Sobre Spiriman y la actriz feminista liada con un político que se ha perdido el respeto a sí misma

El doctor Jesús Candel, conocido como Spiriman

En mi casa dicen que estoy loca, pero Spiriman me parece el nuevo Bradley Cooper. Ya quisiera Bradley. El novio de Lady Gaga es un pastelito de gelatina y nata al lado de este superhéroe sin capa, con unos antebrazos más potentes que los de Jean Claude Van Damme en sus mejores tiempos. Por lo visto los ha conseguido a fuerza de nadar, uno de sus pocos hobbies que practica cuando puede.

Hace mucho tiempo, cuando no era tan conocido, alguien a quien le he tomado aprecio me pidió que retuiteara los reproches que hacía a Susana Díaz sobre los recortes en la sanidad pública andaluza. Y lo hice de mil amores.

El médico Jesús Candel, conocido como «Spiriman», en los juzgados granadinos (Foto: Efe)

Me lo creí y me lo sigo creyendo, aunque cambie de discurso. También el virus mutó. Ayer le pusieron verde en un periódico por tener un chalet que se ha ganado con el sudor de su frente y por haber estudiado en un colegio del Opus. Como si por estudiar allí, ser católico y tener cuatro hijos fuera un monstruo. No es de Ciudadanos, no es del PSOE, no es de Podemos, no es del PP y por eso resulta incómodo. Y no es un buen aliado porque es imprevisible. Le han llegado a reprochar que en una ocasión votara al PSOE. Ante todo tiene algo bueno, no es sectario.

También estudió en un colegio del Opus Risto Mejide, pero la diferencia entre ambos es que Jesús Candel, Spiriman, es una buena persona, y dudo sinceramente que Risto Mejide lo sea.

'Spiriman', el médico de Granada que se ha hecho viral por sus comentarios sobre el coronavirus / YouTube

Le falla algo al doctor sureño, un exceso de carácter, como todos los líderes carismáticos, y ese puede ser su punto débil. Pero hay que agradecerle que consiguiera con un vídeo que la gente joven se tomara en serio lo de no atestar los hospitales pidiendo unos tests que en ese momento no necesitaban ni tampoco había. El Gobierno debería estarle agradecido. Sus mensajes tienen una fuerza descomunal y por eso causa miedo a los poderosos. Ya intentaron meterlo en la cárcel. Un amigo mío me dice es un hombre sobrecargado de trabajo al que le falta templanza y prudencia, pero de esas dos cualidades carecemos muchos. Especialmente los que no llevan careta. Y hay algo bueno en él: No tiene doblez. A veces pierde fuerza con sus malos modos y sus palabrotas, pero dice verdades como puños. Y ahora que todo el mundo le está tirando por los suelos, una que es bastante Quijote, no tiene más remedio que seguir defendiéndolo.

La cuarentena de Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler

Por cierto… ¿Alguien me preguntó dónde anda Mario Vargas Llosa? Pues haciendo cuarentena y celebrando un cumpleaños agridulce. Se acaba de morir hace unos días el exmarido de Isabel Preysler, el padre de Tamara, a quien el Nobel tiene mucho cariño.

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa

Uno de sus mayores enemigos fue Fujimori, y algo de resquemor le debió quedar contra los asiáticos, porque las declaraciones que hizo sobre el virus “chino” no estuvieron nada bonitas. No me extraña que hayan censurado su obra allí. Lo de insinuar que la pandemia no existiría si el país no fuera una dictadura me merece incluso menos respeto que muchas teorías conspiranoicas que atribuyen la paternidad del bichito a la ingeniería social y a entidades supranacionales que saldrán beneficiadas tras la pandemia. Vamos, que me creo más la teoría expuesta en link que me ha mandado un amigo evangelista, donde me avisa de que todo ha sido diseñado para meternos bajo la piel un microchip con el 666, el número del diablo, para que no paguemos con dinero en efectivo, se mueran todos los viejos que no saben operar telemáticamente y tenernos a todos controlados.

Los chinos han manejado mucho mejor la crisis que nosotros. Lo de ganarse el odio de tanta gente con una declaración tan gratuita puede perjudicar mucho a Vargas Llosa. No hay que atraer el mal de ojo de los pequeños saltamontes, y hay muchos chinos en China. Yo que él me quedaría metido debajo de la cama sin salir. Alguien me ha contado que se ha quedado sin parte del servicio, porque se han ido a hacer la cuarentena a sus respectivas casas. No me imagino a Isabel con el pulverizador con agua, hipoclorito y jabón desinfectándole las pantuflas.

El escritor Mario Vargas Llosa y su pareja Isabel Preysler

Para terminar, y ante las muchas preguntas que me han hecho sobre el famoso político de izquierdas que fue infiel a su pareja con una famosa, se va a ir de rositas. Ella está demasiado ideologizada como para jugársela. Presume de feminista pero no lo es, y ya lo demostró con un tema relacionado con un embarazo que en aquel caso era ajeno.

Creía que iba a demostrar su independencia de criterio y a tirar para adelante con todo. Me dicen que no lo ha hecho, y si es así, algún día se arrepentirá. Hay cosas que no se deben perder nunca, ni la dignidad, ni la autoestima, ni el respeto a ciertos principios básicos, especialmente cuando se tienen todos los medios del mundo para salir adelante por ti misma y construir tu vida y hasta una familia sin la ayuda de un hombre cuyo apellido le delata. Ojalá me equivoque.