Rajoy teme que Bárcenas vaya a por Cospedal y le deje sin escudo

El Partido Popular entra en crisis: «Le arruinará a él, pero puede matar las siglas del PP»

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La confesión de Luis Bárcenas «arruinará» a Mariano Rajoy y «puede matar las siglas del PP». Así de dramático es el análisis que ayer hacían dentro del partido quienes más conocen lo que de verdad sabe Bárcenas de la organización popular y mejor intuyen por dónde puede avanzar su estrategia de venganza, una vez que caído aquel Gobierno, cayera también la promesa de que la mujer del ex tesorero, Rosalía Iglesias, no entraría en la cárcel.

Después del movimiento de Bárcenas, en el círculo del ex presidente del Gobierno señalan que su gran preocupación es que vaya a por quien era su «número dos» en el partido, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que, por el cargo que ocupó, terminó viendo pasar por delante de ella toda la herencia que arrastraban desde la etapa de José María Aznar. Y si hay presión, «Cospedal puede que no se sienta obligada a callar», lo cual dejaría al ex presidente sin otro de los escudos de protección.

En la dirección actual del PP también hay alarma. En este PP de Pablo Casado no queda nadie de la Gürtel. Pero ni siquiera este hecho, unido al eslogan de que «en el Gobierno de Sánchez quedan por los menos tres ministros que repartían los EREs, Calvo, Montero y Planas», sirve de bálsamo tranquilizador. Valdría si el PP hubiera conseguido coger velocidad de crucero en esta etapa de pandemia y de desgaste obligado del Gobierno, pero en las filas populares saben que no ha sido así, y son conscientes de las debilidades con las que carga el partido y su liderazgo actual.

La caja de Pandora que ha vuelto a destapar Bárcenas, por mucho que venga del pasado y por vacía que incluso pueda estar en cuanto a novedades, no disminuye el nuevo coste reputacional sobre el PP, aunque esté muy elaborada la tesis sociológica de que la corrupción está ya amortizada en la opinión pública. Por eso dentro del PP dicen que Rajoy debería levantar un cortafuegos, hacer algún tipo de pronunciamiento o gesto que sirviera para liberar al partido del peso de que vuelvan otra vez las acusaciones contra cargos del PP.

En el equipo que acompaño a Rajoy en el Gobierno dicen que el presidente «siempre tuvo miedo de Bárcenas», y esto explica la operación «Kitchen» porque su «gran obsesión» era evitar que salieran pruebas que le «comprometían directamente a él» en la caja B del partido. El juicio por la caja B empieza el próximo día 8, y llevará al interrogatorio de más de un centenar de personas. El PP tiene también que cargar con la comisión parlamentaria sobre el «caso Kitchen» y con otras investigaciones pendientes, como el caso Púnica, en el que permanecen imputadas las ex presidentas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Génova no se pronuncia oficialmente

Ayer, la dirección popular respondió a la maniobra de Bárcenas diciendo que «no tienen nada que opinar de un señor que está en la cárcel por hacer daño al PP y al conjunto de la política en España». «No nos importa en absoluto lo que pueda decir», señaló el portavoz en el Senado, Javier Maroto. Oficialmente Génova no emitió ningún pronunciamiento. «Es parte del pasado, que hemos olvidado y que hemos aprendido, y nos hemos disculpado».

La estrategia de Casado será situar estos hechos fuera de su circunscripción y marcar la frontera clara entre lo que hubo y lo que hay. Respecto a la posibilidad de que Rajoy levantara algún cortafuegos, en el partido saben que, para ello, primero Casado debería pedírselo. «Y no está en condiciones de pedir nada después de cómo se ha portado con toda la generación anterior».

«De lo que se trata es de evitar caer en una trampa similar y que no vuelva a haber en España casos como éste, ni en mi partido ni en ningún otro», insistió el portavoz en el Senado.