Pablo Iglesias: el pendiente es el mensaje

Lucha contra el aburguesamiento volviendo a sus orígenes: retoma los pendientes que se quitó cuando entró en política

El regreso de las vacaciones parece que se está empezando a convertir en una pasarela de estilo de los políticos en los que los líderes de los partidos nos muestran «las últimas tendencias» para conectar con los votantes. Como reconoce el politólogo Emiliano López, Podemos es un partido que controla las redes sociales como nadie: «Les han dado mil vueltas al resto». Destacan, de hecho, por estar atentos para abortar desde sus inicios cualquier tipo de crisis pública. La prueba más reciente la pudimos ver hace unos días cuando salieron en Twitter a rebatir que el reloj que lucía Irene Montero, ministra de Igualdad, en un reportaje de la revista «Diez Minutos» no era un Rolex, como se comentaba, sino un Swatch: los jefes no habían renunciado a su militancia de clase. Por ello nadie duda ya que el nuevo «look» que luce Iglesias ha sido meditado. Y no solo eso, también su primera aparición pública resultó muy pensada. Fue en su despacho el 5 de agosto con moño y pendientes, y con este mensaje: «Entre la ola de calor y que mis hijos me tiran del pelo... tocaba nuevo look». Es decir, el vicepresidente del Gobierno en pleno verano estaba al frente del cañón. El único «pero» que se le podía poner a esa frase era saber si había acudido con los niños a su puesto de trabajo.

Un mes después volvió a subir en su perfil de esa plataforma su foto en el programa «Al rojo vivo», y, ¡oh sorpresa!, volvía a repetir estilo. Ya sin ola de calor ni niños alrededor, nos dejaba claro que Iglesias modificaba su imagen para cambiar su mensaje: «Sin duda alguna, cuando hablamos de la imagen de las personas públicas, y más de las que están en la primera línea de exposición, rara es la vez en la que un cambio de imagen como el que ha mostrado el vicepresidente no está meditado», afirma Ana Iriberri, directora de AiAsesores de Imagen. «El momento elegido para mostrar este nuevo ’‘look'' ha sido también estudiado, habiendo logrado que todo el protagonismo mediático que estaba recayendo sobre Iglesias por motivos no muy positivos, sigan centrados en él, pero en esta ocasión para analizar su nuevo estilo». Una estrategia que demuestra la maestría con la que el partido sabe reenfocar la agenda política.

Como en «Juego de tronos»

Pero si la coleta o el moño, que recuerda a actores como Jared Leto o, en línea con el fanatismo que siempre ha demostrado Iglesias por «Juego de tronos», a Jason Momoa, no era suficiente para dar que hablar, también ha optado por recuperar un accesorio que hacía tiempo no le veíamos: los pendientes. En 2014 era común que los llevara, pero desde que accedió a la primera línea de la política, los dejó aparcados. ¿Por qué recuperarlos? «Un cambio de imagen simboliza una nueva etapa. En su caso, puede ser una manera de conservar a los votantes del 15-M», afirma López. Iriberri coincide: «El que haya sustituido la coleta por el moño que ha lucido en la última aparición puede seguir la línea de mostrar un aspecto más cuidado o preocupado por la imagen personal, algo más propio del papel político que actualmente asume, si bien no renuncia al aire de rebeldía que le ha otorgado su pelo largo recogido en coleta y que se constituyó como un símbolo de su enfrentamiento contra lo preestablecido. Pero en los últimos tiempos ha sufrido críticas por muchos de sus seguidores iniciales en relación a un posible aburguesamiento en su nueva posición. El que haya recuperado los pendientes con los que saltó a la escena pública es un claro mensaje hacia sus seguidores, para transmitirles la idea de que él sigue siendo el de antes». Pero todos maduramos y nuestras ideas evolucionan y aquí es donde han saltado las alarmas. Queda ahora entonces por ver el efecto que tendrá en el futuro esta nueva apuesta de Iglesias por un look más desenfadado con el que vuelve a llamar la atención sentado en la bancada azul. Y, sobre todo, saber si lo seguirá defendiendo o si por el contrario, está quemando demasiado pronto un cartucho que le podría servir para revitalizar su imagen en unas futuras elecciones.