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Una pregunta en el aire

  • Los representantes políticos de PP, Podemos, PSOE y Ciudadanos antes del debate de Atresmedia
    Los representantes políticos de PP, Podemos, PSOE y Ciudadanos antes del debate de Atresmedia /

    Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 4 min.

25 de abril de 2019. 18:25h

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Antonio Hernando Vera, abogado.  25/4/2019

Tras el segundo debate electoral de cuatro de los candidatos a la presidencia del Gobierno en Atresmedia, se han sucedido las opiniones de expertos y los sondeos sobre el resultado del encuentro. Ayer mismo, LA RAZÓN publicaba una encuesta que daba como ganador del debate al líder de Ciudadanos Albert Rivera.

En diferentes tertulias y programas de radio y televisión se han valorado algunos aspectos concretos del debate: la comunicación no verbal, la capacidad propositiva o el tono presidencial de los contendientes. Hay opiniones para todos los gustos, e incluso en las encuestas sobre el debate hay diferencias respecto a cada uno de esos temas. En lo que coinciden casi todos los analistas, es que el segundo debate fue más dinámico que el primero, quizás por la flexibilidad en el uso de los tiempos y la ausencia de reglas previamente pactadas por los partidos. En todo caso, y más allá de los resultados, cuando durante unos días asistimos a la posibilidad de que no hubiera debates, es satisfactorio que al final los votantes hayamos podido ver el cruce de opiniones, mensajes y propuestas de los líderes de los cuatro principales partidos.

Los dos debates reservaron un tiempo para abordar los pactos postelectorales y las posibles coaliciones o acuerdos en caso de que ninguna de las fuerzas políticas alcance mayoría absoluta o una mayoría suficiente para gobernar en solitario. En este capítulo el cruce de acusaciones, advertencias y cordones sanitarios hizo el debate especialmente áspero. Tengo la impresión de que los votantes son conscientes de que el día 29, el escenario post electoral puede obligar a los partidos y a sus líderes a revisar la rotundidad de algunas de las afirmaciones que se han hecho durante la campaña respecto a los acuerdos con otras fuerzas.

Quizás la pregunta que quedó en el aire, porque entra dentro de la lógica de los partidos no despejarla antes de la cita electoral, es si contemplan como una posibilidad deseable para sus formaciones la repetición de elecciones. Tiempo habrá para despejar esa duda si es que un escenario de intento de bloqueo llega a producirse. Pero lo cierto es que tras lo sucedido entre diciembre de 2015 y octubre de 2016, con dos elecciones, dos investiduras fallidas y un gobierno en funciones durante diez meses, sería deseable que los partidos que tienen capacidad para provocar ese colapso, eviten por todos los medios a su alcance que el mismo se repita.

Desde hace tiempo considero que en una eventual reforma de la Constitución sería deseable introducir cambios en el artículo 99 que regula el proceso de investidura. La nueva regulación tendría que dejar claro que una vez que los ciudadanos han expresado su opinión, las fuerzas políticas tienen la obligación de llegar acuerdos que den lugar a gobiernos estables. Porque la ausencia de capacidad para el diálogo y la cesión de los diferentes partidos no puede solventarse devolviendo reiteradamente la pelota a la ciudadanía. Ojalá no se repita la situación de 2016 ni una similar, pero en todo caso sería muy positivo que todos hubiéramos aprendido de los errores del pasado.

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