Ferragamo vende el «Aifos», el barco del Rey

La embarcación estaba cedida a la Armada española durante dos años con la condición que el Rey Don Felipe lo patroneara.

Spain's King Felipe VI steers the "Aifos" yacht during the 37th King's Cup yachting race in Palma de Mallorca, Spain, July 31, 2018. REUTERS/Enrique Calvo
Spain's King Felipe VI steers the "Aifos" yacht during the 37th King's Cup yachting race in Palma de Mallorca, Spain, July 31, 2018. REUTERS/Enrique CalvoENRIQUE CALVOREUTERS

Esta semana el propietario de los astilleros Swam, Leonardo Ferragamo, hijo del zapatero Salvatore, ha vendido el Aifos, una embarcación cedida en 2018 por dos años a la Armada española con la única condición que fuera el Rey Felipe quien lo patroneara y valorada en más de un millón de euros. El nuevo propietario no ha pagado más por haber sido un rey su último navegante, como nos aseguran fuentes cercanas a la operación. «Ha sido un chollo porque estaba poco usado. Ha sido como comprar un coche de segunda mano con pocos kilómetros», recalcan a LA RAZÓN.

La venta no ha extrañado al almirante Jaime Rodríguez-Toubes, que lleva cuarenta años navegando con Don Felipe, y que ha disfrutado estos dos años del placer de tener un Swan. Ahora, como ya adelantó este medio, la Armada ha vuelto a su viejo barco, que ha inscrito esta misma semana para tomar parte de la 39 Regata de la Copa del Rey en Mallorca. «La Armada no puede permitirse comprar un Swam. Don Felipe navega en lo que tenga la Armada en ese momento y es el Aifos TP52». Toubes ejerce de patrón y es quién se encarga de perfilar el equipo, en el que suelen repetir los doce marineros. La teniente Nerea, una mujer «discreta, callada, trabajadora y eficaz» y que está destinada en Ferrol, es la única mujer de la tripulación. Todos son militares, incluido el Rey que es Capitán General de los tres ejércitos, que piden un traslado en comisión de servicio para participar en las regatas de Mallorca. «El Rey es el único que tiene diploma olímpico. Empezó a competir con trece años. En el barco todos le llamamos Señor y yo, Don Felipe, a veces se me escapa un ’'coño, don Felipe’' y él también suelta algún taco».

El Rey Felipe VI compitiendo a bordo del AIFOS de la Armada Española FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Siguiendo con la normalidad marinera, en Mallorca es habitual que al llegar al club náutico el Rey se tome una caña, un gin tonic con sus amigos o se zampe un bocadillo en la cubierta del barco antes, por ejemplo, de saludar al rey de los noruegos. Por cierto, que el Fram, el barco de Harald de Noruega, no es seguro que participe este año. Su Swam llamado Fram tiene su base en Mallorca en la zona portuaria militar de Porto Pi. El año pasado, días antes de declararse la pandemia, se lo llevaron a Noruega y aún no ha vuelto. El rey Harald atracaba entre el Fortuna del Rey Juan Carlos y el Aifos del Rey Felipe y a escasos 50 metros del catamarán volador del príncipe Pierre Casiraghi. Una estampa típica del verano mallorquín.

Visita a finales de julio

Este año será atípico. Los regatistas habrán llegado con sus PCRs y muchos vacunados, la tripulación del Aifos lo está al completo. Habrá menos participación, rondará los 1.000 marineros, que es lo legalmente permitido. Mientras todo se pone a punto, la vida real sigue su curso en Marivent. La Reina Sofía se instaló en mayo y desde allí se mueve, ya sea a Grecia por el cumpleaños de su hermano Constantino o a Madrid a presidir un concierto. «Que estén abiertos al público 9.000 metros cuadrados de jardín del total de 33.000 que ocupa el complejo de Marivent, no genera ningún problema de seguridad para la emérita. Es más fácil verles en Cala Major que paseando por los jardines de Marivent», nos asegura a LA RAZÓN un responsable político del Govern que nos añade que está previsto que Don Felipe y su familia lleguen el último fin de semana de julio. Hay unas citas fijas como la recepción a las autoridades, por la mañana del lunes o martes en la Almudaina y antes de irse de Mallorca, la recepción a la sociedad civil de Baleares. A todo esto se suma el despacho con el presidente Sánchez y alguna visita que sirve para reactivar las empresas relacionadas con el turismo, la cultura o el medio ambiente. «Este año no hay que olvidar que se celebra el décimo aniversario de la declaración de Patrimonio de la Humanidad a la Sierra de Tramuntana y podrían volver por allí», recalca.