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Entrevista

Patricia Kraus: «Nunca he sido apoyada por la industria musical»

«De eurovisión aprendí a decir que no y hacer mi camino, y que es mejor equivocarse»

Patricia Kraus Cedida

Hija de uno de los tenores más influyentes del siglo XX, Patricia Kraus (Milán, 1964) representa la creatividad, la rebeldía y la versatilidad en la música. Por eso, casi cuarenta años después de representarnos en Eurovisión con «No estás solo», sigue descubriendo nuevos caminos. Estos días presenta nuevo single, «Voz interior», un disco donde la cantante y compositora, que vive en madrileño barrio de Chamberí, nos invita a reconectar con lo esencial y a «alejarse del ruido». Y no, no descansa por vacaciones. El 18 de septiembre arranca gira en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas. Para nuestra suerte, la saga continúa.

Después de casi 40 años, donde ha navegado por el jazz, el soul, el blues, el pop o la electrónica, dice que éste es un nuevo punto de partida. ¿Nunca se cansa de buscarse?

Siempre me he visto como músico, nunca me ha gustado ni he querido encasillarme. Mi raíz es la música americana, negra, el soul, el blues o la música latina. Hay que estar abierto a escuchar cosas que te gusten. Y crecer.

Siendo hija de Alfredo Kraus, uno de los grandes tenores del siglo XX, ¿cómo llevaba él que interpretara estos géneros?

Mi padre nunca me cortó mis inquietudes, la música es la que me nace en el alma. Fíjate, yo tenía una guitarra de plástico y con cinco años empecé a cantar un blues. Mi padre se quedó impresionado.

¿Qué ha heredado de él?

Soy tan bromista como él, porque él tenía una imagen muy seria pero luego hacía muchas bromas. Y también me di cuenta de que uno no puede traicionarse, mejor equivocarte tú que equivocarte por los demás. Por un lado, ha sido complicado. Claramente, nunca he sido apoyada por la industria musical, porque tenía esa rebeldía con mi propia camino. A nivel personal es gratificante pero también es duro. Nunca descanso y todos los años tengo que hacer gira.

En su infancia, le tocó viajar en las grandes giras con él. ¿En qué medida le marcó esa vida?

La vida con mi padre era muy pirata y, por esa razón, acostumbrada a tanto viaje, me cuesta estar un mes parada en un sitio. Hay un momento en que me empiezo a agobiar.

Escuchándola, diría que nunca ha cantado mejor que ahora…

Con el tiempo cantas mejor si te cuidas, en estos momentos, canto mejor que a los 30. Tienes más madurez, conoces más cosas, has tenido muchos conciertos y, si consigues que el artista no se coma al cantante, eres mejor.

Con 19 años saca su primer disco. ¿Cómo era ser mujer en la música de entonces?

He hecho mucho bar en Madrid y ese callo me ha ayudado a aprender de músicos desconocidos, de bandas… Ser mujer entonces era muy complicado, quise tener mi propia voz y no me fue posible dentro la industria.

Representa a España en Eurovisión en 1987. Quedó la 19 de 22 con 10 puntos. ¿Qué aprendió?

Aprendí a decir que no y hacer mi camino, y que es mejor equivocarte. En aquella época te ponían un poco entre la espada y la pared para ir a Eurovisión y al final tú quieres salir de ese círculo. Positivé esa experiencia y me di cuenta de cuáles eran las reglas del juego. A partir de ahí traté de hacer mi camino.

Entonces, la vieron millones de personas. Ahora interpreta su música en cafés, teatros y festivales. ¿Trabaja tanto como le gustaría?

A un artista nunca le parece suficiente, siempre quieres trabajar más, yo trabajo mucho. He estado en Cuba, Finlandia… y he conocido mucha gente fantástica.

Alguien con formación lírica como usted, ¿qué opina de la música mainstream que copa Spotify?

Mi generación se ha criado con el rock and roll y otro tipo de géneros y a mí no me llega, no me gusta nada. No la escucho.

¿Por la música ha hipotecado su vida personal?

He sabido conjugar ambas cosas. Al tener a una persona tan famosa como fue mi padre, eso fue una enseñanza. Nunca he dejado de lado a mis parejas ni a mis amigos.