Un exdirectivo del BBVA, sobre las “presiones” de Pineda: “Te decía que debíamos ser amigos y eso costaba dinero”

Un exresponsable de Comunicación del banco admite que se reunió con el socio del excomisario Villarejo para trasladarle los “ataques” de Ausbanc

El presidente de Ausbanc, Luis Pineda, durante su declaración en el juicio por la supuesta extorsión de la asociación a entidades bancariasFERNANDO VILLAREFE

Dos ex directores de Comunicación del BBVA, Javier Ayuso e Ignacio Moliner, han ratificado hoy en el juicio del “caso Ausbanc” que las “presiones” que recibieron del presidente de la asociación de consumidores y usuarios -para quien la Fiscalía pide 118 años de prisión- con el objetivo de que la entidad insertara publicidad en sus revistas, una negativa que han vinculado a los “ataques” al banco en los medios de Ausbanc.

Ambos han declarado como testigos ante el tribunal por la supuesta extorsión de Ausbanc a entidades bancarias y empresas -con el supuesto auxilio de Manos Limpias- a cambio de no publicar informaciones contra ellas o de retirar acusaciones en procedimientos judiciales. Además de Pineda, se sientan en el banquillo el ex secretario general de Manos Limpias Miguel Bernad, que se enfrenta a una petición fiscal de condena de casi 25 años de cárcel- y otros ocho acusados.

Ayuso ha explicado que aunque “físicamente” no se sintió amenazado o intimidado, la presión por parte de Pineda para que incluyera publicidad en los medios de Ausbanc era “cada vez mayor” entre 2003 y 2008. Y ha asegurado que el mensaje que le trasladaba Pineda era muy claro, “que debíamos ser amigos y eso costaba un dinero”, instándole a firmar los contratos de publicidad, recalcándole que todos los bancos estaban pagando.

En esa misma línea, Moliner ha recordado que cuando llegó al cargo en 2012 su antecesor, Gregorio Panadero, le advirtió de esas supuestas prácticas de Ausbanc: “Me dijo que si no se colaboraba con él, los efectos eran actuar en contra de la gestión del banco en las Juntas Generales y en sus publicaciones en contra de los altos directivos del banco”. “¿Con eso de colaborar a qué se refería?”, ha preguntado el fiscal. “A hacer publicidad en sus revistas o en sus periódicos”. “A pagar”, ha apostillado el representante del Ministerio Público. “Sí, claro”.

El exresponsable de Comunicación del banco que presidía entonces Francisco González sí ha admitido que se reunió con el socio del excomisario José Manuel Villarejo en el Grupo Cenyt -epicentro de la investigación del “caso Tándem”- por indicación del entonces jefe de Seguridad de la entidad Julio Corrochano. “Me presentó a una agencia de detectives privados y me senté con ellos una hora y les conté lo que me estaba pasando, y luego me he enterado que era de Rafael Redondo y que pertenecía a una entidad que era Cenyt, que ni sabía lo que era, que iba a obtener y ordenar la información sobre Pineda”.

“A mí todo lo que se me dice es te vamos a sentar con un detective privado y le vas a contar lo que te está pasando con Ausbanc y luego recopilé toda la información pública sobre los ataques al BBVA por parte de Ausbanc”, ha recordado. Más adelante, en 2013, ha añadido, el socio de Villarejo le mandó “un relatorio de hechos de información pública de todos los eventos de Ausbanc y Pineda”.

Moliner ha asegurado que se ha enterado de su reunión con Redondo revisando sus correos corporativos incorporados a otra investigación judicial (la que mantiene abierta la Audiencia Nacional por los presuntos encargos del BBVA a Villarejo). “Yo cada día recibía y enviaba 400 correos. Estamos hablando de 100.000 al año. No tengo acceso a ellos”, ha esgrimido al tiempo que ha afirmado desconocer si el BBVA había contratado al Grupo Cenyt.

El testigo ha negado que fuera él quien encargara el denominado “Informe Austria” sobre Luis Pineda, que según ha explicado le facilitó el exdirector de Comunicación de Caja Madrid Luis Astorqui -que trabajaba entonces para la agencia de publicidad Burson-Marsteller- al trasladarle los problemas del banco con Ausbanc. “Astorqui había conocido muy bien el caso Ausbanc porque había tenido el mismo problema cuando era dircom en Caja Madrid”.

Según ha explicado, le ofreció “un relatorio con información que tenía elaborado desde hacía muchos años” sobre las prácticas de Ausbanc, y él accedió porque su trabajo consistía en supervisar la marca reputacional del banco, para la que las informaciones negativas de la asociación de consumidores era una “mancha”. “Era una historia novelada con información totalmente pública”, ha dicho, que puso en conocimiento tanto del departamento jurídico como del de Seguridad Corporativa.

Preguntado por la defensa de Pineda sobre una posible estrategia del BBVA con la UDEF contra Ausbanc, el ex directivo ha asegurado que en 2012 Eduardo Ortega, entonces director de los Servicios Jurídicos del BBVA, le dijo que era “una práctica legal y legítima presentar una denuncia anónima ante la UDEF para que si lo consideran oportuno inicien una investigación al respecto”. “A mí me tocó documentar los ataques de Ausbanc al banco”, ha recordado.

Esa denuncia anónima dio lugar a la investigación contra Ausbanc y a la detención y encarcelamiento tanto de Pineda como de Bernad en abril de 2016. El presidente de la asociación de consumidores y usuarios atribuye la operación a un supuesto encargo de la entidad que se habría gestado en varias comidas entre la cúpula policial y altos cargos del BBVA entre abril de 2014 y enero de 2015 a consecuencia de su beligerancia contra las cláusulas suelo en los tribunales.

Los dos testigos han coincidido en que el banco optó por no denunciar esos supuestos ataques de Ausbanc, pese a que su equipo jurídico si planteó esa posibilidad, para evitar un daño reputacional mayor dando publicidad a las denuncias de la asociación de consumidores. Ayuso ha explicado que él no era partidario de denunciar porque las revistas del grupo “tenían una circulación muy baja y si el banco les ponía una demanda lo que conseguiría era hacer de altavoz a lo que él había publicado”.

Los dos exresponsables de Comunicación han desvinculado los problemas con Ausbanc de su denuncia contra las cláusulas suelo, aunque según ha reconocido Moliner la sentencia que tumbó esas prácticas bancarias supuso unas pérdidas de 1.000 millones de euros para el banco. “Algun director de comunicación de otra entidad sí me transmitio que nos hubiera salido mucho más barato pagar 400 o 500.000 euros que tener el impacto de las clausulas suelo y puede ser que no le falte razón”, ha recordado.