La crisis de Ayuso con Ciudadanos y Sánchez aboca a elecciones

El equipo de la presidenta confiesa que les sería más fácil gobernar con Vox que con su socio naranja: «Son desleales, juegan en contra y no podemos fiarnos de ellos»

«Esto lleva a elecciones». Preguntes donde preguntes en el PP, ésta es la interpretación que se hace de la estrategia que está siguiendo el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Hay una discusión sanitaria y económica, y están los criterios del Gobierno regional para oponerse a las nuevas restricciones impuestas por el Ministerio de Sanidad.

Pero, además, en otro ámbito está la administración política del enfrentamiento entre los dos Gobiernos, y el análisis de estos movimientos políticos del Gobierno regional es lo que está llevando a que dentro del PP se reafirmen en la idea de que hay un discurso y una estrategia dirigida a que la opinión pública acabe pensando que no ha habido más remedio que ir a las urnas. Oficialmente, todo se niega. Igual que la izquierda esconde sus cartas en relación a la moción de censura, para la que también trabajan en la gestión de esta última crisis y de los rebrotes del coronavirus. Las dos partes se vigilan, cada vez más. En sí, la colaboración entre los dos socios de coalición está rota. La cuota de Isabel Díaz Ayuso quiere deshacerse en el Gobierno de la representación naranja. Dicen que son «más un problema que una ayuda». Que son «desleales», que «juegan en contra de la estrategia del conjunto del Gobierno» y que no pueden «fiarse de ellos». Esta tensión viene de muy atrás, pero el choque con el Gobierno central la ha hecho explosionar en público y en privado, por más que hayan intentado disimularlo.

Dentro del PP creen que el equipo de Ayuso está aprovechando la situación para «convencer» a Génova de la necesidad de elecciones. La puesta en escena, los discursos, los desencuentros y hasta las filtraciones de este fin de semana se leen en esa clave: forzar unas elecciones que permitan a la presidenta madrileña ampliar su margen de diferencia con los naranjas y gobernar con más soltura. En solitario no hay encuesta que confirme ese escenario, pero en los planes populares sí entra la posibilidad de depender de Vox más que de Ciudadanos, y advierten de que esto no sería un motivo para frustrar un nuevo Gobierno porque los hechos están demostrando que «con Ciudadanos (Cs) no se puede». Los interlocutores te confiesan que les sería mucho más fácil «gobernar con Monasterio [Vox] que con Aguado [Cs]».

«No se puede» en la Comunidad de Madrid, aunque en el Ayuntamiento sí está funcionando la colaboración entre los dos partidos del centro derecha, y también en otras comunidades autónomas. El enfrentamiento en la Comunidad choca con la estrategia nacional de las dos formaciones. Si sólo dependiera del equipo de Isabel Díaz Ayuso, las elecciones estarían ya en camino. Si sólo dependiera del vicepresidente, Ignacio Aguado, probablemente la izquierda tendría ya mucho más armada la moción de censura.

Pero el desencuentro de estas últimas semanas son palabras mayores porque el Gobierno regional se ha enfrentado dividido a una crisis de primer nivel, y a nadie le queda duda de que la parte naranja no ha hecho frente con el equipo de Ayuso contra el Ministerio de Sanidad.

Génova mantiene que no es oportuno convocar elecciones, salvo que haya constancia de la moción de censura, que tiene que calificarse en la Mesa de la Asamblea de Madrid, pero que una vez registrada impide una convocatoria de elecciones. La presidenta puede apretar el botón con sólo convocar una Junta de Gobierno extraordinaria y dar luz verde a la disolución de la Legislatura.

Las elecciones plantean un problema añadido a nivel nacional. La alianza con Ciudadanos en la Comunidad madrileña no funciona, pero un acercamiento a Vox, si lo facilitaran los números, levanta ampollas fuera de la capital. En el partido creen que gobernar con Vox es renunciar al centro definitivamente y muchos años de oposición. En las últimas elecciones autonómicas, el PP consiguió 30 escaños y Ciudadanos, 26. Vox llegó a 12. Las elecciones las ganó el PSOE con 37 escaños. El equipo de Isabel Díaz Ayuso está difundiendo estos días que su gestión de la segunda ola de la pandemia les está subiendo en las encuestas que ellos manejan, al calor del enfrentamiento con el ministerio de Sanidad, de su oposición a aumentar las restricciones sanitarias y de los duros cruces dialécticos con la izquierda. Según sus datos, el PP, sube; el PSOE, cae; y Ciudadanos, se hunde. La ecuación perfecta, porque incluso estarían en condiciones de ser la fuerza más votada

La estrategia de Ayuso no tiene el mismo apoyo en todo el partido, pero Génova sí ha cerrado filas de manera rotunda con la presidenta regional. «La intervención de Madrid es el primer acto del ministro y candidato Illa a las elecciones catalanas. Han sustituido la pegada de carteles por cerrar Madrid. Trabaja más como candidato que como ministro», defendió ayer el secretario general, Teodoro García Egea. En la misma línea del Gobierno de Ayuso, la dirección nacional del PP también acusó a Sanidad de regirse por los criterios políticos de Sánchez, en lugar de por criterios científicos.