La salida del Ejército de Loyola da alas al nacionalismo catalán: vuelve a exigir el cuartel barcelonés de El Bruch

JxCat pide que Defensa ceda sus instalaciones en Cataluña porque “una mayoría significativa de catalanes” tiene una imagen “negativa” de las Fuerzas Armadas

Jornada de puertas abiertas en El Bruch en 2019, a la que acudieron más de 12.000 ciudadanos
Jornada de puertas abiertas en El Bruch en 2019, a la que acudieron más de 12.000 ciudadanos

A finales del pasado año, el PNV consiguió cumplir con una reivindicación histórica del nacionalismo: echar al Ejército del cuartel de Loyola de San Sebastián a cambio de apoyar con sus seis diputados los Presupuestos del Gobierno. Y aunque los militares no abandonaran la ciudad (se mudarán a 700 metros), este “logro” ha dado alas al separatismo, en este caso al catalán, que insiste con una de sus viejas reclamaciones: sacar a las Fuerzas Armadas de Cataluña. Es lo que vuelve a exigir JxCat, formación que quiere expulsar al Ejército de la comunidad, comenzando por el cuartel barcelonés de El Bruch.

Así lo ha planteado la formación independentista en varias preguntas registradas en el Congreso de los Diputados el pasado 11 de enero, en las que no duda en apuntar que las Fuerzas Armadas son vistas “negativamente por una mayoría significativa de catalanes”.

En concreto, la diputada Miriam Nogueras critica que “las Fuerzas Armadas de España mantienen una importante presencia en Catalunya a través del mantenimiento de cuarteles y edificios propiedad del ministerio de Defensa” y que, “al encontrarse vacíos, muchos son una mera remora del pasado”.

“Percepción negativa”

Nogueras insiste en su exposición en la mala imagen que los catalanes tienen de los Ejércitos y la Armada, apuntando que se trata de una “percepción negativa que no para de crecer debido a los innumerables episodios en los que miembros en activo y retirados del ejército hacen apología del fascismo”.

De ahí que retome la reivindicación de ceder todas las instalaciones militares a la Generalitat o a los ayuntamientos que corresponda. Por ello, solicita al Departamento que dirige Margarita Robles que enumere “cuántos inmuebles tiene a día de hoy el ministerio de Defensa en propiedad dentro del territorio catalán”; “del total de edificios, propiedades e inmuebles con los que cuenta el ministerio de Defensa dentro de Catalunya, cuántos se encuentran en desuso, y de cuáles se trata” y si “tiene pensado el Gobierno ceder todos estos edificios a la Generalitat de Catalunya o al Ayuntamiento correspondiente para que se puedan llevar a cabo, entre otras, actividades de carácter social”.

Eso en general, porque en particular se centra en el cuartel de El Bruch de la capital catalana: “¿Por qué motivo no se compromete el Gobierno del Estado, autoproclamado progresista, a ceder el cuartel del Bruc al Ayuntamiento de Barcelona?”, pregunta la diputada de JxCat.

Se trata de unos terrenos situados en el barrio de Pedralbes, en la zona universitaria, y que el Ayuntamiento de la Ciudad Condal quiere para levantar viviendas para estudiantes e investigadores. En la actualidad, El Bruch, con casi un siglo de vida en la ciudad, es la sede del Regimiento de Infantería “Barcelona” nº 63.

Sin embargo, la respuesta de Defensa ha sido hasta el momento que dicho acuartelamiento y sus terrenos son «necesarios», algo que también había mantenido siempre en relación a Loyola...

Las Bardenas Reales, también en el punto de mira

El Polígono de tiro de las Bardenas Reales, en Navarra, también es otra de las reivindicaciones clásicas del nacionalismo, que exige que se detengan las prácticas militares. Según Bildu, este campo de maniobras del Ejército del Aire “genera grandes gastos en tiempos en los que son necesarios todos los recursos posibles para sanidad, educación y servicios sociales, pone en peligro a la población ribera y pone en riesgo la reserva de la biosfera y las especies que habitan en ella”, además de provocar “malestar entre los vecinos de la zona”. Así se expresaba la diputada Isabel Pozueta en una pregunta presentada en noviembre en el Congreso.
En su respuesta, el Gobierno deja claro que “no se ha recibido ninguna queja, ni se tiene constancia de ninguna denuncia, por parte de algún vecino cercano al mismo. Las relaciones con la Comunidad de Bardenas Reales se consideran excelentes y se cuenta con el agradecimiento y apoyo del Presidente de la Comunidad de Bardenas y toda su Junta Permanente”.