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Análisis electoral en Castilla-La Mancha: García-Page o el arte de pactar con opuestos

Los socialistas mantendrán el poder en este feudo histórico donde puede haber un parlamento con cinco partidos ante la irrupción de Ciudadanos y Vox.

  • Análisis electoral en Castilla-La Mancha: García-Page o el arte de pactar con opuestos

Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2019. 03:07h

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Andrés Bartolomé 18/5/2019

Nada menos que 21 años ininterrumpidos de hegemonía del PSOE vivió Castilla-La Mancha con José Bono, al que sucedió José María Barreda durante otro mandato más. El reciente mapa político en la tierra de Don Quijote estuvo marcado por una era socialista solo interrumpida cuando María Dolores de Cospedal se convirtió en presidenta de la Junta de Comunidades en 2011. Cuatro años después, la poderosa «delfina» de Génova no pudo revalidar su mandato –a pesar de que se quedó a 200 votos de la mayoría absoluta– y el PSOE volvió a lograr el poder, esta vez de la mano de Emiliano García-Page, gracias a un acuerdo con Podemos-CLM en las pasadas elecciones autonómicas de 2015.

La inestabilidad de este pacto obligó a mitad de legislatura a los líderes de ambas formaciones a garantizar el compromiso de las dos partes. Castilla-La Mancha se convirtió así en julio de 2017 en la primera comunidad autonóma en la que socialistas y morados compartían el mando. Pasaron a formar parte del Gobierno de García-Page el secretario general de Podemos Castilla-La Mancha, José García Molina, como vicepresidente segundo; e Inmaculada Herranz, como consejera encargada del Plan de Garantías Ciudadanas (el conocido como «Plan Podemos»).

El presidente regional consideró en un encuentro con los medios que el tramo final de la legislatura ha ido «mucho mejor que en la entrada», más aún teniendo en cuenta que la llegada de sus socios fue «forzada».

El socialista se ha afianzado esta legislatura y si bien algunas encuestas vaticinan que podría bastarse por sí mismo, en el ambiente se barrunta otro posible acuerdo, esta vez con Ciudadanos. Así lo ve al menos el secretario general del PP, Teodoro García Egea, que ha asegurado que PSOE y Ciudadanos tienen cerrado un pacto de Gobierno tanto en Castilla-La Mancha como en Murcia si los números que consiguen el próximo 26-M «dan para ello».

En el superdomingo electoral se celebran los segundos comicios tras el cambio en la ley electoral aprobada en solitario por el PP que reducía drásticamente –de 49 a 33 –el número de diputados en las Cortes regionales. Y si el bipartidismo asentado desde 1995 se rompió hace cuatro años con la irrupción de Podemos, esta vez quedará enterrado definitivamente con la entrada de Ciudadanos –que se quedó fuera por poco en 2015– y previsiblemente, de Vox, que ha multiplicado por cien sus resultados: ha pasado de poco más de 1.800 sufragios a más de 180.000, convirtiendo así al partido de Santiago Abascal en la cuarta fuerza en la comunidad manchega.

Según apunta el último CIS preelectoral, Emiliano García-Page podría obtener un resultado que le permitiera gobernar e incluso alcanzar la mayoría absoluta en la región –fijada en 17 diputados–, al lograr entre 15 y 18 escaños. En caso contrario, tendría a su alcance la opción de reeditar su alianza con Unidas Podemos o apoyarse en Ciudadanos, que lograrían dos o tres escaños, respectivamente. Los naranjas, con Carmen Picazo al frente, lograrían el mayor ascenso después de no lograr representación en 2015.

Entre tanto, el derrumbe del Partido Popular en los comicios nacionales del 28 de abril se trasladaría también a la región, donde pasaría a tener entre 11 y 14 escaños por los 16 que logró hace cuatro años. Por último, Vox estaría rozando un diputado, aunque podría quedarse fuera pese a obtener el 6,8% del voto.

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