El sufrimiento de Paloma Cuevas por sus hijas

El entorno del matrimonio considera que es demasiado pronto para presumir de novia por muy enamorado que se sienta

El mayor sufrimiento de Paloma Cuevas en esta etapa tan dura de su vida es por sus hijas, por el impacto psicológico que puede tener en las dos niñas todo lo que se está contando sobre su padre, Enrique Ponce, y la veinteañera Ana Soria.

La puntilla se la ha dado la foto que han colgado el torero y la estudiante de Derecho en sus redes sociales, en la que se les ve en actitud muy cariñosa. Una imagen que en cierto modo oficializa definitivamente su relación sentimental.

Enrique Ponce y Ana Soria, muy enamorados
Enrique Ponce y Ana Soria, muy enamoradosInstagram

Pero a Paloma le toca explicar a sus crías de doce y nueve años por qué su papá es tan afectuosa con otra mujer. Y es que, aunque Enrique reconozca que su ex esposa y él ya no hacían vida marital desde hace más de dos años, pero que seguían viviendo bajo el mismo techo por el bien de sus hijos, ese respeto parece desmoronarse por culpa del diestro y los velados mensajes de la almeriense, dirigidos, presuntamente, contra Cuevas.

En el entorno del que parecía un feliz matrimonio, porque muy pocos estaban al tanto de su crisis y de la imposible reconciliación, choca que Ponce haga alarde ahora de su joven conquista colgando fotos en Internet y realizando declaraciones en televisión y en una revista. Consideran que es demasiado pronto para presumir de novia por muy enamorado que se sienta.

Enrique Ponce y Ana Soria
Enrique Ponce y Ana SoriaTelecincoSálvame

Su novia le está cogiendo gusto a la popularidad, una persona que la conoce muy bien y que responde a las iniciales J.J., nos descubre que “fue ella la que pidió a Enrique que reconociera públicamente su relación, no se sentía feliz escondiéndose cada vez que se veían. Pero resulta que el interés mediático por su persona no le disgusta lo más mínimo. Me parece que sus miras de futuro van a ir más encaminadas al mundo de la moda y las influencers, y que la abogacía quedará en un segundo plano. Es algo que a sus padres no les hace la menor gracia. Ellos preferirían que su hija siguiera sus pasos y trabajara en el bufete jurídico familiar”.