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La Policía identificó a los anarquistas del Pilar con el mismo sistema que se usó con los terroristas de Bostón

La Razón
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La Comisaría General de Información (CGI) del Cuerpo Nacional de Policía utilizó el mismo sistema de identificación de caras usado tras el atentado yihadista contra la maratón de Boston, en Estados Unidos, el pasado 15 de abril, para determinar la identidad de dos rostros que habían conseguido «fijar» como los autores de la colocación de una bomba en la Basílica del Pilar de Zaragoza. La próxima acción criminal la iban a perpetrar en el monasterio de Montserrat.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, desde que se produjo el atentado los agentes de la CGI desplegaron todos los efectivos posibles para dar con los autores, ante la sospecha de que se trataba de una célula muy peligrosa (se les creía autores de un atentado similar en la Catedral de La Almudena de Madrid) y que podían tener planes para nuevas acciones criminales.

Las primeras pistas se obtuvieron al interrogar a los dueños de los establecimientos que rodean la Basílica del Pilar. El dueño de un bar comentó que el día del atentado había entrado en el establecimiento una pareja de aspecto extraño, con mucha ropa para el tiempo que hacía, y que el hombre había pasado un largo tiempo en el cuarto de baño (probablemente para ultimar el mecanismo de inicio de la bomba).

A partir de ese momento, los agentes, gracias a las cámaras de videovigilancia, se afanaron en poner cara a la pareja, lo que lograron gracias a las instaladas en la estación de autobuses de la capital maña. Se supo que habían llegado desde Barcelona y se habló con el conductor del autobús.

Esta persona coincidió en el extraño proceder de la pareja, que llevaba dentro del vehículo una bolsa nevera de gran tamaño, hasta el punto de que les pidió que la metieran en el maletero. También les preguntó si llevaban algún animal dentro, aunque el asunto no pasó mayores y llegaron a Zaragoza con la bomba que habían transportado, pese al peligro que ello suponía, en un autobús lleno de viajeros.

Una de las cosas que llamó la atención de los agentes cuando, gracias a las cámaras lograron reconstruir el itinerario seguido por los presuntos terroristas, es que se solían cambiar de ropa (probablemente para evitar su identificación) y que en el viaje de vuelta a la Ciudad Condal llevaban otra distinta de la utilizada para ir a Zaragoza.

Los investigadores tenían ya las caras, pero faltaba su identificación. Para ello, la CGI utilizó un sistema técnico igual al usado para determinar la identidad de los yihadistas de Al Qaeda que colocaron las bombas en la maratón de Boston. Asimismo, se examinaron todas las redes sociales disponibles, de las que también se obtuvieron importantes datos.

Como ambos, Francisco Javier Solar Domínguez y Mónica Andrea Caballero, estaban fichados por haber sido detenidos en su país de origen, Chile, en el llamado «caso Bombas», no fue muy difícil dar con su filiación y proseguir la investigación sobre bases sólidas, hasta encontrar el piso en el que se escondían. Las fuentes consultadas han subrayado que, por su comportamiento, estos individuos, pertenecientes a un anarquismo de carácter terrorista cada día más peligroso, asemejan sus modos de actuación al de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo), en cuanto a medidas de seguridad, fanatización y actitud ante los agentes que les detuvieron. Desde el primer momento se negaron a prestar declaración y así estuvieron hasta que fueron conducidos a la Audiencia Nacional. Su nivel de fanatismo e ideologización es similar. A partir de ahora, gracias al material informático que se les ha incautado, se va a tratar de determinar las conexiones internacionales que tenían y los atentados que iban a cometer en un futuro próximo, entre ellos uno contra el monasterio de Montserrat.