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Puigdemont impone a los presos en la lista del PDeCAT al Congreso

Jordi Sánchez sería el «uno» por Barcelona; Rull, el de Tarragona y Turull encabezaría la de Lérida.

  • Puigdemont impone a los presos en la lista del PDeCAT al Congreso

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06 de marzo de 2019. 03:23h

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Toni Bolaño.  6/3/2019

A Carles Puigdemont no le sonríen las encuestas. Las perspectivas de su espacio electoral están por los suelos, o lo que es lo mismo está perdiendo el pulso frente a ERC, ya sea en generales, en municipales, en europeas y también en autonómicas. A pesar de los contratiempos, Puigdemont quiere aprovechar la situación y «dar la vuelta a las encuestas» con dos objetivos: uno, eliminar todo rastro del PDeCAT e imponiendo la Crida per Catalunya, su proyecto personal; y dos, mantener vivo el desafío al Estado.

Desde su retiro dorado en Waterloo, Puigdemont está moviendo los hilos. Bien lo sabe, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, que el pasado sábado lo visitó en Bélgica. Iba con una propuesta bajo el brazo. Solo una semana antes, Puigdemont le dio 48 horas para que le presentara una propuesta para Barcelona, para las europeas y para las generales. «Vosotros ponéis la marca, Junts per Catalunya con sus derechos electorales, y yo pongo la lista», vino a decirle Puigdemont a Bonvehí según fuentes conocedoras del encuentro. Estas mismas fuentes apuntan con guasa cuando afirman «ponéis la casa, pero me das las llaves». O sea, Puigdemont quiere que desaparezca el PDeCAT, que no quede ni rastro de este partido ni de lo que significó Convergència, y que este espacio este ocupado por la Crida con «su lista de famosos», como se tilda su proyecto desde sus rivales del PDeCAT. Sin embargo, el partido sin un liderazgo fuerte no es capaz de ofrecer resistencia y, menos, plantar cara a Puigdemont. Este viernes, David Bonvehí, da una conferencia en Barcelona. Lo presenta Artur Mas. Puede ser uno de los últimos actos del PDeCAT, tal y como lo conocemos hoy y como lo hemos conocido hasta ahora.

La batalla por las listas la está ganando Puigdemont. Para las generales, el líder quiere plantear listas lideradas por «presos políticos» para recuperar terreno ante los de Junqueras. Así, Jordi Sánchez encabezaría la lista por Barcelona, Josep Rull la de Tarragona y Jordi Turull la de Lérida. Por Gerona, una plaza más placentera electoralmente para Junts per Catalunya, Puigdemont apuesta por el abogado Jaime Alonso Cuevillas, su letrado, aunque también se valora al ex conseller de Cultura, Lluís Puig, o la fiel diputada de Puigdemont, Gemma Geis.

Con este cartel electoral, Puigdemont piensa llevar la contraria a las encuestas a la vez que poner en jaque a las instituciones del Estado para «criticar la mala salud de la democracia española». Tanto Sánchez, como Turull y Rull, pueden salir diputados el 28-A porque para esas fechas no habrá sentencia. Así, Puigdemont y los suyos repetirán lo sucedido en el Parlament de Cataluña. Pedirán que puedan acudir al Congreso a recoger su acta, que puedan ir a votar y que puedan asistir a las sesiones. Ante la más que previsible negativa, Puigdemont piensa recurrir a instancias europeas para «internacionalizar el conflicto» y, sobre todo, presionar al Estado para conseguir «el derecho de autodeterminación».

El PDeCAT se da por vencido ante esta propuesta y se limita a poner de números dos a personas cercanas al partido «que sean los que luego trabajen porque está claro que los números uno no podrán asistir a las sesiones», apuntan fuentes del partido. De esta forma, Bonvehí propone al actual diputado Sergi Miquel como número dos en Gerona, a Ferran Bel, el secretario de organización del partido, por Tarragona y al cabeza de lista de Junts per Catalunya en las autonómicas, Josep María Forné. Por Barcelona, la situación es más compleja. Puigdemont no perdona a Carles Campuzano y a Jordi Xuclà lo que considera una traición cuando no siguieron sus instrucciones para dar al traste con la investidura de Pedro Sánchez. Puigdemont quiere que tras Jordi Sánchez vayan la vicepresidenta del PDeCAT y fiel seguidora de sus dictados, Miriam Nogueras, y el actual portavoz del grupo parlamentario en el Parlament, Eduard Pujol. Campuzano y Xuclà se han presentado a las primarias del PDeCAT y nadie duda de que pasarán el corte, pero ambos no se sumarán a una lista impuesta por Puigdemont sino están en lugares de salida y «mucho menos si son meras comparsas en el nuevo grupo en Madrid».

En el PDeCAT se lamentan que «con Puigdemont ganar unas primarias no es garantía de nada». Lo dicen en referencia a Campuzano pero el símil es válido para Neus Munté que ganó las primarias en Barcelona y ahora Puigdemont la coloca como mínimo en el número tres, aunque algunas fuentes afirman que existen presiones para bajarla algún puesto más en la lista. En la capital catalana, Puigdemont quiere colocar de número uno al ex conseller de Interior, Joaquim Forn, también para forzar la máquina del Estado y para que los otros partidos del consistorio se mojen. De número dos se sitúa Elsa Artadi, la actual consellera de Presidencia y portavoz del Ejecutivo. Artadi todavía no ha abandonado el Ejecutivo para dedicarse a la campaña. Sí lo ha hecho su equipo, pero ella se mantiene en su puesto. La razón es que su sustitución es complicada. Torra, por indicación de Puigdemont, propuso como sucesora de Artadi a Lourdes Ciuró, diputada en el Congreso y candidata de Junts per Catalunya en Sabadell. Ciuró rechazó la oferta y abrió una crisis. Puigdemont propuso entonceys dividir la consejería de Presidencia en dos: Presidencia y conseller portavoz. Y propuso a dos de sus fieles. Meritxell Budó, alcaldesa de La Garriga, y la periodista Pilar Calvo, que ya se presentó en las listas autonómicas, aunque no ocupó escaño. Esta propuesta recibió el no contundente de ERC que consideró que un nuevo consejero de Junts per Catalunya en el Govern, rompía el equilibrio del pacto alcanzado hace ocho meses y obligaba a renegociarlo. Conclusión, situación encallada y Artadi que todavía no ha bajado a la arena de la campaña municipal, que para mal de males, tiene dos candidaturas más en este sector, la de la ANC, con Jordi Graupera a la cabeza y la del delegado de la Generalitat en Madrid, Ferràn Mascarell. En las europeas, la situación no es mejor. Aquí el margen de maniobra de Puigdemont es menos amplio porque tiene que contar con el PNV y los vascos quieren ir con el PDeCAT y no con la Crida. De momento, Ramon Tremosa, del PDeCAT pero entregado a Puigdemont se autopropone a quien le quiera oír.

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