La lucha de los Sussex contra Trump

El príncipe Harry y Meghan Markle rompen el protocolo real al pedir el voto en las elecciones de EE UU; hasta por teléfono intentan convencer a los indecisos

Después de abandonar sus funciones como miembros de la realeza británica, protagonizando el famoso «Megxit», y mudarse a EE UU a principios de este año, los duques de Sussex siguen su camino al margen de la corona y no han dejado de embarcarse en nuevos y polémicos proyectos, algunos relacionados con los medios de comunicación y el cine. Así, a principios de este mes, Harry y Meghan crearon su propia productora audiovisual y firmaron un gran acuerdo con la plataforma Netflix. Ambos financiarán documentales, largometrajes, programas infantiles y otros espacios.

En «prime time»

Ahora, rompen la última barrera de la monarquía y debutan en la televisión norteamericana, como estaba previsto, para animar a la población a ejercer su derecho al voto en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre. Y, aunque es tradición que los miembros de la realeza no se manifiesten sobre cuestiones políticas, ayer se pronunciaron al respecto en el «prime time» de la cadena ABC, durante el programa especial en el cual se desvelaron los nombres de las 100 personas más influyentes de todo el mundo, según la revista «Time». «Cada cuatro años se nos dice lo mismo, que esta es la elección más importante de nuestras vidas», dijo Markle, «cuando votamos, nuestros valores entran en acción y nuestras voces son escuchadas». Mientras que Harry destacó que hay que seleccionar lo que consumimos en las redes en estos momentos: «A medida que nos acercamos a noviembre, es vital que rechacemos el discurso del odio, la desinformación y la negatividad que llegan online. Lo que consumimos, a lo que nos exponemos y con lo que nos comprometemos vía internet tiene un efecto real en nosotros». No es la primera vez que Meghan Markle se involucra en la campaña electoral estadounidense. Esta misma semana grabó un vídeo en el que reconoció abiertamente que su voto iría destinado al candidato demócrata, Joe Biden, y que, como consecuencia, tendría a Kamala Harris como vicepresidenta. «Estoy emocionada por ver esa clase de representación en la política. Para alguien que, como yo, es birracial, es muy importante crecer viendo que alguien como tú puede tener esa clase de responsabilidad», dijo.

Además, Markle ayudó a la activista Gloria Steinem para convencer a los electores indecisos a través de llamadas telefónicas a sus números privados. Incluso participó como invitada de honor en un evento especial de United State of Women y de When We All Vote, donde hablaba del reconocimiento del derecho al voto de la mujer: «En este momento, si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Si no sales a votar, eres cómplice. Si te callas, eres cómplice».

Harry no podrá votar este año por no ser ciudadano estadounidense, pero Meghan hará historia al convertirse en el primer miembro de la familia real británica en ejercer públicamente su derecho al voto, y nadie duda a favor de quién. Como tampoco resulta difícil imaginar lo que pensará Isabel II de esta nueva decisión de la pareja más controvertida de la familia real.