La revolución digital que afronta la Policía para luchar con las nuevas tecnologías

El Ministerio del Interior ultima la creación de una nueva división para modernizar el cuerpo, así como Mossos y Guardia Civil tienen sus propias estrategias

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 12 de mayo de 2022, en Madrid (España)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 12 de mayo de 2022, en Madrid (España) FOTO: Marta Fernández Jara Europa Press

El Ministerio del Interior es perfectamente consciente del lugar en el que el crimen se mueve cada vez con más fluidez. Mucho más difícil de cuantificar y mucho más complicado de perseguir, Internet se ha convertido en el medio preferido de los delincuentes y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están en pleno proceso de transformación para poder combatirlo. La Policía Nacional prepara una nueva división bautizada Operaciones y Transformación Digital que dependerá directamente de la Dirección Adjunta Operativa (DAO). El nombre ya deja buena muestra de las intenciones de los creadores: modernizar el cuerpo con nuevas estrategias digitales y coordinar y supervisar el ámbito de la actividad policial.

El comisario principal elegido para encabezar esta labor ha sido Tomás Vicente Riquelme, según anunció el propio departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska a finales de marzo. Riquelme nació en Murcia y desde hace tres años es de la máxima categoría. Anteriormente ha sido jefe de la Brigada Operativa de Apoyo de la DAO, que es la unidad de la policía que tiene enlace directo con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Ha ocupado puestos en la Comisaría General de Información, en la Subdirección General de Logística e Innovación, así como en la Comisaría General de Policía Judicial. Ahora estará al frente de un equipo que las fuentes consultadas no son capaces de acotar porque todavía está en pañales. Se está creando el catálogo de trabajos para dotarles de funciones y, según citadas fuentes.

Empiezan de cero. «La Policía se ha quedado atrás de los criminales en esta lucha», expresa una fuente de Interior. Para toda esta coordinación también se ha requerido al que hasta ahora ha sido jefe de la Brigada Central de Seguridad Informática, el comisario Santiago Maroto, han informado los consultados ha este periódico. Además, se está pidiendo apoyo por distintas partes de España y otro de los encomendados a la división será el comisario Pedro Agudo que viene directamente de dirigir la Policía Judicial en La Coruña. Allí ha estado al frente de casos tan conocidos como el crimen homófobo de Samuel Luiz, pero también ha pasado por otros puestos no alejados de la polémica. En 2012 fue jefe de Gabinete del director de la Policía Ignacio Cosidó y ha aparecido en las agendas del archi-investigado comisario José Manuel Villarejo relacionado con los intentos de boicotear el caso del «Pequeño Nicolás», aunque él siempre ha negado esta participación.

Este proyecto de transformación digital pretende conseguir un mayor aprovechamiento de las nuevas tecnologías y acoplar las amenazas con las nuevas formas de investigar. La lucha contra la ciberdelincuencia, por su parte, continuará estando bajo las directrices de la Policía Judicial que lleva años luchando contra el cibercrimen.

Algo que en Mossos d’Esquadra también han empleado años, dicen los consultados. Desde hace más de diez años trabajan con la Unidad Central de Delitos Informáticos que depende directamente de la división de Investigación Criminal. También allí hay proyectos de renovación, explican. Sobrevuela la creación de una Comisaría General de Cibercrimen donde se pueda trabajar todavía de forma más incisiva en las herramientas sobre el territorio con Internet. No es que todos los delitos hayan cambiado, sino que ahora casi cualquier delito tiene un rastro digital. Ya sea una estafa, ya sea un secuestro, el narcotráfico, una amenaza... todo pasa por un ordenador.

Otro de los cuerpos que ha notado este agujero en la investigación criminal ha sido la Guardia Civil, cuya directora el pasado mes de octubre inauguró los «equipos @ (equipo arroba)». Uno de cada ocho delitos cometidos en las demarcaciones de la benemérita están relacionados con Internet, según sus propios datos, así que unos 84 equipos con más de 300 agentes especializados se han ido repartiendo por las comandancias de todas las provincias. Aclaran los consultados que en el momento de poner la denuncia hay mucha información que se pierde si los agentes no están preparados y que es crucial para perseguir la huella digital. Por eso, la formación de los guardias civiles desplegados es base para ser más eficientes en la persecución.

Fe de errores: en una primera versión decía que esta división se iba a dedicar a la lucha contra el cibercrimen. Pero ésta seguirá bajo la custodia de la Unidad que está en Policía Judicial.