Yolanda Díaz gana la quinta batalla al PSOE en seis meses

La vicepresidenta arranca el acuerdo sobre la ley de vivienda al presidente tras la negativa inicial

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante su intervención, esta mañana, en el VII encuentro Intergeneracional Foro de Foros.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante su intervención, esta mañana, en el VII encuentro Intergeneracional Foro de Foros. FOTO: Pablo Martín EFE

Hubo órdago público y en privado por parte de Unidas Podemos, que estaba dispuesto a llegar hasta el final y ser consecuente con sus convicciones, incluso tumbando el borrador de los Presupuestos Generales del Estado si antes no se pactaba la ley de vivienda en el seno del Gobierno. Díaz, junto a Unidas Podemos era clara. Y el PSOE también en su negativa a vincular, en un primer momento, la regulación del mercado del alquiler a las cuentas públicas. Desde la cuota morada en Moncloa se explicaban rotundamente. «La vicepresidenta, y también la ministra Ione Belarra tienen claro que sin Vivienda no habrá Presupuestos». Y así ha sido. Acuerdo cerrado en tiempo de descuento y después de una noche larga de negociaciones que apuntaban, a primera hora de la mañana del martes, a una nueva jornada de reuniones sin acuerdo.

El «sí» de Podemos al PSOE para cerrar el borrador de los Presupuestos llegaba ayer tras que en la jornada del lunes los morados dieran por «imposible» sacar adelante la ley de Vivienda y, por tanto, «muy complicado» sacar el borrador. La ministra Ione Belarra había ofrecido al ministro de Presidencia, Félix Bolaños una oferta que, si bien no cumplía con las expectativas moradas, sí podía suponer un alto al fuego entre ambos. Que la regulación de alquileres afectara solo a los grandes tenedores y no a los propietarios de menos de diez viviendas. Bolaños, según fuentes moradas, lo rechazó. Horas más tarde, ya en martes, y antes de que comenzara el Consejo de Ministros, el presidente Pedro Sánchez cerró el acuerdo en una reunión al más alto nivel con la vicepresidenta segunda, a la que también acudieron Félix Bolaños, Ione Belarra y la ministra de Hacienda. El café a cinco fue el que recondujo la situación, en el que Sánchez aceptó la propuesta que Belarra le había hecho a Bolaños el lunes por la mañana, pero mejorada, después de un cruce de documentos en la noche del lunes. Así, el borrador de los Presupuestos llegará mañana en un Consejo de Ministros extraordinario. Un acuerdo que –a pesar de que no cumple con las expectativas marcadas por Unidas Podemos–sí se entiende como una nueva batalla ganada por la vicepresidenta sobre el ala socialista.

No es la primera. Y llega en un momento clave tanto para su estabilización en Moncloa como para afianzar su proyecto político. A la par que las encuestas la sitúan como la líder mejor valorada, por encima del presidente del Gobierno. La vicepresidenta cuenta ya con el rédito positivo de, al menos, cinco negociaciones en Moncloa en sus primeros seis meses en la vicepresidencia. Una de las primeras fue desbloquear leyes estrella para los morados como la ley de libertades sexuales y la ley Trans, que contaron con la intervención directa de la vicepresidenta. Después llegaría la crisis de Gobierno, donde Díaz logró contener una crisis interna en el espacio de Unidas Podemos al salvar a su cuota de la remodelación del Ejecutivo en verano, una batalla de la que salió reforzada interna y públicamente. En verano, la apuesta del Gobierno por ampliar el aeropuerto de El Prat también volvió a propiciar un debate en Moncloa. El Ejecutivo paralizó el proyecto, un tanto que también se apuntó la vicepresidenta. Meses más tarde llegaría su apuesta profunda por conseguir la subida del SMI antes de 2022. Un pulso ante la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que también ganó y con quien mantiene más posiciones encontradas, a causa de la financiación autonómica o de la reforma fiscal.