
Ruptura
Álvaro Morata y Alice Campello: la intrahistoria del romance que empezó y acabó en Instagram
LA RAZÓN habla con el entorno del futbolista, descarta terceras personas y augura una posible reconciliación

Un amor que comienza en Instagram y que termina años después en la misma red social, con un comunicado de separación a manera de epitafio: de héroe a villano. El futbolista Álvaro Morata, que hasta hace unos días, copaba las portadas de las revista como protagonista por su encomiable labor como capitán de la Eurocopa 2024, fue barrido en titulares por la inesperada separación de su mujer. Según ha sabido LA RAZÓN la historia no es como se está reescribiendo y Álvaro Morata «lo está pasando realmente mal con este cambalache repentino que ha dado su vida». El anuncio de esta separación ha dejado noqueado a más de uno.
Algunos han apuntado a una posible infidelidad del delantero español con una joven en Marbella. Él mismo lo ha desmentido en un comunicado en el que anuncia medidas legales si siguen difundiendo bulos de este tipo. Según ha podido saber este medio, las especulaciones que se están vertiendo sobre la infidelidad no tienen visos de credibilidad. El futbolista ha pasado unos días en Marbella antes de marcharse a Milán. Al igual otros jugadores de La Roja, con los que comparte vestuario, como Nico Willians, fue a divertirse a Fitz, la discoteca de moda que abrió sus puertas en Marbella, y que también tiene santuario en Madrid, propiedad del Grupo Sounds, que lidera el empresario del mundo nocturno Alberto Hidalgo. En este templo de cita obligada en la noche de Marbella, Álvaro se divirtió como un joven más de su edad en un reservado, según informan a este medio. Una de las personas presentes ha relatado a LA RAZÓN que «el futbolista estuvo en reservado con amigos, disfrutando del dj y del ambiente del local, como un joven cualquiera que está de fiesta. Sin más. Evidentemente en el reservado en el que estaban, entraban y salían chicas como en cualquier otro reservado, pero en ningún momento vimos ninguna actitud inadecuada del futbolista. Su comportamiento fue la de un joven respetuoso con ganas de divertirse sanamente».
A Álvaro Morata le gusta venir por Marbella porque su madre, Susana Martín, tiene casa en la arteria principal de la ciudad y le encanta compartir tiempo con su hijo, que es ojito derecho. Susana presume de haber criado un hijo educándole en valores, enseñándole a venirse arriba ante la adversidad y está muy orgullosa de él. En estos momentos tanto Susana como su hermana mayor, Marta, están siendo un gran apoyo emocional para el futbolista. Nadie que conoce a Morata le califica como un fiestero. Su padre, Alfonso Morata, desde niño le metió el fútbol en vena, inscribiéndole en la academia de la Fundación Real Madrid, donde empezó a entrenar. Alfonso ha sido una pieza clave en su trayectoria profesional y siempre tuvo claro que su hijo sería un gran futbolista. Pero sería su abuelo Ignacio, seguidor acérrimo, del club rojiblanco el que más ha influido en la vida del joven futbolista.
Las mujeres de Morata
Morata siempre ha querido tener un perfil bajo. Lo de estar en la primera línea nunca le ha gustado. Los primeros flashes en la revistas del corazón le llegaron el día que salió a luz su romance con la ex Miss España Carla Barber, hoy la médico de moda de estética de las celebrities, que ya es mamá de dos hijos. Cuando se terminó esta historia, las cámaras fijaron su foco en María Pombo, una de las influencers más top de España, con la que estuvo dos años. En 2010 el futbolista deja España para irse a Turín. Él entonces no sabía que, en uno de esos días en que distraía su aburrimiento en Instagram, aparecería la mujer de su vida, con la que tendría una cita y se jurarían los dos amor eterno. Su relación empezó en el 2015. «No sabía quién era, se lo pregunté a mi padre y me dijo que me mantuviera lejos de los futbolistas. Pero en el fondo había algo que me llevaba a responderle, le escribí y dos semanas después nos vimos en Milán. Me impresionó, porque supe inmediatamente que era muy serio. Por ejemplo, dos semanas después de nuestro primer encuentro, condujo ocho horas para conocer a mi familia y regresó muy tarde a Turín, aunque al día siguiente tenía que entrenarse», dijo Alice. Así empezó una idílica historia de amor donde la hija de Andrea Campello, propietario de Campello Motors, distribuidor de Fiat y Jeep en exclusiva en el norte de Italia, iba forjando la andadura de un compañero de vida a su lado. Pero ella desde el primer momento lo dejo muy claro: «No quiero pasar por la típica novia de futbolista mantenida. Defenderé siempre mi independencia».

Todo en ellos ha ido siempre reescribiendose a «modo de culebrón rosa», incluida la pedida de mano durante el show de magia de El Mago Pop, en Madrid, cuando le imploró que se casase con él. Era el 10 de diciembre de 2016. Ya en esa pedida de mano, a manera de augurio, ella dijo en su alocución: «La relación irá como tenga que ir, pero un amor tan grande no lo voy a volver a probar». Las nupcias fueron todo un espectáculo en el 2017 en la isla de la Giudecca, en Venecia, tierra natal de Alice Campello, con paseos en yate por los canales y un multitudinario ágape en el JW Marriott Venice Resort & Spa en la Isola delle Rose, donde actuó el hijo de Bárcenas, con el grupo Taburete. La pareja, siempre tan solidaria ,donó todos los regalos que recibieron a la Fundación Aladina, que lucha contra el cáncer infantil. Al año de volver de su envidiable luna de miel en las Seychelles, llegaron sus primeros bebés: los mellizos Alessandro y Leonardo, al año siguiente Edoardo, y finalmente, la esperada Bella.
La crisis en Inglaterra
Uno de los primeros contratiempos de la pareja vino en el intermedio futbolístico cuando Morata se fue a Inglaterra: «Cuando él jugó en el Chelsea lo pasó muy mal. Me daba mucha pena porque volvía a casa y yo estaba también mal con el embarazo, a veces lo pienso y digo: «No he podido darte todo lo que podía darte». Y es que las dolencias traumatológicas del futbolista y Alice, que estuvo a punto de morir por las dificultades del embarazo de su hija Bella, y tenía que dormir en el hospital, dañaron la convivencia. El mismo jugador exteriorizó este bache personal en la prensa británica: «Tenía un bloqueo en la cabeza y no quería hablar con nadie. No quería escuchar a nadie. Sólo quería quedarme en casa. Probablemente no fue depresión, pero sí algo similar».
El capitán de La Roja también verbalizó en una ocasión que habitualmente tenía encuentros con un terapeuta experto en psicología que le hacía sentir mejor y controlar sus emociones. «Se trata de ver a una persona y compartir tu punto de vista con alguien que es imparcial, que va a ser honesto contigo. No puedes limpiar tu mente como si te limpiaras los dientes. Debes sacarte las cosas de la cabeza. Creo que hablar con alguien, y alguien que pueda entenderte, es importante». Una de las personas que conoce a Álvaro Morata y Alice Camepello ha sugerido a este medio que la crisis sentimental que ahora atraviesan «es muy probable que la puedan superar y todos esperamos verlos de nuevo juntos como la bonita familia que son. Ellos pueden con esto y con mucho más».
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