El plan de transparencia de Zarzuela dará un nuevo estatus a don Juan Carlos

Se dará entonces, con el apoyo de Moncloa, cerrojazo definitivo a la campaña de ataques a la Corona

El rey Felipe VI recibe las Cartas Credenciales del nuevo embajador de la República de Bulgaria, Sr. Aleksey Elenkov Andreev
El rey Felipe VI recibe las Cartas Credenciales del nuevo embajador de la República de Bulgaria, Sr. Aleksey Elenkov AndreevJuan Carlos HidalgoEFE

A medida que las investigaciones que la Fiscalía del Supremo sobre las irregularidades fiscales de Don Juan Carlos se acercan a su conclusión, se aproxima asimismo la fecha en la que se conocerán los nuevos normas de transparencia y buena praxis con las que Zarzuela quiere dar cerrojazo de una vez por todas a un círculo vicioso de atención mediática que, aprovechado por extrema izquierda e independentistas, erosiona la imagen de la Corona.

Fuentes consultadas por este diario aseguran de hecho que el trabajo sobre estos nuevos parámetros de actuación que regirán la actividad de los miembros de la Familia Real y de la Casa de Su Majestad el Rey están ya muy avanzados y que han sido confeccionados con la iniciativa de Zarzuela, el apoyo de Moncloa y el conocimiento de un prestigioso jurista de la órbita del PP para que también la principal fuerza de la oposición forme parte de la toma de decisiones.

Sin embargo aun habrá que esperar para que estas se hagan publicas. El calendario que se maneja en estos momentos pasa, como se apuntó, en primer lugar en que la Fiscalía del Supremo emita su veredicto sobre las irregularidades de Don Juan Carlos con Hacienda. Aunque en algunos medios se ha hablado de que las conclusiones podrían conocerse antes del verano lo cierto es que se trata de especulaciones.

Todas las partes implicadas -Zarzuela, Gobierno y el equipo legal que defiende los intereses de Don Juan Carlos- están interesadas en que no se produzca un cierre en falso, es decir, que después de que produzca un pronunciamiento nuevas interesadas filtraciones provoquen nuevas investigaciones que eternicen este asunto. Por eso «no está quedando piedra sin levantar», como confesaban a este diario fuentes conocedoras de la marcha de estas indagaciones que, por descontado, están contando con toda la cooperación de los abogados del padre del Rey.

Aunque existe un consenso muy amplio respecto a que no habrá acciones legales contra Don Juan Carlos por la inviolabilidad de la que gozan sus actos hasta su abdicación en 2014, se espera un contundente informe en el que las críticas a los actos del anterior Jefe de Estado abundarán y, a buen seguro, harán las delicias de los partidos republicanos y sus terminales mediáticas, especialmente en Cataluña. Será entonces cuando se dé a conocer también cual será el lugar de residencia definitivo del padre de Felipe VI y otros detalles referentes a su estatus. El presidente Sánchez fue quien, en su comparecencia ante los medios a finales de 2020 hizo alusión al trabajo que estaba realizando la Casa del Rey en referencia a la «renovación de la Corona en cuanto a la transparencia y la ejemplaridad». La exoneración de Don Juan Carlos, su regreso aunque sea puntual de Emiratos y la publicación e implementación de estas nuevas normas de buena praxis interna se espera que sean un punto y final duradero a la crisis.

Como informó ayer mismo este diario, en Moncloa no existe ninguna voluntad de implementar estas nuevas normas de transparencia bajo la forma de una suerte de «Ley de la Corona». El temor en el Ejecutivo que preside Sánchez es que el debate para sacar adelante esa legislación se convierta en un debate entre Monarquía o República que haga saltar por los aires la precaria coalición del Gobierno. Sea como fuere Podemos tiene pensado intentar sacar adelante su propia versión de esta «Ley de la Corona» centrada en imposibilitar legislativamente que el Monarca ejerza su función constitucional de «árbitro de las instituciones» como hizo en su discurso de 2017 contra el intento de golpe de Estado del separatismo en Cataluña.

La estrategia de Podemos pasa por acentuar sus puntos de divergencia ideológica con el Partido Socialista a medida que se acerca el siguiente ciclo electoral, unas citas con las urnas que aun no está claro cuando llegarán pero que tienen el horizonte final necesario de 2023. Escenificar su apoyo a la Corona desgastará las opciones del PSOE entre amplias bolsas de votantes jóvenes y urbanos, o al menos esa esta estrategia a la que está apostando la formación morada.