Feijóo desplaza a Sánchez entre los agentes económicos

Multiplica las citas con los «poderosos» a los que ahora sataniza Moncloa, que creen que «la prima no llega al nivel de la italiana por la expectativa de cambio en el Gobierno»

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, el pasado martes en la sesión de control al Gobierno en el Senado
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, el pasado martes en la sesión de control al Gobierno en el Senado FOTO: Alejandro Martínez Vélez Europa Press

Hace unas semanas, en una de las reuniones que el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, está manteniendo con los principales actores socieconómicos, uno de los interlocutores lanzó la idea de que si en estos momentos la prima de riesgo española no ha llegado a los niveles de la italiana, pese al desequilibrio económico de nuestras cuentas, es por la expectativa de cambio. «Los mercados analizan la capacidad de un estado de pagar sus compromisos de deuda. La presencia de Podemos en el Gobierno por tiempo ilimitado generaría una incertidumbre mayor que el hecho de que en dieciséis meses pueda haber un presidente del Gobierno que ha demostrado desde una Administración pública que paga lo que debe».

Los agentes económicos están llamando a la puerta de Génova para pedir audiencia. Quieren conocer de primera mano el proyecto económico de los populares y, al mismo tiempo, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, está aprovechando para tomar nota de sus expectativas y de la visión que tienen de la realidad económica del país.

Los sectores económicos contra los que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apuntó el sábado, sin dar nombres, para sacudirse el batacazo electoral de Andalucía y poner en marcha la remontada, son los mismos a los que el jefe del Ejecutivo ha cultivado y ha llamado para que formasen parte de la «clá» en la presentación de sus hitos, cuando lo que necesitaba era trasladar a Bruselas y a los españoles la imagen de que era un estadista que tenía el apoyo del establishment, pese a sus compañeros de viaje parlamentario.

Sánchez lanzó el ataque en Bruselas, y lo volvió a hacer este sábado, en una cruzada dirigida a limpiar su imagen ante las clases medias y trabajadoras que han dado la espalda a su partido en Andalucía y que se demuestran desmovilizadas para salir a las urnas a apoyar al PSOE en las próximas citas electorales. Mientras el presidente del Gobierno busca levantar un cortafuegos a su desgaste con la estrategia de presentarse como la víctima de una conspiración «de sectores económicos que tienen sus terminales mediáticas y políticas», Feijóo está multiplicando sus contactos con estos mismos representantes del ámbito económico, pero también social. A iniciativa propia y también de la otra parte, que quiere conocer de primera mano el proyecto económico de la nueva dirección del Partido Popular.

Esos «poderosos» a los que Sánchez señala, y entre los que sitúa a las eléctricas, se quejan de que el Gobierno les ha llamado cuando le interesaba que salieran en la foto, pero que no hay comunicación ni diálogo abierto para discutir cuestiones tan relevantes como las medidas que afectan al sector energético. Y ahora están aprovechando el canal que sí les está abriendo el jefe de la oposición para insistir en la urgencia de una estrategia de acción concertada para hacer frente a un ciclo de pérdidas generalizadas para las empresas y las familias. La radiografía es pesimista, y no obvia que la política fiscal debe acompañar a la monetaria para luchar contra la inflación, es decir, que debe volverse más restrictiva tras varios años de expansión.

Esto se concreta en un contexto en el que los puentes entre el Gobierno y el equipo de Génova vuelven a quebrarse tras un amago de intento de acercamiento animado por el relevo en la dirección popular. El alejamiento afecta a todos los ámbitos, al político y al económico. El problema de Moncloa es que tiene por delante un calendario de reformas complicado, pactado con Bruselas dentro del Plan de Recuperación, y para el que puede no tener los apoyos parlamentarios necesarios para sacar adelante las medidas si no cuenta con el principal partido de la oposición. Y por medio está el desembolso de los fondos europeos. La estrategia de recuperación de Moncloa se sostiene sobre el principio de que su rehabilitación electoral exige ir al choque con el Partido Popular y robarle a Podemos el discurso de que ellos son los «Robin Hood» que se enfrentan al poder económico, mediático y judicial. En la hemeroteca queda la primera respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez a la crisis abierta por la guerra de Ucrania, cuando entonces reclamó un gran pacto de Estado para hacer frente a sus consecuencias económicas.

El Debate del Estado de la Nación y la renovación del Tribunal Constitucional serán los dos escenarios en los que Moncloa dará curso a esta nueva estrategia de confrontación total con el principal partido de la oposición. En relación al Tribunal Constitucional, el Partido Socialista pretende lograr en julio la renovación del Alto Tribunal para cambiar así la mayoría de conservadora a progresista. Pero para ello necesita un cambio de la ley –el anunciado esta semana– que ya reformó para impedir que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pudiera continuar con sus nombramientos estando en funciones.