ETA mantiene en decenas de zulos las armas usadas en atentados

La Guardia Civil detuvo ayer en el País Vasco a los tres responsables de vigilar el lugar donde la banda escondía materiales para preparar artefactos explosivos

ETA cuenta todavía, en España, con decenas de zulos en los que esconden armas y explosivos. Terroristas presos o que han salido ya en libertad saben dónde están y no lo comunican, con el consiguiente peligro para la población y demostrando, una vez más, su nula voluntad de colaborar con la Justicia.

Probablemente en estos escondrijos están armas que han sido utilizadas en atentados, de las que se podrían obtener huellas o pruebas de ADN para determinar si fueron utilizadas en acciones criminales. Confían en que nunca serán encontrados, pero las Fuerzas de Seguridad no han dejado de trabajar en ningún momento. Es cuestión de tiempo.

Lo cierto es que las que entregaron en la famosa escenificación de 2018 y las que llegaron de Francia, por haber sido incautadas allí en diferentes operaciones antiterroristas, no han permitido avanzar en las pesquisas. Si había pistas, fueron utilizadas en su momento dentro de la colaboración entre ambos países.

Los etarras prefieren callar pero puede ocurrir, como pasó ayer, que reclusos que ya habían salido de prisión vuelvan a estar entre rejas al descubrirse, de forma fortuita, o por investigaciones de las Fuerzas de Seguridad, la localización de los zulos.

Ayer mismo, la Guardia Civil detuvo a tres individuos como responsables de un antiguo depósito de explosivos de la banda terrorista. Se trata Ekhiñe Eizagirre, Kepa Arkauz e Imanol Jaio que, según fuentes antiterroristas, pertenecieron a un «talde» (grupo) de apoyo al «comando Donosti». Estaban en libertad después de cumplir las penas que se les impusieron en su momento. Fueron conducidos a sus domicilios para la realización de los correspondientes registros.

El zulo fue localizado en el mes de junio de 2019 en el municipio de Arraia-Maeztu, en el concejo de Atauri (Álava). Se encontraron, repartidos en dos bidones, distintos tipos de explosivos, temporizadores, cordón detonante y detonadores, entre otros elementos para la confección de artefactos explosivos. Dentro de la buena voluntad que dicen tener, ¿por qué no comunicaron su localización?. El hallazgo del depósito fue efectuado, de manera fortuita, por un ciudadano que paseaba por el paraje en el que se habían enterrado los bidones.

Los detenidos formaron parte en su día del «comando Ezpala» de ETA, que estuvo activo entre los años 2008 y 2010, y se integraba dentro del «complejo Donosti» de la banda terrorista.

La detención, en febrero de 2010, del responsable del citado complejo, Ibai Beobide, propició la huida de sus integrantes, dos de los cuales fueron detenidos en Francia posteriormente y condenados por asociación de malhechores.

Las investigaciones realizadas, dirigidas por el Juzgado Central de Instrucción número 2 y coordinadas por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, han permitido identificar al grupo responsable del zulo y a los tres antes citados como miembros del mismo.

En estas detenciones, como en otras ocasiones anteriores, la Guardia Civil ha contado con la colaboración de la DGSI gala.

A los arrestados se les imputa un presunto delito de depósito de armas y explosivos. Uno de ellos además ha sido detenido por pertenencia a organización terrorista, al no haber sido investigado anteriormente de este delito.

La Guardia Civil subraya que «la existencia de depósitos de armas y explosivos escondidos por los miembros de ETA y sin control supone un elemento de riesgo para aquellas personas que puedan encontrarse con ellos. Por ello, se realiza un llamamiento a los ciudadanos que puedan descubrir su localización, principalmente en el ámbito rural, para que no los manipulen y lo pongan inmediatamente en conocimiento de las Fuerzas de Seguridad».