Los liberal demócratas, víctimas de la maldición del centro

Su líder, Jo Swinson, dimite por no lograr revalidar su escaño tras una campaña errática

Del cielo al suelo en menos de seis meses. Jo Swinson, la joven líder de los liberal demócratas que se hizo con las riendas del partido en julio con la meta de llegar a ser primer ministro, ha recibido un sonoro bofetón del electorado. Su promesa de derogar el artículo 50 por el que Reino Unido pedía su salida de la UE ha sido demasiado radical para los británicos.

Con un 11,6% de los votos (cuatro puntos más que en 2017), los «libdem» obtuvieron solo 11 diputados, uno menos que en las pasadas elecciones por culpa del sistema electoral mayoritario. La propia Swinson dimitió tras no ser capaz de revalidar su escaño en Dunbartonshire (Escocia), donde perdió por solo 149 escaños frente a su rival del nacionalista SNP. Aunque calificó el resultado como «enormemente decepcionante», la dirigente aseguró sentirse «orgullosa de que en esta campaña los liberales demócratas hayan defendido la apertura, la generosidad y la esperanza». «Fuimos honestos sobre lo que creemos y lo que intentamos lograr», afirmó Swinson en un comunicado.

Tras su paso por el Gobierno con Nick Clegg como viceprimer ministro en coalición con los conservadores de David Cameron tras las elecciones de 2010, los “libdem” recibieron un fuerte castigo electoral en 2015 del que no han logrado aún recuperarse. Su inequívoco carácter proeuropeo no parece casar con la creciente polarización política que rodea del Brexit.

El partido ya ha designado a su vicepresidente, Ed Davey, y a su presidenta, la baronesa Sal Brinton, como líderes conjuntos después de la derrota electoral de Swinson y hasta que se elija a un nuevo representante el año que viene.