La sucesión de Evo Morales, en manos de la Asamblea boliviana

La dimisión de los máximos responsables políticos del Estado obliga a la vicepresidenta del Senado o algún diputado a tomar las riendas de la crisis para convocar nuevas elecciones en 90 días

La Asamblea Legislativa de Bolivia parece en estos momenos la única institución capacitada para resolver la acefalia en que ha quedado sumido el país tras la renuncia este domingo del presidente, Evo Morales, y de quien a priori debía sucederle en el cargo, el vicepresidente Álvaro García Linera.

El Artículo 169 de la nueva Constitución de 2009 estipula que "en caso de impedimento o ausencia definitiva" del presidente, "será reemplazado en el cargo" por el vicepresidente, y a falta de éste, por el presidente del Senado, y a falta de éste por el de la Cámara de Diputados. "En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días", añade el texto.

Sin embargo, se da la circunstancia de que tanto la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, como el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, forman parte de los numerosos dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales que han presentado su renuncia tras los últimos acontecimientos en el país.

Al ser preguntada sobre quién la sucederá en el cargo y por tanto podría presidir el país, Salvatierra dijo que le corresponderá a la Asamblea Legislativa establecer "una directiva, tomando en cuenta que la renuncia de la presidencia no necesariamente implica una sucesión en línea directa a la vicepresidencia, sino que se tiene que realizar una sesión y partir de eso tener una nueva presidencia de la Cámara de Senadores".

En declaraciones al diario ''El Deber'', el experto constitucionalista José Antonio Rivera ha destacado que cada una de las dos cámaras de la Asamblea Legislativa cuentan con un directorio compuesto por presidente, dos vicepresidentes y secretarios, de modo que ellos también pueden asumir el cargo de presidente del Estado.

Al menos, la senadora de la opositora Unidad Demócrata (UD) y segunda vicepresidenta de la Cámara Alta, Jeaninne Áñez, aseguró este lunes estar en condiciones de asumir la Presidencia del país para establecer un Gobierno de transición que convoque a nuevas elecciones. En declaraciones a los medios, antes de abordar un vuelo desde su natal Trinidad hacia Santa Cruz, Añez pidió "que quede bien claro que esto es simplemente una transición", pero de encontrarse otra vía de designación presidencial que prescinda de ella, la va a "aceptar".

El nombre de Áñez emergió como el de la potencial presidenta de Bolivia en el orden constitucional, tras la renuncia el domingo de Evo Morales y de quienes constitucionalmente podrían sucederle. El hasta ahora vicepresidente Álvaro García Linera y los presidentes de la Cámara de Diputados y de Senadores, Víctor Borda y Adriana Salvatierra, respectivamente, también anunciaron su renuncia. Además del primer vicepresidente de la Cámara Alta, Rubén Medinaceli, y los tres del Movimiento al Socialismo (MAS), partido del presidente renunciante Evo Morales.

Añez aseguró que la que podría asumir es una "responsabilidad muy grande" y requeriría el acompañamiento suficiente" de parte de los sectores cívicos y ciudadanos, que permanecen en emergencia movilizados en varias ciudad del país. "Si las condiciones se dan, si voy a tener el acompañamiento de la sociedad civil, obviamente de que estoy dispuesta a llevar adelante este reto", recalcó la legisladora con la voz entrecortada. Añez, de 52 años, ha sido senadora de oposición por la región amazónica de Beni desde 2010, denunciado la inexistencia de una "democracia plena" en el país.

Un procedimiento claramente definido en la Constitución

"Si renuncia el primer vicepresidente, renuncia el segundo vicepresidente, se convoca al decano, es decir, al más antiguo de los senadores", ha explicado, y si este tampoco quiere, "se agota el Senado con los que tienen más de 30 años", requisito necesario para ser presidente.

"Si se agota se va a la Cámara de Diputados y así sucesivamente", ha añadido el experto, que cree que seguramente alguno de los 166 parlamentarios se animará a asumir la jefatura del Estado y convocar elecciones en un plazo de 90 días, como estipula la Constitución, informa Ep.

En este sentido, la vicepresidenta segunda del Senado, Jeanine Añez, ya ha mostrado su disposición a asumir la tarea de dirigir el país en las circunstancias actuales. Añez es miembro del partido opositor Unidad Demócrata (UD) que lidera el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. "Me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones, pacificar al país y volver a la normalidad", sostuvo la senadora opositora en declaraciones a una cadena local el domingo.

En todo caso, recordó que lo primero que tiene que hacerse es convocar una reunión extraordinaria de la Asamblea Legislativa para que se acepten las renuncias de Morales y García Linera. "Espero que tengamos quórum, porque el MAS tiene dos tercios en la Asamblea", confió. Según Añez, la convocatoria podría ser este mismo lunes.

Asimismo, manifestó su intención de llegar a La Paz este mismo lunes, puesto que reside en Trinidad, en el departamento de Beni, y hay algunos problemas con los vuelos. "Si pudiera me iba en el primero vuelo, pero acá no hay muchas condiciones", indicó.

La vicepresidenta segunda del Senado defendió que "la salida constitucional es la forma de pacificar el país", algo que consideró "urgente". "Es lo que demanda la población y así lo tenemos que cumplir (...) las cosas se tienen que hacer rápidamente", reivindicó, tras las semanas de tensión e incertidumbre desatadas con el recuento de los comicios.

¿Es posible una vía alternativa?

Sin embargo, también podría existir una segunda vía para la designación del nuevo mandatario. Según explica al diario 'La Razón' el analista Marcelo Silva los líderes y actores políticos podrían definir un gobierno de consenso lejos de la sucesión presidencial que está reconocida en la Constitución.

En este sentido, el líder del comité cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien se ha erigido en la última semana en el principal rostro del rechazo a un nuevo mandato de Morales y ha liderado las protestas en su contra, ha llamado a mantener durante dos días más el paro convocado por la oposición tras el anuncio de la victoria del presidente en primera vuelta.

"Yo sé que queremos suspender el paro, pero ahora necesitamos tener fecha definida del nuevo proceso y claramente un gobierno transitorio. Si lo levantamos ahora, el Congreso puede hacer algo", sostuvo a última hora del domingo en un mensaje a sus seguidores, expresando así sus suspicacias respecto al proceso previsto.

Por su parte, el principal rival de Morales en las elecciones presidenciales, el expresidente Carlos Mesa, sí ha respaldado el proceso constitucional de sucesión, si bien ha dejado claro que no puede ocupar la Presidencia ningún miembro del MAS. Tras celebrar la renuncia de Morales y el "fin de la tiranía", dijo que se podría elegir para sucederle "a alguien de la Asamblea Legislativa, que no sea del MAS".