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Un 45% de los presos de ETA no obedece las órdenes de Otegui

  • El coordinador general de la coalición EH Bildu, Arnaldo Otegui/Efe
    El coordinador general de la coalición EH Bildu, Arnaldo Otegui/Efe

Tiempo de lectura 4 min.

14 de junio de 2019. 20:21h

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J.M.Zuloaga 14/6/2019

Casi la mitad de los presos de ETA no obedecen las órdenes que, según fuentes antiterroristas, dio en su día EHBildu, de la que es coordinador general Arnaldo Otegui, para que los reclusos se acojan a medidas penitenciarias de progresión de grado.

Según datos de Etxerat, la asociación de familiares y amigos de dichos presos, 142 internos (de un total de 213) “han dado comienzo al recorrido jurídico nuevo; esto es, el 66,66%, o, dicho de otra manera, 2/3 (dos tercios) del total han comenzado a recurrir la clasificación penitenciaria, el grado, han solicitado o desarrollan destino de trabajo o bien desarrollan otro tipo de actividades, y, todo ello, dirigido a lograr su libertad y excarcelación”. Es decir, 73 no han obedecido las órdenes que se les han dado, lo que supone una cifra elevada, dado el control que siempre ha existido sobre el EPPK, el colectivo de presos etarras.

La citada asociación anuncia que, desde otoño de 2017 hasta hoy, 53 presos han salido en libertad en el Estado español. La inmensa mayoría después de haber cumplido sus condenas íntegramente. Los que han obtenido segundo grado ya han comenzado a solicitar permisos ordinarios de salida. Y, en algunos casos, también se ha solicitado el tercer grado e incluso con carácter de libertad condicional.

Es la propia Etxerat la que se formula la pregunta: “¿Por qué un tercio no ha comenzado este recorrido?. “Hay muchas y variadas razones. Pero principalmente, debemos tener en cuenta que la mitad del conjunto se encuentra en prisiones muy muy alejadas de Euskal Herria, (entre 600 y 1.000 Km de sus lugares de origen o domicilios familiares) y en condiciones muy duras y muy difíciles de soportar. Con Juntas de Tratamiento y Direcciones de Prisiones que mantienen actitudes ofensivas, minimizando los pasos que puedan dar”. Las fuentes consultadas mantienen que, además de el grado y la distancia del País Vassco, hay razones de discrepancia dentro del “colectivo”.

También informa Etxerat de que la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias ha progresado de grado y acercado a 25 presos; ha progresado de grado, pero sin acercar a otros ocho; ha acercado, pero sin progresarles de grado, a dos. Y ha posibilitado que un recluso gravemente enfermo esté preso en su domicilio.

Por quejarse que no quede pese a las medidas adoptadas: “se ha dado la paradoja de que dos presos han sido progresados de grado y acercados, pero, a la vez, separados de sus compañeras sentimentales, que permanecen las dos presas en las prisiones donde estaban anteriormente sus compañeros con ellas”.

Por otra parte, inciden, “tres de los presos acercados (Mikel Orbegozo, Javier Sagardoi e Iñaki Beaumont) tenían prácticamente cumplida la pena, faltándole a alguno de ellos semanas para cumplir su condena”.

Por lo tanto, concluyen, 170 presos siguen estando clasificados en primer grado, en un régimen de excepción, cerrado. Régimen carcelario empleado para presos que presenten una peligrosidad extrema o exista una inadaptación al modo de vida de la prisión. Y muchos se encuentran en módulos de régimen cerrado en las prisiones de Sevilla, Córdoba, Huelva, Puerto I, Extremera y Curtis. “Donde las condiciones de vida y de encarcelamiento que sufren son realmente duras y difíciles de soportar”.

De las víctimas que causaron todos estos presos etarras, ni una palabra.

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