El policía atrapado en Ucrania cruza la frontera por su cuenta tras ser abandonado por el Gobierno y Marlaska

El agente y su mujer tuvieron que pedir un coche prestado en Odesa para poder llegar a Moldavia, después de que la Embajada española en Kiev y la Dirección General de la Policía les dejaran tirados

“La carretera estaba en muy mal estado, había varias partes bloqueadas, muchos controles militares y coches reventados por alguna explosión”. Este es el relato del agente de la Policía Nacional, atrapado junto a su mujer en la ciudad ucraniana de Odesa, José María Moreno, oficial en activo destinado en la jefatura de la Comunitat Valenciana, que finalmente ha logrado cruzar la frontera con Moldavia junto a su mujer y está de camino a España. “Vinimos dos y volvemos cuatro”, asegura el policía en un vídeo colgado en redes sociales.

Tanto él, como su pareja alcanzaron la frontera el pasado domingo con un coche prestado y tras conducir más de seis horas para realizar un trayecto de 110 kilómetros. Una odisea que comienza cuando la Embajada española en Kiev y la Dirección General de la Policía dejan tirados en plena invasión rusa tanto a al agente como a su mujer.

Según han explicado a Efe fuentes del sindicato policial Justicia Policial (Jupol), el agente consiguió que le prestasen un coche desde Odesa y que con ellos viajaron una mujer y su niño de seis años, familiares de los dueños del automóvil. Pese a que su mujer, Sandra M., natural de Odesa, es reservista teniente, no tuvo problemas para cruzar la frontera. Moreno confirmó que ambos regresaban de vuelta a España cuando se encontraban en la capital moldava, Chisináu.

Hay que recordar que Moreno, oficial en activo destinado en la jefatura de Valencia, se encontraba en Odesa para visitar a la familia de su mujer cuando comenzó la invasión rusa en Ucrania. La pareja se puso en contacto con la Embajada española en Kiev para coordinar su salida del país, pero al no estar registrados como habitantes en Ucrania (ambos residen en España) se les pidió que mandaran un correo electrónico con sus datos y explicando su situación. Un correo que no tuvo respuesta durante varios días.

Desde Jupol informan que, finalmente, la pareja recibió una llamada de la Embajada tras días sin recibir contestación, en la que les instaron a permanecer en Odesa por seguridad, y que los contactos realizados con la Dirección General de la Policía para coordinar la salida del agente y su pareja nunca fueron atendidos.