El enfado de Ghali por su declaración ante el juez: “Estaba muy molesto. No quería comparecer”

Vicepresidencia del Gobierno preguntó a Exteriores por la llegada a España del líder del Frente Polisario tres días antes de que su avión aterrizase en la base militar de Zaragoza

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Brahim Ghali intentó evitar a toda costa su declaración por videoconferencia ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz el pasado 1 de junio en relación a las dos causas abiertas contra él por delitos de torturas, detención ilegal y genocidio. Pese a que su letrado puso en valor en esa comparecencia su deseo de colaborar en todo momento con la Justicia española, la versión de Exteriores sobre esa predisposición del líder del Frente Polisario difiere notablemente.

En su declaración ante el juez de Zaragoza que investiga por una posible falsedad documental la entrada en España de Ghali, Camilo Villarino, el ex jefe de Gabinete de la entonces ministra de Justicia, Arancha González Laya, aseguró abiertamente que tanto el líder polisario como “su entorno” (al que se refirió como “el Polisario argelino”) estaban “enormemente molestos, muy molestos con esa declaración”.

Preguntado por el instructor, el magistrado Rafael Lasala, titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Zaragoza, el diplomático (a quien González Laya dio la orden de que se permitiera la entrada de Ghali, enfermo de Covid, en España, lo que ocasionó una grave crisis diplomática y migratoria con Marruecos) dio detalles de la actitud del líder polisario ante esa cita judicial. “Argumentaron reiteradamente, bueno primero que no quería comparecer -explicó-. Nosotros les dijimos que era obligatorio con las leyes españolas y que no se buscara un problema añadido a los que ya pudiera tener. De hecho le dijimos que podía ser objeto de una orden de búsqueda y captura como intentara esquivar la comparecencia”.

“Les pedimos que no marearan la perdiz”

Según su versión, Ghali alegó “que tenía inmunidad de jurisdicción como jefe de estado de la supuesta República Árabe Saharaui Democrática”. “Les dijimos que lo lamentábamos mucho, pero que nosotros no reconocemos esa supuesta república y, por consiguiente, la condición de jefe de estado a Brahim Ghali”. De ahí que les pidieran “por favor”, continúa se relato, “que no marearan la perdiz más de lo estrictamente necesario y que declarara, cosa que hizo, digamos sin ánimo y voluntad, aunque luego parece ser que la declaración no le fue mal”.

Tras su declaración por videoconferencia desde el hospital San Pedro de Logroño, el abogado de Ghali, Manuel Ollé, esgrimió para convencer al juez Santiago Pedraz de que no le impusiera medida cautelar alguna el deseo del líder del Frente Polisario de “colaborar con la Justicia española”, algo que según expuso se había evidenciado sometiéndose de forma “voluntaria” a la comparecencia judicial, lo que según su criterio excluía “cualquier riesgo de fuga”. “Solo hay que verlo, el esfuerzo que está haciendo para colaborar con la Justicia y por la dignidad de su pueblo”, insistió el letrado. “Él ha hecho un esfuerzo por declarar. Podíamos haber podido pedir la suspensión. Ha sido absolutamente voluntaria a la vista del estado en el que se encuentra”.

Una llamada de Vicepresidencia: “No sé nada de nada”

Villarino también explicó al juez que el 15 de abril por la noche, tres días antes de la llegada de Ghali a España, recibió una llamada “de un alto cargo de otro ministerio que me pregunta si sé algo de la posible venida de Brahim Ghali a España. Y le digo que no, que no sé nada. Pero a la vista de las observaciones que me hace sobre esa noticia (le digo) que a la mañana siguiente hablaré con mi ministra”.

El investigado no reveló en un principio la identidad de su comunicante, pero el instructor volvió sobre el asunto poco después. “¿Y el otro alto cargo de un ministerio que contactó el jueves?”, le preguntó. “Esa persona lo que me preguntó fue si era cierto que se estaba valorando esa posibilidad. Después no volvió a tener conocimiento de este asunto”, recalcó el diplomático. “¿Quién era esa persona?”, insistió el magistrado. Villarino pudo eludir la respuesta: “El director de Gabinete de otro ministerio. No volvió a intervenir ni a ser arte ni parte”.

Pero minutos más tarde Lasala retomó la cuestión:

Juez: “Volviendo, que no se me olvide, había dicho que todo esto empieza con una llamada el jueves 15 de abril de un jefe de gabinete de otro ministerio. ¿Qué ministerio era?”

Villarino: “Insisto en que esta persona no ha tenido más contacto con este asunto que esta llamada... Toda la intervención en ese asunto se limita a esa llamada que le pide su jefa”.

Juez: “¿De qué ministro era jefe de Gabinete el que le llama usted? ¿De Defensa? ¿De Interior?”.

Villarino: “No,no. Era la directora de gabinete de la Vicepresidenta primera del Gobierno, que me llama para verificar si ese runrún era cierto”.

La intervención de Interior

En esas fechas, la vicepresidenta primera del Gobierno era Carmen Calvo. Un día después de la gestión de su jefa de Gabinete, la propia González Laya trasladó el 16 de abril por teléfono a Villarino que habían recibido “una petición formal de un país tercero para que acojamos a Brahim Ghali en España por razones humanitarias porque está gravemente enfermo de Covid y temen por su vida”. Cuarenta y ocho horas más tarde, el mismo 18 de abril, le confirmó que la decisión estaba tomada y le encargó que gestionara los trámites necesarios, una intervención por la que ha sido imputado por el juez Lasala.

El diplomático hizo referencia a otra llamada de un ministerio en relación a este asunto, ésta a posteriori. “¿En algún momento alguien le plantea a usted hemos de ser discreto porque este señor tiene unas órdenes de localización en dos juzgados centrales de instrucción?”, le planteó el instructor. “No, nadie me lo dijo, no estaba en el radar y yo no tuve conocimiento hasta que leí la noticia el 21 de abril”. Dos días más tarde, aseguró, le llamó la directora de Gabinete del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. “Me dice oye Camilo que sepas que la Policía Judicial nos ha indicado que hay una providencia de la Audiencia Nacional pidiendo que se informe de la localización en España de Brahim Ghali”. Ese mismo día, la Policía Judicial comunicó al tribunal que el líder polisario estaba ingresado en un hospital de Logroño.