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Martina Klein y su faceta más desconocida: este es su nuevo proyecto empresarial

La top model de los 90 combina la maternidad de cinco niños con el sueño de convertirse en CEO de su propio proyecto empresarial de decoración

Martina Klein
Martina KleinCedida

La entrevista comienza con la inconfundible sonrisa de Martina, esa mujer que en los 90 levantaba pasiones cada vez que pisaba la pasarela. Ahora aquello le queda lejos, pero siguen gustándole las emociones fuertes, ¿cómo si no iba a haber logrado convertirse en CEO de una empresa de éxito que ella misma fundó mientras criaba a una bebé que ha cumplido los mismos cuatro años que el proyecto, viviendo en una casa con tres adolescentes y un marido, Álex Corretja, que viaja con asiduidad? Ella misma nos desvela el secreto.

«Lo de Manuela» es su firma de decoración, que da nombre a otra de sus dos socias, a la que con sus viajes y experiencias inspira los diseños que ahora cualquiera podemos tener en casa, y es que para Martina lo importante es eso, que todo lo que le rodea tenga una historia. Habla de ello apasionada y nos cuenta cómo han logrado salvar esta temporada de verano a pesar de no poder viajar, algo que ha repercutido mucho en su concepto:

«Bueno, ahora de cara al verano estamos viviendo un viaje interesante en parte como consecuencia del confinamiento. Estamos disfrutando un viaje que empieza a través de los libros de cocina de dos personajes muy conocidos con dotes culinarias por descubrir, hemos empezado a llevar a la práctica un ejercicio de interpretación de cómo serían sus mesas. Se trata de Audrey Hepburn, a través de un libro que escribió su hijo, que se llama Luca Dotti, y la de Toulouse Lautrec a través de un libro de un íntimo amigo suyo».

–¿Ha sido dura la pandemia para vuestro proyecto?

–Sí, claro. Ha repercutido mucho en la hoja de ruta que teníamos marcada. Teníamos planificados muchos eventos que no han podido ser, porque «Lo de Manuela» gana cuando se toca, todo lo que te cuento es muy bonito, pero en el momento en que se produce el enamoramiento es cuando lo tocas y entiendes de lo que estamos hablando. Ahí es donde se produce el viaje sin retorno. Pero ya llegará el momento de poder hacerlo. A la vez nos dio ventaja el hecho de que el mundo textil y de decoración creció después de que la gente se quedara en su casa mirando sus paredes, la gente empezó a querer cambiar y nosotros comenzamos con un asesoramiento muy cercano.

–Pero no le vale con estar inmersa en eso, además ha comenzado en «Aquí la tierra» ¿Se siente cómoda en la tele?

–Si, hago reportajes chiquititos en el programa, que tiene ya muchos años y mucha audiencia así que muy contenta de estar ahí.

Martina Klein

–Empresa, tele, redes y una casa con cuatro niños, no es tarea fácil. Acaba de participar en un congreso sobre conciliación. Cuéntenos el truco.

–Pues lo que hice y lo único que puedo hacer es aportar mi experiencia personal. Mi maternidad con Érika también gracias al confinamiento ha sido mucho más cercana y más presente. Mi maternidad con Pablo, cuando era tan pequeño, fue viéndole a las siete de la mañana mientras dormía y acostándole cuando volvía a casa.

–¿Han sido maternidades diferentes porque las circunstancias así lo han sido o porqué usted ha propiciado que cambiara esta segunda vez?

–Yo he querido cambiar, pero de todas formas es verdad y es curioso como te entra el apetito de volver a trabajar, en principio quieres estar con tu bebé y dedicarle todo el tiempo, y después también, pero también te entra esa necesidad de volver a trabajar a recuperar esa parcela. Y es que se dio que cuando Pablo era pequeño hubo proyectos que requerían mucho tiempo y con Érika, de alguna forma, planeé hacerlo de otra forma. «Lo de Manuela» surge en parte porque mi socia vive a un kilómetro de mi casa, y yo me veía con mi bombo o con el cochecito yendo a las oficinas que están aquí al lado, que al final nunca fue así, pero el bebé siempre estuvo muy presente.

–¿Ha agradecido vivir la maternidad de esta manera más relajada?

–Sí, mucho. Y ahora viendo fotos de los últimos años me doy cuenta de nuevo de lo rápido que ha pasado el tiempo, que era un bebé y ahora es ya una niña.

–¿Es fácil tener una casa llena de adolescentes?

–Más fácil de lo que imaginaba, confían mucho en nosotros, no son juerguistas, son inteligentes, buena gente, y me da la sensación de que si todo sigue por este camino vamos a tener una adolescencia tranquila. Los tres son un amor, con sus dificultades, que siempre las hay, pero de momento puedo decir que van muy bien encaminados.