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El día que Julio Anguita pidió el voto para la extrema derecha

Coín, año 2015, el que fuera cabeza visible de la izquierda en este país Julio Anguita soltaba unas demoledoras palabras que hoy más que nunca cobran sentido

  • El excoordinador de IU Julio Anguita / Foto: Efe
    El excoordinador de IU Julio Anguita / Foto: Efe

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2018. 12:13h

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M.Casado Madrid. 6/12/2018

Si el dirigente de Podemos Pablo Echenique se quedaba con la boca abierta tras averiguar que Julio Anguita, uno de sus referentes políticos, llevaba pistola igual que su archienemigo Santiago Abascal, lo de hoy le va a dejar mudo, por complicado que eso parezca.

Corría el año 2015, en plena asamblea local de Izquierda Unida en Coín, el que fuera cabeza visible de la izquierda en este país soltaba unas demoledoras palabras que hoy más que nunca cobran sentido. Unas palabras en clara alusión a los que hoy incitan a movilizarse en las calles después de que VOX, en las urnas, consiguiera doce escaños en Andalucía. Unas palabras que llamaban a votar de forma inteligente a la gente de izquierdas.

«Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo. Y aunque sea de la extrema derecha, si es un hombre decente y los otros son unos ladrones, votad al de la extrema derecha. Eso me lo manda mi mandamiento interior, mi inteligencia de hombre de izquierdas». Así, de esta forma clara y concisa Anguita fulmina el argumentario de Pablo Iglesias y Susana Díaz tres años antes de que VOX irrumpiera en la escena política. Por no hablar de Alberto Garzón, el líder de una Izquierda Unida fagocitada por Podemos y uno de los principales responsables de los malos resultados en Andalucía.

«Votad al honrado, al ladrón no lo votéis aunque tenga la hoz y el martillo. Esta es la diferencia de un pueblo inteligente», finalizaba Anguita entre aplausos.

Y es que estas palabras adquieren especial relevancia en una semana en la que algunos líderes de Unidos Podemos han incitado a la movilización en las calles para «frenar» a VOX y acallar la voz de 400.000 andaluces que lejos de considerarse fascistas reclaman un cambio drástico. Un llamamiento del que sí se han desmarcado caras visibles de la formación morada como Íñigo Errejón que exigía autocrítica en lugar de «culpar a otros del trabajo que no se ha hecho bien».

Bien sea por la corrupción soportada durante cuarenta años de gobierno socialista o bien por la inacción de los partidos de izquierda ante los problemas reales de los andaluces, las palabras de Anguita parecían proféticas.

«Unos rojos de cojones» votando a la derecha

Seguro que en los últimos días han oído hablar de Sedella, un pequeño pueblo malagueño, que apenas supera los doscientos habitantes. Una localidad «roja» y de izquierdas por definición. Su alcalde es de Izquierda Unida, al igual que seis de los siete concejales con los que cuenta.

«Ningún concejal de VOX hay por allí que pueda molestarle a usted, señor Iglesias. Nadie de Ciudadanos. Nadie del PP. Nadie de derechas que deba quitarle el sueño. Son unos rojos mis paisanos de Sedella. Unos rojos irredentos. Unos rojos de cojones». El que habla es Juan Manuel Jiménez Muñoz, un médico malagueño que se aventuró a explicar al mismísimo Pablo Iglesias las razones del ascenso de VOX. Lo hizo a través de una carta abierta en Facebook y sus palabras recuerdan mucho a las pronunciadas por Anguita en 2015.

«Hace unas horas, como por ensalmo, se me han vuelto fascistas mis paisanos, o medio fascistas. 109 votos han ido al Partido Socialista y a Podemos, y otros 105 se han marchado a VOX, al PP y a Ciudadanos. ¿No le asombra eso, señor Iglesias? ¿No le dice nada que un pueblo de rojos se haya convertido en facha de la noche a la mañana? ¿Sigue pensando usted que hay que “salir a la calle para combatir el fascismo”? ¿Cree necesaria una marcha con el lema “No Pasarán? ¿No se da cuenta, señor Iglesias, de que ese supuesto fascismo ha nacido de las propias filas de usted y del Partido Socialista, de sus propios errores, de sus propias contradicciones, y de tanto tocarnos los cojones al conjunto de la sociedad?».

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