Satisfacción en Moncloa: «Sánchez y España se han consolidado como un actor global»

En Moncloa creen que, tras la debacle de las andaluzas, han «cambiado el paso» con una «intensidad brutal»

La satisfacción en Moncloa es total. No solo por el «éxito» de organización, sino por lo histórico del hito. Un antes y un después. Fuentes gubernamentales ponen el acento en que la cumbre ha estado dotada de «contenido» y «acuerdos», pero también de una «complicidad» y «entendimiento» entre los asistentes que va mucho más allá de la mesa de negociación. Desde el Ejecutivo resuelven que «Sánchez y España se han consolidado como un actor global» y han proyectado una imagen que es «marca de país». El análisis es unánime: «Objetivo más que cumplido».

En un momento de profunda debilidad política, tras la debacle de las elecciones andaluzas, en el Gobierno creen que han «cambiado el paso» con «una intensidad brutal». «El presidente está muy contento», resumen. El primero de estos movimientos se produjo el sábado, con la aprobación del segundo decreto anticrisis, y aunque asumen que la polémica por la crisis de Melilla «sigue ahí», el éxito de la cumbre de la OTAN ha supuesto un verdadero impulso para el Gobierno. El Ejecutivo buscará dilatar esta percepción y pretende marcar agenda con el Debate del Estado de la Nación que se celebrará a mediados del mes de julio y que ya se está preparando.

En Moncloa destacan que hasta el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, les haya felicitado por la «imagen positiva» que ha dado España como anfitrión de la Cumbre de la OTAN de Madrid. Porque organizar un evento de estas características, con una guerra de fondo, ha supuesto todo un reto para el Ejecutivo español y ha sido aplaudido por todas las delegaciones internacionales que han participado en ella. De hecho, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, la calificó ayer, durante su discurso final, de «impecable, perfecta y excelente».

«Todos los aliados han mostrado su agradecimiento a España por acogernos en Madrid, una hermosa ciudad, en el Palacio Real, en el Museo del Prado y en estas instalaciones, donde todo estaba disponible. Estamos extremadamente agradecidos», dijo Stoltenberg, insistiendo en sus «felicitaciones al presidente español, a su Ejecutivo y a los ciudadanos de Madrid por haber organizado de manera impecable y excelente esta cumbre». «Ha sido el mejor marco posible para una cumbre histórica», dijo Stoltenberg para tachar a nuestro país de «aliado impecable».

Antes, Sánchez ya había mostrado su satisfacción por el resultado del cónclave señalando que todos los aliados la habían considerado «un gran éxito en la forma y en el fondo». «Debemos sentirnos orgullosos por el resultado de la Cumbre, porque aumenta el prestigio y fortalece la política exterior de España». Porque nuestro país se la jugaba en y con esta Cumbre, tanto a nivel político como a nivel organizativo. No es fácil gestionar un evento así, con más de 40 delegaciones internacionales encabezadas por sus jefes de Estados y al menos dos ministros. En total, más de 5.000 personas han participado en ella, de las que cerca de 2.000 han sido periodistas.

Todo un reto logístico en el que una de las premisas era la seguridad de todos y cada uno de los participantes. Aquí el Ejecutivo echó el resto con más de 10.000 agentes de Policía y Guardia Civil que han protegido las instalaciones de Ifema, los hoteles en los que se alojaban los mandatarios internacionales y sus traslados por toda la ciudad, gestionando eficientemente esos desplazamientos para hacerlos rápidos y seguros. Junto a ellos, las Fuerzas Armadas protegiendo el espacio aéreo con cazas de combate, helicópteros, tiradores de precisión, artillería antiaérea y sistemas antidrones. Una protección, en muchos casos casi invisible, que, si bien ha afectado a la normalidad de la vida diaria de los madrileños, ha sido menos «dolorosa» de lo que se esperaba.

No hay que olvidarse del detalle de que a Madrid llegaron más de medio centenar de aviones con las diferentes delegaciones internacionales. Solo en la base aérea de Torrejón aterrizaron más de 40 aeronaves, entre ellas la del presidente de EE UU, Joe Biden, que llegó a la capital de España con ocho aviones (encabezados por el Air Force One») y un helicóptero (el «Marine One»). Junto a ellos, una caravana con más de 80 vehículos liderados por «La bestia».

Y más allá de ese reto organizativo y logístico, la Cumbre ha servido de escaparate para la ciudad de Madrid y sus alrededores. Un escaparate turístico, cultural y gastronómico, destacando sobre todo la cena en el Museo del Prado, donde España logró algo nunca antes visto: unir a los miembros de la OTAN y la UE... con Las Meninas de Velázquez en medio de la foto de familia. Pero también el Museo Reina Sofía, el Teatro Real, la Granja de San Ildefonso, el Palacio Real... Hasta la plaza Mayor se convirtió en un improvisado parking para los coches de los mandatarios.