
Los socios de Sánchez
Otegi capitaliza el foco político mientras el PNV sufre con sus fracturas
Arnaldo Otegi tiene otro motivo para saborear la victoria: las grietas internas que sufre el PNV tras el relevo en su liderazgo

Arnaldo Otegi ha logrado lo que durante décadas parecía imposible: ocupar el centro del relato político vasco también en Madrid. El líder de EH Bildu ha pasado de ser un actor incómodo a convertirse en socio normalizado del Gobierno de Pedro Sánchez, con presencia en la foto de Moncloa y con influencia directa en la agenda política del Congreso. Mientras tanto, el PNV, que siempre fue el partido bisagra y la voz vasca en la capital, atraviesa un periodo de tensión interna tras el relevo en el liderazgo que dejó a Aitor Esteban al frente del Euzkadi Buru Batzar (EBB), en sustitución de Andoni Ortuzar.
Ese relevo dejó al descubierto grietas que venían de atrás, más allá incluso de la decisión del equipo de Ortuzar de forzar la salida de Íñigo Urkullu para que su lugar lo ocupara el actual lendakari, Imanol Pradales. El proceso dejó al descubierto voto de castigo en batzokis, baja participación de la militancia y disputas territoriales como la del Tren de Alta Velocidad entre Álava y Gipuzkoa. La proclamación de Esteban no borró esas grietas. Al contrario, evidenció que la unidad jeltzale está debilitada.
En paralelo, Otegi ha consagrado su papel como actor con voz propia en la política española. Su sintonía con ERC y su capacidad para sentirse cómodo en el actual contexto político de desgaste institucional le han otorgado un protagonismo inédito. El líder de Bildu no necesita cargos institucionales: su poder está en marcar agenda, y continuar proyectando a Bildu como fuerza nacionalista emergente frente a un PNV a la defensiva.
Ante esta pérdida de foco, Aitor Esteban ha endurecido su discurso, especialmente contra el PP, en un marco de ruptura de las relaciones con los populares que parece irreversible. El gran dilema del PNV es que gobierna en Vitoria-Gasteiz con estabilidad, gracias a su coalición con el PSE, pero al mismo tiempo ve cómo se diluye su peso en el debate estatal. Su nueva portavoz parlamentaria, Maribel Vaquero, ha perdido la relevancia que tenía que Esteban en el Congreso, y la agenda vasca ya no pasa exclusivamente por Sabin Etxea.
Desde su proclamación como nuevo presidente del EBB, Esteban ha tratado de proyectar una imagen de unidad. Pero la realidad política dentro del PNV sigue marcada por tensiones soterradas que ponen en duda el ensamblaje tan ansiado por el liderazgo. El CIS de julio del 25 colocaba al PNV como primera fuerza, con un 27,2 por ciento de intención de voto, seguido de EH Bildu (18,8%) y PSE (12,8%). En elecciones generales, el PSOE ganaría en Euskadi. Esta radiografía deja espacio a un gobierno del PSE con EH-Bildu, hipótesis ante la que los nacionalistas vascos siempre han alegado que el electorado socialista no está preparado.
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