización de elementos y sistemas de recogida y tratamiento masivo de datos. Lo que busca el Ejército del Aire es tener un mejor conocimiento de la flota para facilitar el planeamiento de operaciones de mantenimiento y logística. Dos conceptos pueden resumir este área: automatización y conectividad, que permitan la gestión y el movimiento del material almacenado según haga falta.

En resumen, la base del futuro será una instalación profundamente tecnológica, integrada en el paisaje, segura y eficiente, que generará su propia energía y donde todo estará interconectado. El verdadero cerebro de la fuerza.