Quieren prohibir el piropo: ¿qué les decimos a Igartiburu y Obregón?

Menudo dúo formarán las dos. Cabe esperar un duelo amistoso y fraternal que no pase a competir en ropa, joyerío, peinado y maquillaje. Que menudas son

La actriz Ana Obregón y la presentadora, Anne IgartiburuLa RazónRTVE

Fue de lo que hace época. Un impacto inédito, sorprendente y único. Ocurrió hace dos noches, en «El Hormiguero», donde la antaño timorata Tamarita tan mimada por nosotros, se destapó. Sorpresivamente mostró escote y enseñó pechuga. Dentro de un orden, eso sí. Conociéndola no podía ser de otro modo. Pero conquistó, encandiló y cautivó, que de casta le viene al galgo. No solo se heredan los apellidos, también el gancho, el físico, los modales y la actitud. En este significado y agradecible caso tiene igualmente el encanto materno tan glosado y exaltado en su tiempo. Mamá hizo época, ahora parece que continuada por su pimpante retoño, una joven que, además de galanura, tiene agarre. La casta sin duda como en el caso de Bertín Osborne, que anda molesto al sentirse ninguneado en Andalucía o el de Ana Obregón, nunca más nuestra Anita del alma, que en copar actualidad compitió con el ex político Albert Rivera. Ay. No superó todavía, solo ha pasado medio año tras la muerte de su hijo de 27 años. Anita no lo supera: por eso proyecta echar a andar una fundación llamada Álex Lequio.

«Quiero hacer las cosas que él proyectó y no pudo realizar. Soñaba con esta iniciativa tan humanitaria. Yo sacaré adelante lo que él no logró. Lucharemos contra el cáncer mediante la investigación científica», adelanta optimista y confiada.

LA ACTRIZ ANA OBREGON Y ALEJANDRO LEQUIO DURANTE EL 19 CUMPLEAÑOS DE SU HIJO ALEJANDRO.KPDC©GTRESONLINE

«Los resultados financiarán una fundación con el legado de Alex», declaró al tiempo que anunciaba su repetida participación y vuelta ya definitiva al trabajo. Será el 3l de diciembre, algo para ella habitual y tradicional en el programa donde marca el récord de concurrencia. Dará las campanadas formando pareja con Anne Igartiburu. Menudo dúo formarán. A ver cómo se lo montan, cómo se las reparten y si remarcan más las que tienen erre. Quién dará la una y cuál las doce, ahí está el verdadero problema. El protagonismo. Empezar y rematar supone categoría.

Cabe esperar –¡lo esperamos, lo deseamos pero, sobre todo, lo necesitamos!– un duelo amistoso y fraternal que no pase del talante entrañable y cordial a competir en ropa, joyerío, peinado y maquillaje. Que menudas son. Ambas lo bordarán, pero está claro que irán a por todas. La gala lo pide y están en su derecho. Menudo mano a mano para la noche de Fin de Año. Como para perdérselo. Mientras, otros quieren debatir que el piropo se prohíba en una ley de libertad sexual. País.