Política

Para renovar el gobierno suenan los nombres de González, Guerra, Corcuera...

Felipe González en "El Hormiguero"
Felipe González en "El Hormiguero"TwitterAntena 3

Siete partidos piden a Carolina Darias explicar el caos, su caos. Difícil. Me imagino a Carolina preguntando en el último Consejo Interterritorial de Salud: «Qué elegís, ¿el caos o yo?». Y todos gritan: «¡El caos, el caos!». «No importa, también soy yo», aclara. Un viejo chiste. Según Platón, el caos es el desorden que precedió al cosmos. Y en el cambio cosmético que Él prepara en su cosmografía parece que sobran algunas estrellas. Por ejemplo, la susodicha Carolina junto a González Laya, Garzón, Escrivá, Marlaska, etc. Él negocia con Yolanda Díaz la pérdida de un astro de Podemos. ¿Y por qué no la propia Díaz? Porque la elegante y bien peiná vice tercera es Ángela Merkel o Kamala Harris en comparación con el resto del clan morado en el Gobierno. ¿Y el llamado Manuel Castells, estrella fugaz o errante, siempre difícil de ver? Por su condición de desaparecido, en la Moncloa lo consideran el ministro ideal. No dar problemas puntúa alto, por lo que bien se puede considerar que el mejor ministro es el que no existe o existe poco. Irene Montero es intocable: imaginen la que armaría la madre de Pablo Iglesias, Defensora del Pueblo Podemita, si Sánchez la botara. Además, estaría feo cargarse a la ahora huérfana. Queda Garzón, el que dijo que el modelo de consumo responsable era Cuba y en plena crisis del covid ofreció un descubrimiento para la historia: «Hemos comprobado que ahora que no hay eventos deportivos han bajado las apuestas deportivas».

En fin, antes de que los augures próximos a la Moncloa inicien las quinielas de los nuevos satélites ministeriales, ya comentan que se quiere contar con las novedosas incorporaciones de Felipe González, Guerra, Leguina, Rodríguez Ibarra, Corcuera y Solchaga, todos vacunados contra el coronavirus. Él no ha considerado aún ni remotamente la posibilidad de sustituirse a sí mismo. Según las leyes del Transhumanismo, un Apolo Cyborg solo puede ser sustituido por un cyborg superior, y hoy no existe. Mientras, Junqueras quiere convertir el 1-0 en un empate a uno y llevar al buen Pedro por el camino de virtud que al parecer pasa por un referéndum a la escocesa. Quizá ni acompañados del sonido victorioso de las gaitas y hartos de whisky lleguen a un acuerdo, pero qué juerga.