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El heredero de Seve

El inglés Ian Poulter evocó el espíritu del cántabro  en la Ryder Cup de Medinah. Triunfo con mucho sabor español

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    El heredero de Seve

Tiempo de lectura 4 min.

01 de octubre de 2012. 23:36h

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2/10/2012

Barcelona- En la parte derecha del hoyo 18, entre los árboles, su figura vestido de azul marino y blanco sobresalía por encima de las demás. Con toda la presión sobre sus hombros, pegó un golpe casi perfecto que acabó a escasos metros de bandera. Un golpe mortal para su rival, Webb Simpson, y un empujón casi definitivo para el equipo europeo. Ian James Poulter lideró al equipo europeo en la Ryder Cup de Medinah. Respondió en los peores momentos y capturó el inolvidable espíritu de Severiano Ballesteros en la competición más especial del mundo del golf.

La histórica remontada de Europa ante Estados Unidos del pasado domingo en Chicago no sólo quedará grabada para siempre en la historia del deporte, sino que también quedará ligada al nombre de Severiano Ballesteros hasta que se acabe el mundo. Y es que todo el sabor inglés que ha tenido la victoria en el campo, lo ha tenido de español fuera de él.
Empezando por el capitán, José María Olazábal, que ha insuflado el espíritu del cántabro a sus jugadores hasta convencerlos de lo imposible. «Esto no se acaba hasdijo a sus hombres. El vasco ha estado acompañado estos días por Miguel Ángel Jiménez, uno de los favoritos del público allá donde va con sus largos puros, como vicecapitán, y por Alejandro Larrazábal, su caddie, que ha hecho una gran labor de apoyo en el equipo europeo.

Mirando al cielo
Sergio García, el único jugador español en Medinah, logró el domingo un punto muy importante contra Jim Furyk y tenía muy claro a quién dedicárselo. «El espíritu de Seve ha estado conmigo todo el día, no hubiera ganado si no llega a ser por él», destacó. La figura de Severiano estuvo el domingo por todos los lados, empezando por los polos y las bolsas, pasando por sus colores de guerra. «Quería que se acordaran de Seve en cada golpe», avisó Olazábal. «Mi primer pensamiento después de meter el putt fue para él», comentó Justin Rose, uno de los héroes del día tras sumar un punto increíble ante Mickelson.

Pero si alguien ha recordado al cántabro en la 39 edición de la Ryder Cup ha sido Ian James Poulter, un jugador diferente, capaz de responder como el mejor en los peores momentos. El inglés ganó los cuatro puntos que jugó en Medinah, elevando su extraordinario récord en la competición a 12 victorias en 15 partidos en sus cuatro apariciones. Unos números que van camino de la leyenda. Unos números que van acompañados de una capacidad de liderazgo que no se veía desde las grandes gestas de Severiano en Muirfield o The Belfry.

Poulter es todo un personaje, lo que hace de él un jugador diferente. Tiene 36 años y no ha ganado nunca un «grande», pero está instalado en la élite desde hace muchos años. El ex jugador Peter Jacobsen le ha definido, con mucho tino, como una mezcla de Sid Vicious y Rod Stewart por su aspecto. Poulter vive a caballo de su Inglaterra natal y Orlando, donde es vecino de una cantidad ingente de golfistas. Le encantan los coches y presume de tener una colección que quita el hipo. Es fanático del Arsenal, una afición que le llevó a presenciar en directo la final de París en 2006 ante el Barça un miércoles, fletar un avión y salir a jugar en Irlanda a las 7:50 del jueves en la primera jornada del Irish Open.

Poulter fue uno de los más felices tras el triunfo en Medinah. Aunque no el que más. «Seve debe ser el hombre más orgulloso del mundo en estos momentos», dijo nada más acabar con lágrimas en los ojos. Los que hoy hablan de Seve, en el futuro también lo harán de él.

VENGANZA DULCE DE OLAZÁBAL
Hace trece años, en Brookline, Chema Olazábal vivió uno de los capítulos más amargos de su carrera, cuando perdió contra Justin Leonard en la Ryder, con una celebración fuera de lugar de los americanos corriendo por el «green». Una imagen que ningún aficionado al golf ha podido borrar de su mente. El domingo, el vasco se pudo sacar esa espina con una remontada histórica.
 

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