Franco y las claves del segundo 20-N tras su entierro en Mingorrubio

Mientras la familia sigue embarcada en procesos judiciales, la Fundación Franco ve amenazada su continuidad

–A 45 años de la muerte de Francisco Franco, el hito que ha marcado todo este tiempo es reciente: el traslado, el 24 de octubre del año pasado, de sus restos mortales desde el Valle de los Caídos.

–Su memoria permanece viva de manera oficial a cargo de la entidad que lleva su nombre, la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). Señalada por el Gobierno para su ilegalización con la Ley de Memoria Democrática, aún en trámite parlamentario, se enfrenta a su mayor desafío desde su creación en 1976.

–La familia del dictador, que ha vivido una trayectoria sin sobresaltos de peso durante todos estos años, se vio en la diana –con un plan como nunca antes emprendido desde el poder– con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, que se marcó como uno de sus objetivos mover a Franco y sellar su tumba de Cuelgamuros.

–Los Martínez-Bordiú Franco se embarcaron en una batalla legal para impedir, más que el traslado, que no les dejaran elegir otra sepultura. Su preferencia era la catedral de la Almudena, en Madrid. Mingorrubio será el destino final si el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo no atiende el recurso que han presentado los nietos del “Caudillo”. Aun así Francisco Franco Martínez-Bordiú es pesimista, ya ha dicho que el de su abuelo va a ser “un cadáver trashumante” a expensas del Gobierno de turno.

–Tras esperar sin prisa la decisión de Estrasburgo, los Franco ven amenazada seriamente la propiedad del Pazo de Meirás después de que un juzgado coruñés fallara que debe pasar al “patrimonio público”. Han recurrido a la Audiencia Provincial de La Coruña. También está por ver qué sucede con las dos estatuas del Pórtico de la Gloria en su poder. Tienen dos sentencias a su favor, pero debe decidir el Tribunal Supremo.

–El Ejecutivo de Sánchez, ya en coalición con Unidas Podemos, ha frenado las intenciones primeras de los de Pablo Iglesias, que si en su momento pidieron el derribo de la Cruz del Valle de los Caídos, la pasada primavera solicitaron en el Senado la demolición de todo el complejo. Lo que sí está previsto es la desacralización del conjunto y su conversión en cementerio civil.

–El 20-N ha sido tradicional cita de los franquistas, que se juntaban preferentemente en la madrileña Plaza de Oriente, pero también en la explanada frente a la Basílica del Valle de los Caídos.

–Este año, Movimiento Católico Español (MCE) y Falange se han enzarzado en redes sociales e irá cada uno por su lado. La Fundación Franco, por su parte, se desmarca porque alega no tener “nada que ver con movimientos políticos”.

–Siempre hay misas repartidas por toda España. El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, ha oficiado esta mañana la que tuvo lugar al lado del lugar de la tumba de Franco, camuflada entre baldosas de mármol negro detrás del altar. Los benedictinos, por cierto, aguardan un destino marcado por el Gobierno, aunque sin fecha: tendrán que irse, y se repartirán por otros monasterios de la orden.

–Otro de los oficios religiosos más importantes este día es el que reúne a la familia Franco, al que se suma la Fundación, en la madrileña calle Velázquez. Será esta tarde, con numerosas ausencias por motivo de viajes, pero sí estará Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del “Caudillo”.

José Antonio Primo de Rivera, líder de la Falange, fusilado en la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936, sigue enterrado en el Valle de los Caídos. La intención del Gobierno es que permanezca en Cuelgamuros, como fallecido durante la Guerra Civil, pero pretende su traslado a un lugar menos “preeminente”, lejos del altar mayor.

“Los mejores cuarenta años de la historia de España”

Cementerio de Mingorrubio, en El Pardo. Juan Chicharro, presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), llega a media mañana a depositar una corona de flores en el pantéon donde se encuentra enterrado el “Generalísimo”. “No suelo venir mucho, solo en días señalados”, dice. Y el 20-N lo es.
Rechaza sentir “nostalgia”, porque significa “añoranza de un tiempo perdido, y gracias a Dios yo pertenezco a una generación que gracias a Franco no conoció el comunismo y vivió una España una, grande y libre. Hoy su figura se engrandece, cuando vemos que estamos sometidos a un gobierno comunista, con las leyes que está promulgando, y aliándose con los que protegen a los asesinos etarras”.
Mientras un grupo se acerca a colocar flores a la cripta, Chicharro asegura que “el Gobierno lo único que ha hecho desde el momento en que propició la profanación de la tumba es borrar probablemente los mejores cuarenta años de la historia de España”.
Acerca de la ilegalización que pende sobre la FNFF, tuerce el gesto. “Eso habrá que verlo. Primero esa Ley de Memoria Democrática, que suena a República Popular de Alemania, tiene que pasar un trámite parlamentario, luego probablemente el tamiz del Tribunal Constitucional. Iniciarán acciones judiciales al respecto, pero tendrán que demostrar qué es apología del franquismo. Si yo digo que Franco salvó a 70.000 judíos de las cámaras de gas, que creó la Seguridad Social, que construyó seis millones de viviendas sociales, ¿lo es? De manera que no cante victoria. Confíamos en la justicia”.
El general rechaza que haya ruptura este 20-N. “No estamos divididos, en absoluto. La Fundación Franco actúa conforme a sus estatutos, a sus fines, es una fundación con vocación histórica, no es una organización política, y por lo tanto no participa en política. Lo que hacen esos otros movimientos sí que es política, y por lo tanto, no podemos sumarnos. Defendemos el legado y la memoria de Franco, pero no participamos en política”.
Cuando Chicharro se marcha en coche, se detiene para saludar al “Chino Facha”, que hace ante la cámara una casi ininteligible defensa de Franco. El general se va, camino de la misa de la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios. En un rato es el turno en Mingorrubio para la concentración de Movimiento Católico Español (MCE), con José Luis Corral, su jefe nacional, al frente.