Rocío Flores: “No supe estar a la altura como hija”

Recordamos el emotivo “puente de las emociones” de la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores en Supervivientes. Todo lo que dijo y calló en la isla Rocío Flores cobra hoy un nuevo significado tras la polémica docuserie de Rocío Carrasco.

Rocío Flores en una imagen reciente
Rocío Flores en una imagen recienteiNSTAGRAM

La última emisión de “Supervivientes: Tierra de nadie” ha sido especialmente complicada para la hija de Rocío Jurado. Rocío ha tenido un durísimo enfrentamiento con el maestro Joao, se ha llevado una reprimenda de Carlos Sobera y no ha podido evitar romperse al ver el puente de las emociones de Melyssa Pinto. La ex de Tom Brusse ha confesado su difícil relación con sus padres a los “que ha tratado mal y faltado al respeto” y sus palabras han emocionado mucho a Rocío, que se ha sentido muy identificada con su relato.

“Es verdad que me he sentido bastante identificada por el tema de la familia, no sé por qué, quizás porque, para mí, mi familia es lo más importante”, confesó la colaboradora, sin parar de llorar. “¿Qué es lo que se te está moviendo por dentro?”, le ha preguntado Carlos Sobera y ha sido entonces cuando Rocío ha explicado que “es el puente de las emociones y se te remueve mucho todo”, recordando lo que supuso para ella vivir esta experiencia en la isla: “Yo he pasado por ese puente y, al final, el abrirte al cien por cien y dar ese paso, no sois conscientes de lo que te hace crecer en el concurso”.

“El tiempo pasa y no vuelve” reconoce Rocío

Lo que ocurrió aquel 20 de mayo de 2020 cuando la hija de Rocío Carrasco cruzó el puente sigue en el recuerdo de los telespectadores, aunque ahora, aquellas palabras cobran un nuevo significado tras la emisión del polémico documental en el que la hija de la Jurado ha dejado claro a la audiencia que no está preparada para ver a su hija mayor. Carrasco no se creyó sus lágrimas en Supervivientes y aseguró que su hija seguía un guión ideado por su ex para victimizarse ante la audiencia.

Pero lo cierto es que Rocío hizo su concurso evitando hablar de la polémica familiar y su inexplicable distanciamiento con su madre. El único momento en el que habló de ella fue cuando la organización les comunicó que se había declarado una pandemia y que se había declarado el estado de alarma. Sin noticias del estado de salud de su madre, y entre lágrimas, suplicó que su madre le mandara un mensaje para saber qué estaba bien, como hicieron con el resto de concursantes. Lara Álvarez y la organización se comprometieron a hacer lo imposible por conseguir que Carrasco tranquilizara a su hija. No fue posible. El silencio de la madre convertía a Rocío Flores, ante los ojos de la audiencia, en una joven frágil y atormentada, víctima del enfrentamiento entre sus padres.

Con la opinión pública de su lado, Rocío Flores se enfrentó a su puente de las emociones. Una prueba especialmente dura para ella y que estuvo a punto de no hacerla. Finalmente se enfrentó a sus miedos y emociones, abriéndose en canal ante la audiencia.

Culpa, perdón, arrepentimiento, distanciamiento y añoranza.

Los cinco peldaños que tuvo que superar para cruzar el puente de las emociones fueron la culpa, el perdón, el arrepentimiento, el distanciamiento y el “echar de menos”. Lo empezó y terminó bañada en lágrimas, reconociendo sus errores como hija y, aunque no llegó a pedir perdón por algo en concreto, sí tendió puentes para reconciliarse con su madre a la que reconoció echar mucho de menos.

Me arrepiento de muchas cosas, de los distanciamientos y de cuestionar muchas cosas constantemente”, confesó llorando al subirse al peldaño del arrepentimiento. “No supe estar a la altura como hija”, ha reconocido la joven en referencia a sus padres. Entonces, ante la sorpresa de Lara, dejó ver que no había sido una niña cariñosa con su padre con quien también tuvo fuertes desencuentros: “Soy muy cabezota, me iba a la cama sin darle un beso o sin un ‘papa te quiero”.

Lo más difícil para ella fue hablar de la nula relación con su madre y hacerlo sin explicar qué provocó que durante seis años no se hubieran visto: “El llevar tantísimos años sin tener relación con ella, el fracaso absoluto en cada intento, el ver la relación que pueden tener mis amigas con sus madres... es doloroso porque el tiempo se ha ido y eso duele mucho”. Totalmente bañada en lágrimas, Rocío ha confesado echar en falta a su madre sobre todo en los momentos más difíciles: “Tener un problema y saber que tienes a tu padre, pero saber que te falta la otra parte…”. “Echo de menos a mi madre. Sobre todo cuando estás pasando la mayor parte de tu vida sin ella”.

“Por mi parte, ese acercamiento lo he intentado y lo deseo, sobre todo, por mi hermano David” dijo subida al peldaño del perdón. Después, lanzó un nuevo mensaje a su madre con la intención de recuperar el tiempo perdido: “Somos mayores y sabemos lo que hacemos. Quizás, no es el te tengo que perdonar por no haber estado o por no estar, si no el hoy echo de menos que estés, de que me falta esa parte”.

Desde plató, Carlos Sobera, consiguió que explicara los motivos que habían impedido ese acercamiento con su madre, al hacerle una pregunta: “¿Crees que hay alguien que le impide a tu madre ese acercamiento?”. La respuesta de Rocío fue contundente: “Sí, lo pienso, lo sabemos tanto tú como yo como todo el mundo”.

No creo que tenga que pedir perdón por algo en concreto. Dentro de las posibilidades que se me han dado siempre he intentado mirar por el bien de mi familia y de todos”, insistió la hija de Antonio David Flores. “Estoy cansada de guerras, lo único que quiero es tranquilidad. Es tan sencillo como levantar el teléfono”, expresaba totalmente rota de dolor.